Javier Murillo

Democracia digital

Dhanaraj Thakur, director de investigación del CDT, promueve los valores democráticos, mediante la formación de políticas relacionadas con la tecnología, con enfoque en derechos humanos.

Esta semana tuve la oportunidad de reunirme con Dhanaraj Thakur, director de investigación del CDT, que es el Centro de Democracia y Tecnología basado en Washington, DC. En su misión declara que promueve los valores democráticos, mediante la formación de políticas relacionadas con la tecnología, con enfoque en los derechos humanos.

Esto lo hacen defendiendo políticas, leyes y diseños técnicos que empoderen a los políticos, gobiernos, asociaciones, instituciones, empresarios y público en general a usar la tecnología para el bien común, evitando usos invasivos, discriminatorios y explotadores de todo tipo de plataforma tecnológica.

Instan a que las plataformas en línea sean transparentes, responsables y respeten los derechos humanos. Promueven la regulación que establezca límites de recopilación y uso de datos personales, dando a las personas usuarias, un mayor control de su perfil y comportamiento.

También trabajan en supervisar y controlar a los gobiernos para liberar a las personas de vigilancia injustificada, que pueda llevar a la censura o algún tipo de acoso, o interferencia indebida, que promueva cualquier tipo de señalamiento o sesgo que pueda afectar en su integridad a los usuarios.

Esto lo hacen analizando un volumen representativo de datos y usuarios que participan en coyunturas informativas que se posicionan en la agenda digital, ya sea en forma orgánica e inorgánica. Su objetivo es identificar, entre otras cosas, discurso de odio, desinformación o posicionamiento artificial de temas en la agenda nacional de los países, que puedan afectar los eventos democráticos de cada país.

Uno de los puntos más interesantes de nuestra reunión se basó en el tema del idioma. Es sabido en el argot que, por origen de las plataformas tecnológicas y el volumen de información que existe en países como Estados Unidos, realizar análisis en inglés, tiene una menor resistencia que en otros idiomas, específicamente en el caso del español.

Por eso es que trabajar con herramientas de desinformación en México es más difícil y que aquellos que se atreven a hacerlo, tienen que meter analistas humanos que les ayuden a realizar ese trabajo titánico, o de plano, hacerlo en forma colaborativa.

Dhanaraj y yo coincidimos en trabajar juntos en proyectos que nos permitan desarrollar soluciones sobre el idioma español para que el trabajo del CDT, se extienda no solo a los hispanohablantes que participan en procesos electorales y democráticos de Estados Unidos, sino que alcancemos a todas las naciones de Latinoamérica, que les urgen herramientas de este tipo para habilitar a sus ciudadanos conectados.

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