Desempeño de ‘clase mundial’: muchos lo mencionan, poco lo practican
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Desempeño de ‘clase mundial’: muchos lo mencionan, poco lo practican

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Desempeño de ‘clase mundial’: muchos lo mencionan, poco lo practican

17/06/2019

Hay palabras que de tanto usarlas pierden su significado. En la jerga empresarial cuando menos hay tres: liderazgo, desempeño y estrategia. Las dos primeras tienen más de 40 millones de referencias en Google, la tercera más de 80 millones. Así que cada vez es más difícil que un empresario o ejecutivo le dedique tiempo a un artículo o evento al respecto. ¿Hay algún directivo que no sepa el efecto de un buen liderazgo en el desempeño de la organización? ¿Qué no conozca múltiples modelos de liderazgo? ¿Qué no sepa las reglas básicas para que una estrategia se implante exitosamente? No lo creo. Las causas no son por desconocimiento

Para clarificar conceptos lo mejor es poner ejemplos acerca del alto desempeño, ya que, siendo el desempeño una apreciación, siempre será relativo. Se necesita un punto de referencia, un estándar, por ejemplo, ¿es alto el desempeño del futbol mexicano? No, si lo comparamos con las ligas europeas; sí, si lo hacemos con las de Centroamérica. ¿Qué tan bueno es el desempeño de las empresas mexicanas? No lo podíamos saber hasta que empezamos a competir con el mundo.Muchas empresas que se consideraban exitosas lo fueron mientras no tuvieron que competir. Consiguieron resultados sobresalientes no por tener altos estándares, sino porque fijaban en la economía las condiciones que querían.

Como en el ejemplo del futbol, al juzgar el desempeño de las empresas, los resultados serán distintos en función del estándar con que se midan. Es probable que muchos negocios se consideren exitosos mientras sus dueños ganen el dinero que esperan, pero difícilmente pasarán un estándar global de calidad empresarial que compare sus prácticas de dirección en temas como la inversión en gestión de talento o sus prácticas de gobierno corporativo

Lo anterior explica en buena medida las razones por las cuales tantas empresas han pasado a manos de extranjeros o han desaparecido. Sin visión de largo plazo y con una orientación a utilidades rápidas y fáciles es imposible competir en el mundo. El desempeño de clase mundial exige inversión en talento, no sólo en relaciones, dinero para traer productos innovadores y cultura empresarial comercial o financiera, sino disciplina en la gestión empresarial y liderazgos probados más que heredados.

El asunto reviste especial relevancia si entendemos que, en la economía del conocimiento las empresas que sobrevivan lo harán por su capacidad de innovación y creatividad, atributos que sólo se encuentran en la gente talentosa y quien tiene talento casi siempre tiene altos estándares y espera congruencia, integridad, responsabilidad social y líderes con visión. Mas vale la pena que las empresas cuyos slogans de su definición empiezan diciendo “somos una empresa de clase mundial” de verdad lo demuestren si es que quieren retener al talento. Para quien sabe que lo tiene, las opciones no solamente están en México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.