Gerardo Herrera Huizar

México en el G7

La presión se incrementa, en una ecuación totalmente asimétrica que contiene advertencias que no deberían ser desestimadas.

La imagen de México ha quedado expuesta al máximo nivel en el ambiente global.

No, no es a causa de la algarabía mundialista que se expresa jocosamente en las calles de las ciudades sede de nuestro país, sino por la inesperada declaración del presidente de los Estados Unidos en la cumbre del G7 en Evian, Francia.

Aparentemente sin conexión con los asuntos de la agenda internacional de un foro que reúne a siete mandatarios de las economías más importantes del mundo y del cual nuestro país no forma parte, el nombre de México salió a relucir durante la intervención del presidente norteamericano al señalar, abierta y claramente, que México es gobernado por los cárteles y, aunque la presidenta es una buena persona, está muy asustada.

Evidentemente, el recargón no fue casual, ni simple ocurrencia del momento, dada la relevancia de los ahí reunidos y la exposición mediática inmediata, a nivel internacional, de los asuntos tratados dentro y fuera de agenda.

El mensaje, “desde Evian con amor”, tiene, elocuentemente, dos destinatarios principales: desde luego, la comunidad internacional, ante la que se expone la visión que tiene el gobierno del norte sobre la crítica situación que vive México por la acción incontrolada de las bandas del crimen organizado; el segundo y elemental es el gobierno de nuestro país, receptor destacado de los atentos saludos de nuestro gentil vecino.

Mucho se puede especular sobre la intencionalidad de las declaraciones del mandatario estadounidense en tan singular evento, pero lo que queda claro es la relevancia que el caso mexicano mantiene en la agenda política norteamericana, no sólo por la ineludible vecindad que condiciona la compleja relación bilateral históricamente tensa, sino por la temporalidad, el lugar, el contenido y el tono con el que fue enviado el mensaje.

Desde Palacio Nacional se acusó recepción, minimizando, con cabeza fría, la trascendencia del hecho con escuetos comentarios, algo así como “...si ya saben cómo es él...”, pero que, sumado a la exigencia de los Estados Unidos de mayores resultados por parte de México en el combate a los cárteles narcoterroristas y en particular de la detención de personajes políticos vinculados a ellos, el asunto adquiere una relevancia crítica.

No se descarta la posibilidad de que la misiva desde Palenque de semanas anteriores, con alusiones personales, haya influido en el ánimo del presidente Trump, quien aguardó el momento oportuno, este también, con cabeza fría, para dar respuesta a los respetuosos comentarios del tabasqueño sobre su persona.

Como quiera que sea, la presión se incrementa, en una ecuación totalmente asimétrica que contiene advertencias que no deberían ser desestimadas.

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