Javier Murillo

IA, principal aliada en reclutamiento laboral

La IA es cada vez más una aliada para que los reclutadores puedan seleccionar rápida y eficientemente a los perfiles idóneos.

Pese a no ser un asunto nuevo, el uso de la inteligencia artificial (IA), en la más que delicada y complicada labor de reclutar personal, obliga a la observación y análisis de dicha tecnología. Esto, por dos motivos fundamentales: su creciente uso por parte de la persona, o personas, o departamentos que se encargan de los RH y el perfeccionamiento constante de esa herramienta, siempre perfectible.

Año con año, atestiguo cómo la IA es cada vez más una aliada para que los reclutadores puedan seleccionar rápida y eficientemente a los perfiles idóneos en esa plaza vacante, pues se evitan las limitaciones de tiempo, distracciones y hasta prejuicios de los que puede ser víctima cualquier contratante humano.

Los diferentes programas que realizan esa función cotidianamente son más numerosos, de uso más amigable para quien se encarga de contratar y con menos margen para el error. Basta revisar los portales de empleo, donde se puede constatar que un puesto tiene ya 200, 300, 500 o más solicitantes, con fecha de contratación en pocos días: sólo un ejército de reclutadores humanos podría garantizar una labor de revisión y decisión profesional (algo irreal, aceptemos). La IA resuelve tal dilema.

Especialistas de RH han confesado que un primer obstáculo, cuando se lanza una búsqueda pública por un candidato, comienza en los vicios de descripción. Desde faltas de sintaxis, hasta datos incompletos o confusos, hoy cada día tienen menor margen, con el apoyo del software especializado que, también ahí, aventaja ya en esa labor, frente a la tradicional y arcaica técnica de anunciar un puesto, sobre machotes preestablecidos.

La búsqueda de personal, con el respaldo de la IA, además, no sólo apuntala la labor de ‘pesca’ entre los candidatos activos (aquéllos que constantemente envían su currículum), sino también con los llamados pasivos (quienes no están tan a la mano, pero conviene buscar en otra empresa, en un centro educativo o de investigación, por ejemplo). Si los algoritmos son profesionalmente alimentados, esa tarea se facilita en tiempo y precisión.

La atención a los aspirantes, que tienen el evidente deseo y derecho a saber cómo va el proceso selectivo, también evita complicaciones con el uso de la IA, que puede proporcionar información precisa, definitiva, explicativa y en horario 24/7.

La planificación artificialmente inteligente de entrevistas puede ayudar a estructurar, administrar y realizar ese proceso de forma más eficiente. Estas nuevas herramientas facilitan el análisis del comportamiento de los candidatos en la entrevista presencial, como expresiones del rostro, lenguaje corporal y patrones de habla, que suelen evidenciar si el candidato está nervioso, si hay formas de presumir que es honesto o si, abiertamente, nos miente.

Hay no pocas aristas que cuidar en el uso de la IA al reclutar personal. Factores éticos, sociales e incluso legales han sido tradicionalmente pasados por alto, a veces, con lamentables consecuencias. Para mí es claro que son retos por superar para todo aquél que ya usa o está ya decidido a auxiliarse de la tecnología artificial para sus siguientes contrataciones.

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