La transformación tecnológica en todos los ámbitos de la sociedad genera ya un exceso de información del cual el campo jurídico no es ajeno; debe mantener una óptima organización y síntesis de los datos para facilitar su consulta y, con esto, garantizar un resultado eficaz.
Es en este campo donde la inteligencia artificial (AI) apoya a los especialistas del derecho y favorece su tarea, particularmente en: investigación y revisión de contratos, redacción de documentos legales, debida diligencia, análisis de datos, predicción de resultados, automatización de procesos en casos específicos, automatización de tareas básicas, aplicaciones inteligentes para fomentar la innovación, automatización de la propiedad intelectual y digitalización de procesos de pagos.
En el último lustro, muchas empresas avanzaron en el desarrollo y la implementación de la IA para atender múltiples labores. Un ejemplo es Ross Intelligence que oferta un software de investigación para optimizar la revisión de gran cantidad de documentos, al tiempo que realiza resúmenes personalizados, e incluso detecta casos similares que hayan sido revocados.
También está EBrevia, una startup que surgió con la ayuda de la Universidad de Columbia y que aplica la IA en los procesos de investigación y revisión; además de examinar documentos y extraer la información relevante, facilita la elaboración de contratos o documentos.
Leverton se enfoca en los bienes raíces; compila arrendamientos, acuerdos, estimación y proyección de costos, aplicación de impuestos, generación de cláusulas y contratos, entre otras tareas jurídicas propias del sector.
Los casos de divorcio pueden ser complejos; sin embargo, en Estados Unidos hay plataformas, como Wevorce, que ofrecen a los interesados un ‘divorcio amigable’ y económico con soluciones autoguiadas que la pareja puede tomar en un paso a paso. Por supuesto, todo bajo la orientación de los expertos.
Noah Waisberg es un abogado de fusiones que fundó la empresa Kira Systems. Sus conocimientos lo llevaron a aplicar la IA en controles de diligencias con una verificación automatizada. ThoughtRiver, en cambio, es un motor de interpretación contextual para la gestión de riesgos. El software es capaz de analizar información relevante y advertir si hay un contrato arriesgado, lo que puede evitar pérdidas económicas.
Lex Machine surge en sociedad con la Asociación Estadounidense de Derecho de la Propiedad Intelectual. Se especializa en la analítica legal y su tecnología es utilizada por un creciente número de abogados, ya que además de brindar información para complementar debates, es capaz de identificar quién es el demandante y quién, su abogado. Estos datos se convierten en un análisis predictivo con el que se puede anticipar, incluso, el resultado de un juicio.
Este es apenas un panorama general de cómo la IA ya transforma el trabajo legal. La automatización en los procesos legales puede disminuir la posibilidad de error, acelerar los procesos y generar una mejor satisfacción entre los clientes. Sin embargo, la aplicación de la IA es una herramienta y solo su adecuada aplicación por parte de los profesionales del derecho puede incidir en mejores decisiones a favor de la justicia.
El autor es fundador y presidente del Consejo de Metrics.