Gerardo Herrera Huizar

Una coyuntura crítica

Mientras que el tercer año del gobierno de AMLO está cerrando en circunstancias preocupantes, el cuarto arranca con incertidumbre.

Arranca el cuarto año del gobierno regenerador bajo circunstancias preocupantes que auguran, en el mejor de los casos, gran incertidumbre y conflicto en lo político, en lo económico y en el ambiente social.

En muchos sentidos 2021 fue un año patético que estuvo catalizado por la pandemia cuyas repercusiones se dejaron sentir en todos los ámbitos de la vida nacional, tanto por el peculiar manejo que se le dio desde su inicio, plagado de críticas y señalamientos encontrados, particularmente en cuanto a la veracidad de la información oficial vertida de manera cotidiana, como por los efectos en la actividad económica y social.

Al cierre del año, en las vísperas de las fiestas decembrinas, la amenaza de una cuarta ola de contagios con una mutación del virus que se sugiere altamente peligroso, ofrece un panorama poco alentador para el inicio de 2022, no sólo en cuanto a la contención de la epidemia sino para la recuperación de la actividad productiva.

Un elemento de gran preocupación que ya se veía venir es la expansión de la violencia criminal que tuvo su asiento en Guanajuato y Michoacán y que en fechas recientes se instaló de manera por demás evidente en Zacatecas, obligando a la movilización de efectivos militares para tratar de contener, de manera reactiva, la actividad criminal que algunos especialistas en el tema sugieren que generará un reacomodo y el desplazamiento de los grupos delictivos a otras regiones como se ha visto en ocasiones similares.

Las Fuerzas Armadas siguen constituyendo un factor fundamental en la política del actual gobierno, con una preponderancia inusitada en actividades que se consideran al margen de sus funciones estrictamente castrenses en materia de seguridad y defensa.

Particularmente ha llamado la atención el denominado ‘decretazo’, el acuerdo expedido por el primer mandatario que define como de seguridad nacional la aprobación obligatoria de todos los proyectos y obras de la actual administración. Las reacciones no se han hecho esperar, el tema adquiere dimensiones mayúsculas que producirán toda clase de demandas legales en relación con la constitucionalidad del acuerdo, pero sobre todo por la intencionalidad del mismo y los efectos que tendrá en la transparencia y en la vida democrática de México.

A todo lo anterior se suma el posicionamiento del alto mando del Ejército y la Fuerza Aérea expresado en su discurso durante la conmemoración del aniversario de la Revolución, que ha sido interpretado en algunos sectores como una postura que va más allá de la institucionalidad tradicional de las Fuerzas Armadas y le concede visos de tendencia partidista.

El panorama es nebuloso. Las circunstancias ofrecen muchas aristas a la interpretación. Las sorpresas son constantes y dificultan el análisis sobre el rumbo que sigue el país y los escenarios previsibles.

Las conjeturas respecto de la intencionalidad de las decisiones adoptadas desde la máxima tribuna se agolpan como nunca antes. La claridad está ausente.

La coyuntura es crítica y la incertidumbre creciente.

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