Todo indica que el próximo año no será nada fácil para la industria financiera y para todos aquellos que están pensando en pedir un crédito, ya que, de no haber cambios en la regulación o Miscelánea Fiscal aprobada, los requisitos y el análisis en general para otorgar un financiamiento serán mucho más estrictos.
Si bien hay muchos retos en el ambiente, hay uno en el que coinciden diversas asociaciones como la Unión de Instituciones Financieras Mexicanas (Unifimex), la Asociación Mexicana de Sociedades Financieras (Amsofipo), la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Asofom) y la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (Amfe) y es la referente a que los créditos incobrables no se podrán deducir a partir del próximo año hasta que un juez decida que es incobrable y entonces sí puedan aplicar los cambios contables para deducirlo.
Si bien la autoridad fiscal busca que las instituciones financieras tengan un mejor control y perfilen los riesgos adecuadamente de los clientes que reciban un crédito, lo que digamos es positivo -aunque ya se aplica el ‘conoce a tu cliente’ en cada expediente que se abre-, con este cambio aprobado en la Miscelánea Fiscal, si el cliente no paga no podrá ser enviado a cuentas incobrables y deducirlo de manera ‘rápida’ como se hace ahora, pues será un juez el que determine que es incobrable, luego de un juicio, y aquí está la alarma en la industria.
Como todos sabemos, en la reforma financiera, que es por cierto una de las mejores iniciativas -aunque muchos critiquen malamente a las autoridades de esas épocas-, se aprobó la creación de los tribunales especializados en materia financiera, incluso se destinaron recursos al Poder Judicial para ponerlos en marcha, tristemente coincidió con la entrada también de los juicios orales y ese dinero fue aplicado en ese rubro, dejando a los tribunales en materia financiera durmiendo ‘el sueño de los justos’.
Ahora hay dos preocupaciones señaladas por Luis Esteve, presidente de Unifimex, David Romero de Amsofipo, Israel Avante, director de Asofom, y Carlos Provencio, consejero delegado de Amfe, y es que de aplicarse al pie de la letra la reforma fiscal aprobada, podría frenar la inclusión financiera, porque aunque se perfile adecuadamente al cliente, las estadísticas indican que aquellos que por primera vez reciben un crédito en ciertos segmentos de la población, al no estar familiarizados con las instituciones financieras, y no conocer el Buró de Crédito tienden a un mayor nivel de incumplimiento y eso podría significar que las instituciones opten por no arriesgarse y no ofrecer financiamiento a personas sin experiencia en el mundo financiero.
Avanzar en tener tribunales especializados puede ser una buena solución, ya que así se desahogaría rápido la recuperación de garantías. Un ejemplo: mientras en otros países pueden ser de tres a seis meses para recuperar una vivienda que no se paga, en México pueden ser hasta cinco años o más, por lo que consideran es un tema en donde toda la industria, y autoridades hacendarias y judiciales, deberían enfocarse, ya que al final eso significa también en un futuro reducción en las tasas de interés.
Lo más interesante es que, sobre este y otros temas, el titular de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro, Alfredo Navarrete fue muy receptivo y abierto a escuchar las necesidades de los intermediarios financieros. Todos coinciden en que trabajar juntos es el primer paso para apoyar la reactivación de la economía. Sin duda, el intercambio de ideas en el primer encuentro presencial que tuvieron en el foro de Crevolution abrirá las puertas para trabajar coordinadamente con el sector financiero. Por lo pronto, la moneda está en el aire.