En el espejo de Washington

Guerra contra las mujeres

Acabar con el precedente legal de Roe vs. Wade desprotege a las mujeres, las deja indefensas y a expensas de lo que cada uno de los 50 estados de la Unión Americana decida.

Por increíble que nos parezca, el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo –y sobre su tipo de vida futura– va a ser echado para atrás en Estados Unidos. Ya se veía venir con una Suprema Corte de Justicia desbalanceada: 6 a 3 a favor de visiones conservadoras contra las liberales. Todos los analistas especializados en temas de justicia lo ven como un hecho.

Acabar con el precedente legal de Roe vs. Wade desprotege a las mujeres, las deja indefensas y a expensas de lo que cada uno de los 50 estados de la Unión Americana decida. Ya existen muchas leyes estatales contrarias al derecho a decidir, que solamente no han entrado en efecto por el escudo de protección que genera el precedente legal que la Corte pronto tirará a la basura.

Para las mujeres que vivan en estados dominados por legislaturas liberales, como California o Nueva York, no habrá cambios en el corto y mediano plazos, pero para quienes vivan en estados comandados por los religiosos conservadores, el infierno se empezará a vivir en esta Tierra.

Sufrirán especialmente, como siempre, las mujeres con menos recursos económicos y educativos para quienes salir de su punitivo lugar de residencia para ir a otro sitio donde puedan llevar a cabo el procedimiento será un calvario y en ocasiones imposible.

Aprobada en 1973, Roe vs. Wade siempre ha despertado pasiones y desencuentros al interior del país, sin embargo, dos terceras partes de los ciudadanos están en contra de que se aniquile. Aquí la opinión pública no importa y podemos observar cómo el amplio, disciplinado y perseverante movimiento antiaborto está logrando lo que siempre ha querido. No se detendrán aquí, queda claro que con esta victoria no se darán por satisfechos y seguirán en la batalla, ahora pugnarán por nuevas leyes que impliquen una prohibición a nivel nacional e incluso que el aborto sea catalogado como homicidio.

Como dicen las activistas prolibertad de decidir, esta regresión no acabará con los abortos, con lo único que acabará es con los abortos seguros para miles y miles de mujeres.

Visiones distópicas como las ilustradas en la aterradora novela El cuento de la criada, de Margaret Atwood, empiezan a dibujarse en la realidad de nuestros tiempos. Una profunda y terrible violencia física y mental ejercida contra las mujeres en muchas ocasiones realizada por las mismas mujeres que traen tatuadas ideas, principios y prejuicios ajenos a sus intereses de libertad y realización.

Contrastando con lo que pasa en nuestro país, en materia de libertad para decidir en México estamos avanzando y los papeles se están intercambiando, nosotros ganamos libertad y en Estados Unidos la van perdiendo.

Gracias al fallo de los ministros del pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que declararon inconstitucional criminalizar el aborto. Esto ocurrió apenas el año pasado cuando invalidaron por unanimidad la legislación del estado de Coahuila que imponía de uno a tres años de cárcel “a la mujer que voluntariamente practique su aborto o a la persona que le hiciere abortar con el consentimiento”.

Hay que aclarar que esta determinación solo obliga a Coahuila a modificar su Código Penal, no implica que el aborto sea ahora legal en todo México, pero sí sienta un precedente fundamental para que los estados modifiquen y mejoren legislaciones en la materia. Es un paso positivo para las mujeres de nuestro país.

Este paso adelante se ha logrado gracias al esfuerzo y organización de colectivos de mujeres a las que hay que acompañar y apoyar. Sin embargo, la guerra contra las mujeres tiene en nuestro país una expresión desgarradora y brutal en la violencia intrafamiliar, en el acoso ubicuo y en la epidemia feminicida.

La decisión de matar el precedente de Roe vs. Wade va a acelerar y profundizar la división de un país tan importante para el mundo y para nosotros como vecino y hogar de millones de mexicanos.

Para quienes han alegado que la existencia de Roe vs. Wade alentaba divisiones y conflictos, ¡agárrense fuerte!, la concordia se va a ir por el caño, se va a poner muy feo.

En México, por nuestra parte, traer paz a nuestras mujeres es una bandera que nos debería unir a todos, todas y todes.

Tenemos la oportunidad de unirnos como sociedad para dar la cara y enfrentar colectivamente un problema tan desbocado y espantoso como la violencia que sufren nuestras mujeres.

Debemos presionar y castigar a los políticos y autoridades, sean del color que sean, que con su indiferencia, simulación, negación o manipulación no estén a la altura.

En la guerra contra las mujeres tenemos que actuar y tomar partido.

El autor es CEO Founder LEXIA Insights & Solutions.

Guido Lara

Guido Lara

CEO Founder LEXIA Insights & Solutions.

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