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El INAI y la Plataforma de Transparencia

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El INAI y la Plataforma de Transparencia

26/05/2020

El autor es Comisionado Presidente del INAI

Entre 2001-02, el “Grupo Oaxaca” llevó a cabo un ejercicio cívico: invitar a la ciudadanía a vencer el miedo de reclamar información, que redituó en un auténtico ejercicio de rendición de cuentas (mucho después asimilado por el Gobierno y no sin resistencias pasivas y frontales).

La arriesgada apuesta de inaugurar el derecho de la gente a escrutar el gobierno, es y ha sido cosa difícil. Primero por temor de la sociedad mexicana a la autoridad pública. Aun ahora sigue siendo un “desafío” que cualquier persona pueda replicar al poderoso gobierno, y, en aquellos años —casi veinte—, era una verdadera fantasía.

El gobierno entendió que era importante fomentar la confianza ciudadana. Hubo para ello permitir las solicitudes anónimas o bajo seudónimo para que la gente se atreviera a vencer el miedo a exigir respuestas veraces con preguntas audaces.

Entre 2003-2006 el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) inició la idea de hacer operativa la transparencia y era mediante preguntas por correo o físicamente en la sede de la dependencia.

Entre 2003-2006 comenzó la fase “manual” de la activación del ejercicio del derecho a la información que desde entonces se asociaba por confusión al término “transparencia” como si fueran sinónimos. Hubo de pasar mucho tiempo para que todos comenzáramos a distinguir entre acceso a la información por la vía de preguntas concretas a la burocracia, conocidas como solicitudes de acceso a la información (y esperar a que con suerte llegara la respuesta).

Y la otra vía, la que realmente era el efecto de la transparencia consistente en el deber de las dependencias de colocar en micrositios de los portales de transparencia de la información pública de oficio (IPO), esto es, la información básica de su quehacer institucional para que cualquiera que quisiera consultarla pudiera satisfacer sus dudas e intereses sin necesidad de pedir la información.

En 2006, el IFAI consiguió el respaldo del Banco Mundial para echar a andar el “INFOMEX” una plataforma para conectar a los sujetos obligados entre sí y al ciudadano que desde su computadora podría ejercitar el trámite de solicitar la información, el INFOMEX incluyó a los organismos del Poder Ejecutivo Federal y fue ampliando su servicio vía convenios con sujetos obligados del Poder Legislativo y Judicial federal, con un tercio de los estados de la República y una quinta parte de los municipios.

El “INFOMEX” dio pie a la fase plenamente digital que se logró con la Plataforma Nacional de Transparencia casi diez años más tarde.

El INAI ensanchó su competencia al cobrar vigencia la Ley General de Transparencia, misma que triplicó las obligaciones de colocar información pública de oficio a las instituciones de la Federación (casi 900).

Fue forzoso crear la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) para hacer posible un esquema de máxima conexión al seno del Sistema Nacional de Transparencia (SNT). Refiero el esfuerzo de mi compañero Oscar Guerra Ford, donde su constancia y la depuración de los yerros iniciales convirtieron a la PNT en un instrumento de conexión digital, patrimonio de la República que enlaza a casi ocho mil sujetos obligados de los tres órdenes de gobierno.

Con la PNT de vínculo, los organismos garantes de transparencia, incluidos el INAI y el INFOCDMX, pudieron vigilar, acompañar y corregir el ejercicio del Derecho de Acceso a la Información (DAI) en favor de la sociedad, que ha tramitado en cuatro años un millón quinientas mil solicitudes y el trámite de respuesta y la substanciación de casi cien mil recursos de revisión resueltos por los órganos garantes. Cifras al alza consecutivamente.

La creación y la adaptación exitosa de la Plataforma Nacional de Trasparencia dieron arribo a la era digital del DAI, consecuencia inevitable de la globalización. La información es un insumo indispensable para el diario vivir, aun para los millones de mexicanos que todavía no han estrenado su “derecho a saber” sobre la gestión pública.

Las implicaciones del ejercicio del Derecho de Acceso a la Información Pública a través de la máxima herramienta digital (la PNT), son insospechadas. La transparencia proactiva también se ejercita a través de la PNT por lo que deberá superarse la fijación a entender a la plataforma como un artilugio exclusivo de la “transparencia reactiva”. El porvenir del DAI no podrá imaginarse sin la PNT.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.