La semana pasada escribí en este espacio, a manera de homenaje, una columna celebrando los 100 años de nuestro banco central, el Banco de México (“100 años del Banco de México (I)”, 2 de septiembre). El enfoque fue para destacar la relevancia de contar con un banco central. Esta es la segunda parte. Entre muchas otras cosas, el Banco de México es la única institución facultada para imprimir billetes. Así, tener un medio de pago que sea recibido para comprar bienes o pagar por servicios es muy importante para el buen funcionamiento de una economía. Sin embargo, no solo es tener una fábrica de billetes eficiente y segura que produzca billetes con bonitos diseños y muy difíciles de falsificar, sino distribuirlos en el país para que los bancos comerciales los tengan disponibles siempre.
Asimismo, también implica manejar el dinero de forma electrónica, con sistemas de pago seguros y eficientes, como el SPEI (Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios), de México. Ya quisieran muchos países tener SPEI. Simplemente en los Estados Unidos, si uno no tiene una cuenta de cheques premium, un “giro” (o “wire” en inglés) —equivalente a un envío de dinero por SPEI, del que ni nos enteramos cuánto cuesta, por lo barato que es—, puede llegar a costar entre 30 y 50 dólares(!), sin importar la cantidad que se desea enviar. Hay formas más baratas como “ACH”, pero toma mínimo un día hábil o “Zelle” y “Venmo”, pero para cantidades pequeñas.
Todavía no hemos llegado a la difícil tarea de cómo saber qué cantidad de dinero debe de haber en la economía para que funcione “correctamente”, así como las complejidades que presenta esta función. Sin embargo, hasta este punto considero que las funciones de un banco central nos dejan ver el tipo y la calidad de personal que debe de tener. La preparación con la que debe de contar el personal de un banco central debe ser de altísima calidad, además de la confianza que se les deposita. Pero, además, lo que hacen es tan específico, que sus habilidades y experiencia les sirve de poco fuera del banco. ¿Qué empresa necesita un experto en impresión de billetes, por ejemplo? o ¿en regulación bancaria? o ¿en administración de reservas internacionales?
Hay un sinnúmero de funciones que desempeñan los empleados del Banco de México que solo son propias de un banco central. ¿Quién quiere dedicar su vida a trabajar en un banco central sin poder utilizar sus habilidades y experiencia para poder trabajar en otro lado, subir de puesto, ganar más dinero? Por ello, la autonomía constitucional se extiende a la parte presupuestal. Es muy relevante ofrecer sueldos adecuados y prestaciones propicias, incluyendo entrenamiento especializado y planes de sucesión apropiados para que puedan avanzar en la estructura organizacional, que incentiven a los empleados a trabajar adecuadamente y no terminen fuera del banco sin aprovechar la experiencia, habilidades y preparación, que solo un banco central puede ofrecer y que solo a esta institución sirve.
En cuanto a la cantidad de dinero “apropiada” para que una economía funcione adecuadamente, lo más sencillo es saber que menos de la cantidad óptima puede generar problemas de liquidez y de solvencia y hacer que la economía de un país caiga en una recesión. Asimismo, más dinero que lo que una economía necesita para funcionar correctamente genera inflación. En este sentido, hay varios aspectos que tomar en cuenta. Dos de ellos son el efecto multiplicador del dinero, así como la manera en cómo se puede “controlar” la cantidad de dinero. Otro aspecto es cómo se mide la inflación y qué nivel es adecuado, así como la manera en cómo funciona el proceso de transmisión del nivel de dinero a la inflación.
Ninguno de los cuatro aspectos hace el trabajo sencillo de mantener la economía funcionando adecuadamente con inflación baja y eso que no hemos platicado de otras funciones del banco central como la regulación bancaria y del sistema financiero en general, así como la política cambiaria, ser agente financiero del gobierno federal y llevar la relación con organismos del sistema financiero internacional, como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Por esto y más, hacer banca central es un verdadero arte. Para hacerlo bien se necesita conocimiento, experiencia, vocación, apertura, trabajo en equipo y pasión.
Empecemos con el efecto multiplicador del dinero. Veamos los números primero. El Banco de México publica un reporte cada mes llamado “Agregados monetarios y actividad financiera”. En el reporte más reciente, con datos a julio de 2025, se encuentra un recuadro en la página 9. Ahí se puede observar la ‘base monetaria’, que es el dinero que Banxico ha creado y que está en circulación. La base monetaria registró un nivel de casi 3,289 miles de millones de pesos (mmp) en julio de este año. Si alguien les pregunta cuánto dinero ha creado Banxico, es eso. De hecho, en la página 18 del mismo reporte está la definición de base monetaria: “…Se integra por los billetes y monedas en circulación y los depósitos bancarios en la cuenta corriente del Banco de México…”.
Sin embargo, si vemos el ‘agregado monetario M1’, que incluye los billetes y monedas en poder del público -prácticamente la base monetaria-, más los depósitos de ‘exigibilidad inmediata’ en los bancos tanto en moneda nacional, como extranjera, esta cantidad se eleva a poco más de 8,158 mmp en julio. ¿Cómo es posible que M1 sea 2.5 veces el dinero que creó Banxico? El multiplicador es mayor si incorporamos casi todos los instrumentos del sistema financiero, incluyendo los pagarés bancarios, bonos del gobierno federal y acciones de empresas, entre otros, incluidos en el agregado más amplio conocido como ‘M4’, que se ubicó en alrededor de 20,838 mmp en julio. Esto significa que el dinero que creó Banxico se multiplicó 6.3 veces. En la siguiente columna continuaré comentando al respecto.