Javier Murillo

Científicos de datos, uno; agricultores, cero

Es momento de que las empresas inviertan en sus propios científicos de datos, o verán cómo sistemáticamente forasteros toman el control de sus industrias.

Hay pocas disciplinas humanas que están tan desarrolladas como la agricultura, desde que aplicamos nuestra técnica y voluntad para cultivar granos, hace más de 11 mil años y hasta la fecha, que es una actividad fundamental para sustentar nuestro estilo de vida, nos hemos venido adiestrando en la técnica y desarrollando tecnologías que nos permiten hacerlo cada vez mejor. Hasta que llegó la inteligencia artificial.

En China autoridades, académicos y asociaciones organizaron un concurso entre científicos de datos contra agricultores, para ver cuál de los dos equipos podía crecer fresas en forma más eficiente y efectiva. Cuando los científicos de datos terminaron de crecer la fruta, usando tecnología que incluye aprendizaje de máquina e inteligencia artificial, resulta que este grupo venció al de los agricultores tradicionales por un margen digamos, amplio, por decir lo menos.

Los científicos de datos produjeron en promedio 196 por ciento más fresas, en comparación con los agricultores que usaban las mejores técnicas de agricultura que el humano ha desarrollado en 11 mil años, con la ayuda de la experiencia. Los técnicos también superaron a los agricultores en términos del retorno sobre la inversión por un promedio de 75.5 por ciento.

Esto lo lograron en cuatro meses, en los que aplicaron internet de las cosas, acoplado con inteligencia artificial, algoritmos impulsados por el aprendizaje de máquina; para operar en forma remota y controlar cuestiones como la humedad, usaron automatización conectada a sensores inteligentes, lo que les permitió ser muy precisos en el control de agua y nutrientes.

Mientras que los agricultores tradicionales usaron sus propias técnicas, que hasta ese momento eran las más avanzadas conocidas por la humanidad.

En lo que respecta a la agricultura, este es el futuro. Numerosos estudios muestran que el potencial de la llamada cuarta revolución industrial, tecnologías como la inteligencia artificial ayudarán al crecimiento económico y productividad.

Se estima que para 2035 la productividad laboral en países desarrollados aumentará 40 por ciento gracias a esta revolución automatizada por máquinas. Se espera que Suecia y Japón sean los países que iniciarán antes y tendrán los aumentos más altos en ese sentido.

Este fenómeno que se vivió en un campo en el que los humanos hemos desarrollado una vasta experiencia como lo es la agricultura, sucederá eventualmente en todos los ámbitos. Científicos de datos de todo el mundo ya están trabajando en mejorar todas las disciplinas humanas usando algoritmos, aprendizaje de máquina e inteligencia artificial.

Es momento de que las empresas inviertan en sus propios científicos, o verán cómo sistemáticamente forasteros comenzarán a tomar control de sus industrias.

El autor es fundador y presidente del Consejo de Metrics.


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