Javier Murillo

Lo que dominamos, lo que sabemos y lo que no sabemos

La pandemia por Covid-19 es un caso comprobado de un ‘cisne negro’, un evento que no vemos o que no queremos ver y que representa un riesgo para nuestra marca, industria o competencia.

En el mundo de los datos, existe una serie de anomalías que por su naturaleza no nos permite prepararnos (¿o si?), mejor conocidos como ‘cisnes negros’, eventos que no vemos o que no queremos ver y que representan un riesgo para nuestra marca, industria o competencia. Un caso comprobado es el de la pandemia por Covid-19. Había stakeholders de alto nivel que ya nos venían alertando desde hace tiempo la posibilidad de que el virus se convirtiera en una problemática a nivel mundial y no entendimos a tiempo o no quisimos darle importancia.

En lo que a datos se refiere, en las empresas existen cuatro escenarios: el primero en el que que los datos son conocidos por todos en la industria; el segundo en el que los datos son conocidos por la empresa, pero no conocidos por la industria; el tercero en el que los datos son conocidos por la industria, pero no conocidos por la empresa; y el cuarto en el que los datos no son conocidos ni por la industria ni por la empresa.

El primer escenario es en donde normalmente se da la competencia entre las empresas. Al ser conocidos los datos, todas parten del mismo lugar. Aquí es donde las compañías contratan a casas encuestadoras, de inteligencia de mercado, con índices de industria, o extraen y explotan información de fuentes públicas. Diferenciarse en este nivel es algo muy complejo, ya que la inteligencia en este escenario es un lugar común.

En el segundo escenario es donde se dan las oportunidades de diferenciación. Aquí es donde las empresas comienzan a crear su propiedad intelectual, ya sea porque obtienen datos propios y que nadie más tiene, que se hacen cruces que ninguno otro hace, porque se desarrollan algoritmos que tienen una mayor capacidad, porque se desarrolla tecnología que no tiene la competencia o porque se hace todo lo anterior en forma más rápida y a veces predictiva, este es el escenario de mayor valor de inversión para las empresas.

El tercer escenario es el de riesgo para las empresas. Son circunstancias no conocidas por la empresa pero que sí conoce la industria y sobre todo la competencia, lo que genera una serie de puntos ciegos para la organización. A este conocimiento solo se accede desarrollando capacidades científicas y tecnológicas que estén enfocadas a la implementación de sistemas de inteligencia y contrainteligencia que permitan identificar esos riesgos ocultos. Es necesario tener un gobierno corporativo que permita convertir riesgos en oportunidades.

El cuarto nivel es el de mayor riesgo para la industria y en algunos casos para economías completas, es el nivel en el que nosotros y la industria desconocemos, o no queremos ver, algún tipo de riesgo que va apareciendo fugazmente pero de manera constante, hasta que se convierte en un problema para nosotros y que al no ser identificado con suficiente anticipación suele ser detectado cuando ya es demasiado tarde.

De lo anterior proviene la importancia de entender patrones de comportamiento, observar a profundidad y describir en función de nuestros intereses, además de enfocarnos en aquello que es evidente pero también en lo que no lo es, así las empresas tenemos la capacidad de tomar decisiones para evitar riesgos futuros.

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