Gustavo de Hoyos Walther

Sin crecimiento

Si bien es cierto que durante los gobiernos de la llamada transición a la democracia se creció a tasas muy modestas, desde la llegada del régimen de la 4T, el país prácticamente no ha crecido.

El fracaso del actual gobierno es claro en casi todos los ámbitos: la corrupción incesante nos habla de una debacle moral y la concentración del poder de un problema político.

Pero es en la esfera económica es donde mejor podemos apreciar el eclipse. Si bien es cierto que durante los gobiernos de la llamada transición a la democracia se creció a tasas muy modestas (cerca de 2 por ciento), desde la llegada del régimen de la 4T, el país prácticamente no ha crecido. Recordemos que el presidente del anterior sexenio llegó a prometer un crecimiento de la economía mexicana del 6 por ciento anual al final de su periodo. Después habló de que la tasa sería del 4 por ciento y, cuando esto se vio como algo imposible, comenzó a hablar de que la riqueza no era la felicidad. El carácter demagógico de estos discursos fueron evidentes para quien quisiera verlo. Con la nueva presidencia la situación no es diferente e incluso podría ser peor.

Así lo hace pensar un dato revelador: de acuerdo a datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la generación de empleo formal en México registró un comportamiento negativo durante enero de 2026. Se trata de un desplome atípico de la economía nacional, con una pérdida de 8,104 puestos de trabajo en el primer mes del año. Hay que entender la dimensión de esto: es la primera vez desde 2009 (año afectado por la crisis financiera global) que se pierden empleos formales en un mes de enero, periodo que tradicionalmente es de alta creación de plazas. Aunque se crearon 3,037 empleos permanentes, se perdieron 11,141 plazas eventuales. El IMSS atribuyó gran parte de esta caída a un ajuste en los trabajadores vinculados a plataformas digitales, quienes tuvieron un incremento estacional en diciembre que se revirtió al iniciar el año.

A esto hay que agregar que la tasa de inflación llegó a 3.79 por ciento a tasa anual y que el PIB de México registró el año pasado su peor desempeño desde la pandemia de covid. Como siempre, hay que tener presente que esta caída varía de acuerdo a la situación regional.

Hay que dejar una cosa clara: una economía que no crece no puede establecer las condiciones para la prosperidad y el desarrollo. Sobre este punto, el oficialismo ha intentado defenderse citando la cifra de pobreza que, según ellos, es la más baja en mucho tiempo.

Sobre esto habría que decir que varios economistas y otros estudiosos ponen en cuestión la validez de la metodología utilizada por el gobierno al medir la pobreza.

Por otro lado, aunque hay ejemplos de países que han reducido la pobreza aún sin crecer, la verdad del caso es que esto no genera el bienestar sostenido. Las sociedades más desarrolladas donde existen reglas claras de convivencia civilizada son aquellas que tienen tasas más o menos altas de crecimiento económico, si bien es cierto que este no es en sí mismo el generador de la buena sociedad.

Que la Presidenta se haya reunido con economistas de diversas ideologías hace pensar que incluso el gobierno actual está preocupado por la falta de crecimiento. El problema (nuestro problema) es que no se está haciendo lo adecuado para detonarlo.

Gustavo  de Hoyos Walther

Gustavo de Hoyos Walther

Abogado y Diputado Federal.

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