Javier Murillo

El rey ha muerto, viva el nuevo rey: TikTok

Facebook está sufriendo uno de los peores reveses que ha sufrido una empresa por parte de los inversionistas que tanto creyeron en la firma en el pasado.

Es sabido que una de las principales causas para que el Estado de Israel haya logrado mantener su posición y liderazgo en la zona de Medio Oriente, es su visión y misión de innovación. Han manejado ese rubro como si fueran una empresa y no como normalmente lo hacen los países, han corporativizado la innovación y el desarrollo tecnológico.

Hace unos días explicaba a unos viejos lobos de mar de la tecnología en México, que en lo personal, yo uso el método Darwiniano de innovación, en el que hay dos reglas que lo rigen: el planteamiento del escenario ideal y la adaptación al entorno y a las circunstancias para llegar a ese escenario. Israel practica ambos y sus emprendedores lo hacen basados en una plataforma que los sustenta de: educación, inversión y clientes, pero el activo más importante que les da el gobierno es el tiempo, no tienen prisa.

Esta semana nos enteramos que a Facebook, ya se le acabó el tiempo y ya les entró la prisa. Exprimieron tanto el modelo de negocio que cuando quisieron lanzar su nueva aventura llamada Meta, por su propuesta de llevarnos a nosotros sus usuarios a realizar una inmersión en el metaverso que nos tiene preparado Mark Zuckerberg, ya era demasiado tarde y hoy están sufriendo uno de los peores reveses que ha sufrido una empresa por parte de los inversionistas que tanto creyeron en ellos en el pasado.

Los medios sociales están muy revueltos en este momento. Hay quienes incluso vaticinan el final de Zuckerberg, pero todavía es difícil predecir escenarios futuros. Digamos que en términos de análisis de datos una crisis se divide en cinco fases: normal, inflexión, incertidumbre, nueva normal y el periodo de hipersensibilidad. En el caso de la crisis de Meta, apenas vamos en la inflexión, tenemos que esperar a ver cuál será su nueva norma y cómo reaccionarán sus ejecutivos al periodo de hipersensibilidad.

Lo que sí, es que es el final de una era, la era de crecimiento de Facebook, al menos como lo conocemos. Nada dura para siempre y como lo he dicho en varias de estas columnas, el gigante de las redes sociales fue víctima de su propio éxito y le pasó como le ha pasado a otros imperios de la humanidad: se está destruyendo desde adentro. La historia siempre se repite, el rey ha muerto, que viva el nuevo rey: TikTok.

El autor es fundador y presidente del Consejo de Metrics.

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