Perspectiva Global

Reflexión sobre el mayor dinamismo de la actividad económica

El PIB decreció 2.9 por ciento en el primer trimestre de este año y es muy factible que en el segundo crezca entre 18.0 y 19.0 por ciento a tasa anual.

El pasado 30 de abril el Inegi publicó la ‘estimación oportuna’ del Producto Interno Bruto (PIB) para el primer trimestre de este año. Éste creció 0.4 por ciento con respecto al cuarto trimestre de 2020 (con cifras desestacionalizadas). El PIB creció por arriba de las expectativas de los analistas tanto de la encuesta que levanta Bloomberg −cuya mediana era de cero por ciento− y la del Banco de México, en donde el consenso de analistas anticipaba -0.32 por ciento. ¿Qué significa este crecimiento trimestral por arriba de lo esperado? Y ¿qué sigue hacia delante?

¿Qué significa un crecimiento trimestral de 0.4 por ciento? Significa que el PIB en México creció a pesar de haber tenido un alto número de entidades federativas en semáforo rojo en febrero −ante el escalamiento en el número de contagios y desafortunados fallecimientos de Covid-19−, así como los apagones y la falta de suministro de gas natural que causó la ‘ola ártica’ en Texas y que llevó a varias empresas manufactureras a parar su producción temporalmente. En este sentido, se observa cómo el dinamismo del sector servicios −que creció 1.3 por ciento en 1T21− ayudó a sobrecompensar la falta de crecimiento de la producción industrial en este trimestre, que observó un crecimiento trimestral de cero por ciento. Significa también que crecimos mucho menos que la economía de Estados Unidos, que registró un crecimiento trimestral de 1.6 por ciento, ‘desanualizando’ el dato que publicó el US Census Bureau de 6.4 por ciento, para hacerlo comparable con el de México.

Este gran dinamismo de la economía estadounidense se explica por el fuerte impulso que están teniendo las políticas fiscal y monetaria tan significativas. Sobre todo, subrayo los cinco paquetes de estímulo fiscal que se aprobaron el año pasado en ese país, que representaron poco más de 18.0 puntos porcentuales del PIB y que ayudaron a una gran cantidad de empresas −sobre todo en los sectores más vulnerables−, a sobrevivir los efectos negativos de la pandemia. Muchas empresas que prácticamente no tuvieron ingresos por varios meses −sobre todo restaurantes, cines, gimnasios, parques temáticos, salas de conciertos y empresas relacionadas con viajes, turismo y eventos deportivos− pudieron continuar pagando su nómina, la renta, etcétera, y sobrevivir los momentos más álgidos de la pandemia. Esto no solo ayudó a que se preservaran una gran cantidad de empleos, sino que además los paquetes fiscales incluyeron transferencias a las personas para poder continuar con su consumo, sin importar si habían o no perdido su empleo.

Regresando a México, ¿Qué pensar de la caída anual del PIB en 1T21? El PIB decreció 2.9 por ciento en el primer trimestre de este año, con respecto al primer trimestre de 2020. Esto quiere decir que a pesar del crecimiento trimestral −de 4T20 a 1T21 de 0.4 por ciento−, que el nivel de la actividad económica de nuestro país todavía se encuentra casi 3.0 por ciento por debajo del nivel de actividad de inicios del año pasado. O sea que todavía falta mucho más crecimiento para que podamos recuperarnos a niveles pre-Covid.

¿Qué sigue hacia delante? Es muy factible que nuestro país continúe beneficiándose de los paquetes de estímulo fiscal de Estados Unidos. El paquete que se aprobó en 1T21 por 1.9 billones de dólares (trillones anglosajones) −que representa poco más de 8.0 puntos porcentuales del PIB− continuará impulsando tanto la actividad manufacturera de exportación como las remesas y el turismo. Además, se nos cruza el 10 de mayo, en donde es muy factible que tengamos un flujo de remesas todavía mucho mayor por el Día de las Madres (El efecto 10 de mayo, 13 de mayo, 2014). Así, por ejemplo, la mediana de los pronósticos de crecimiento para 2T21 en la encuesta de Banxico que se publicó la semana pasada apunta a un crecimiento trimestral de 0.63 por ciento. En el equipo de análisis económico de Banorte anticipamos que esta tasa de crecimiento pudiera ser más del doble, es decir, 1.4 por ciento. Esta es la tasa en la que nos ‘debemos’ fijar, porque la tasa anual -que compara 2T20 con 2T21- va a tener una gran distorsión por la bajísima base de comparación. Recordemos que el PIB en 2T20 cayó 16.8 por ciento a tasa trimestral o 18.6 por ciento a tasa anual. Por eso es muy factible que el PIB en 2T21 crezca entre 18.0 y 19.0 por ciento a tasa anual. Cabe señalar que dos de los riesgos más importantes para el crecimiento de México en este año son: (1) La escasez de semiconductores o chips, a nivel global, que ha provocado que algunas armadoras de autos tengan que parar su producción de manera temporal, entre otros problemas; y (2) el mal clima de inversión que han dejado las innumerables iniciativas legislativas antimercado en nuestro país, que aunque no se aprueban en su mayoría, generan mucho ‘ruido’. Estos dos factores podrían hacer que México no pueda ‘absorber’ del todo el gran dinamismo de la economía estadounidense, nuestro principal motor de crecimiento en estos momentos.

El autor es director general adjunto de Análisis Económico, Relación con Inversionistas y Sustentabilidad de Grupo Financiero Banorte, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF y miembro del Comité de Fechado de Ciclos de la Economía Mexicana.

Las opiniones que se expresan en esta columna son a título personal.

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