Francisco Javier Acuña

El INAI, el INSABI y los ventiladores para pacientes de COVID19

El INSABI ocultó información de una parte de las compras oficiales de ventiladores para los pacientes de Covid19.

Ventiladores, literalmente significa un mezclador de aire y también se usa como metáfora para disipar un asunto, hacerlo público. En esta ocasión nos referimos a los instrumentos que ayudan a mantener la respiración de alguien por vía artificial (mecánica).

El problema: el INSABI ocultó información de una parte de las compras oficiales de ventiladores para los pacientes de Covid19. Así las cosas, esos datos, la adquisición de todas, por ser públicos deben ser “ventilados” en público. O sea, propagados a los cuatro puntos cardinales.

Así como es vital para los seres humanos la respiración a un ritmo óptimo; así es de indispensable la transparencia de la información pública en una democracia. Cuando el Estado y sus instituciones y dependencias o agencias le ponen un manto a su gestión pretextando “seguridad nacional” o que la información no existe, cuando es obvio que debe existir, entonces, se borran los contornos del Estado, los límites de la gestión pública se tornan un misterio y  regresamos a la época en la que como dice el conocido adagio popular, referido al Rey cuando pregunta -¿Qué hora es? (“que horas son”). A lo que respondió  el lacayo: -Las que usted diga, mi señor. O sea, la información del rey es simplemente lo que diga la casa real.

Sin lugar a dudas,  y especialmente la primera etapa de la pandemia por covid19, suscitó compras de pánico. Los gobiernos y los particulares gastaron mucho en insumos para protegerse de un virus desconocido y en provisiones para sortear la inminente carestía de artículos de limpieza (desinfectantes para personas y lugares) y alimentos en presentaciones duraderas (de caducidad de largo plazo), además se destinaron ahorros privados y/o fondos públicos a toda clase de utensilios y aditamentos para proteger del mortal virus a la población, estrictamente al personal de los organismos oficiales (caretas, mascarillas y gel antibacterial).

Eran espeluznantes las imágenes que llegaban de China, en donde una ciudad estuvo prácticamente sellada, inaccesible y sus habitantes sanos y/o contagiados prisioneros. Todos vimos escenas de personas que con notoria disminución física se desplomaban por la falta de respiración y el clima de zozobra en Italia y de enfermos que murieron en las calles de países sudamericanos olvidados por sus familiares por temor al contagio.

Hace unos días, el INAI recibió la impugnación de una respuesta del INSABI sobre el particular, sin embargo, cabe decir que en este caso no hubo una negación absoluta de dicha información. Pero aun así se faltó a la verdad.  ¿Por qué? Porque se ocultaron selectivamente los datos de adquisiciones a determinadas empresas. En abril de 2020 -en medio de la angustiosa situación, aunque no reconocida oficialmente por parte del vocero del gobierno mexicano, el polémico Hugo López-Gatell, que hasta la fecha minimizó las cifras de contagiados y defunciones-; el INSABI compró en un primer momento 1,000 (mil) ventiladores a un costo de unos mil quinientos millones de pesos.

Luego, la Auditoría Superior de la Federación hizo observaciones por diversos motivos, al parecer unos 650 ventiladores  no fueron entregados y por tanto, no se comprobó el desembolso de más de 900 millones de pesos. En ese contexto, la información que se entregó al solicitante fue incompleta y la resolver el INAI ordenó al INSABI entregar la información de las adquisiciones de las siguientes empresas: Enterprises  Limited; Hospitium Solutions; Encore Health y Diagnostics Solutions.

En resumen, urge hacer pública esa información. Si bien durante la  pandemia – y especialmente al principio- la prioridad fue resolver el problema de la mortandad misteriosa que indiscutiblemente causó el virus en sectores específicos de la población, pero con excepciones de gente joven y fuerte que causaron alarma y pavor, pero tarde o temprano se deben aclarar esas medidas de emergencia traducidas en el gasto de dinero público.

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