Leer es poder

Indignación selectiva

Difícilmente se será la indignación por el millonario desperdicio de recursos, las licitaciones a modo, el nepotismo rampante, los cientos de muertos por la imprudencia burocrática o los miles de despedidos, por mencionar algunos.

No hay investigación en curso para dar con el responsable de las 130 muertes ocasionadas por la explosión en Tlahuelilpan, calcinados, quemados, hombres, mujeres, viejos y niños.

No parece estarse empleando todo el peso de las instituciones para dilucidar la caída del helicóptero en el que viajaba una gobernadora incómoda al sistema y su esposo, líder en el Senado de una facción opositora al gobierno. Se ha dicho que "la caída fue inusual" y que no existen los documentos de la Marina que avalen los dichos de Alonso Durazo, de que el desplome de la aeronave se debió a fallas técnicas.

A pesar de que se han ido acumulando evidencias, no hay investigación oficial que indague las causas del desabasto de gasolina a principios de este año, que ocasionó pérdidas económicas de miles de millones de pesos. Se sabe que ese desabasto no se debió a la "guerra contra el huachicol". ¿Para cuándo la investigación oficial, el reportaje periodístico serio, el hashtag, el linchamiento en redes contra los responsables?

¿Para cuándo la indignación social contra esa extraña modalidad de barrer las escaleras de arriba hacia abajo para terminar con la corrupción que, sin embargo, permite las licitaciones restringidas para construir una refinería en donde sólo participan empresas señaladas de ser corruptas?

¿Los Moneros de la Causa Justa dedicaron sus cartones a ese caso de corrupción consistente en cambiar las leyes para que pueda asumir la dirección de la más importante casa editorial del Estado uno de los encargados de la propaganda del partido en el poder?

¿Cuándo dedicará el noticiero de Carmen Aristegui las horas destinadas a otros casos para transmitir el reportaje sobre los miles de millones de dólares (es decir, de las decenas de miles de millones de pesos que no van a ser utilizados en programas sociales) que provocó la cancelación caprichosa del NAIM? ¿Dedicará espacio a las consultas amañadas con las que se intentó justificar esa cancelación? ¿Dedicará mesas redondas a comentar la ausencia de investigaciones que avalen el dicho presidencial de la presunta corrupción de las empresas constructoras?

¿La ira justa de los editorialistas se volcará sobre el caso de impunidad representado por el diputado de Morena en Hidalgo que mató a un taxista al estrellar su camioneta contra un taxi y que inmediatamente después huyó del sitio de la tragedia? ¿O sobre el coordinador de la Comisión de Energía del Senado que negocia para empresas en las que tiene intereses la venta multimillonaria de carbón con el impoluto Manuel Bartlett?

¿La barrabrava morenista que se movilizó para rescatar un lago imaginario en Texcoco utilizará su juvenil indignación y creatividad para frenar la construcción del Tren Maya, que hasta hoy no cuenta con el debido estudio de impacto ambiental? ¿O acaso se sumarán al director de Fomento Turístico que, frente a las comunidades indígenas y de ambientalistas que reclaman, les dice que se las llevará el tren?

¿Qué el dinero que se recortó a las guarderías infantiles reapareció en forma de un programa destinado a fomentar el beisbol en todas las escuelas? No importa. ¿Qué la autonomía de la UNAM está en entredicho luego de que "por un error de dedo" desapareció hace más de tres meses en la iniciativa sobre la educación? No importa. ¿Qué las organizaciones de derechos humanos afirmen que este gobierno ha traicionado a las víctimas y a los pueblos indígenas? No importa. ¿Qué a pesar del gravísimo problema que representa la diabetes en México se redujo en 93 por ciento el presupuesto para el Programa de Prevención y control de sobrepeso, obesidad y diabetes? No importa. ¿Qué desaparecieron o se redujeron programas sociales como el de Comedores Comunitarios, el de Atención a Trabajadores Agrícolas, el de Empleo Temporal, el de Seguro de Vida para Jefas de Familia y el del Fondo Nacional para las Artesanías? No importa. ¿Qué afectaron el presupuesto para combatir el cáncer cervicouterino y se canceló la Convocatoria del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH-Sida para otorgar recursos a la sociedad civil? No importa.

A decir verdad no veo que la indignación se manifieste con el millonario desperdicio de recursos, con las licitaciones a modo, con el nepotismo rampante (¡la esposa del constructor favorito a la Suprema Corte de Justicia!), con los cientos de muertos por la imprudencia burocrática, con los miles de despedidos, con el embrollo que están haciendo en Conacyt, con la improvisación irresponsable en el Fonca, con el notorio incremento de la violencia en todo el país, con que las violaciones se hayan multiplicado por cinco en las calles de la Ciudad de México, con la militarización de las fuerzas de seguridad, con la pretensión de reelección disfrazada de revocación de mandato. Contra los que ahora detentan el poder mejor no meterse en estos tiempos de indignación selectiva.

COLUMNAS ANTERIORES

Vivimos en un narcoestado
Ebrard o el amor por las dictaduras

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.