Un estudio reciente encontró que aumentos en el salario mínimo acelera el proceso de automatización. En este contexto, México está encareciendo al empleo formal lo que puede resultar contraproducente. La reciente reforma laboral que reducirá la jornada de trabajo a cuarenta horas semanales es uno más de un conjunto de cambios al sistema laboral que encarecen la generación de trabajo formal. Siempre ha sido difícil encontrar un balance entre la protección de los trabajadores y la generación de empleo. Sin embargo, en la era de la inteligencia artificial (IA), este balance se vuelve más delicado por la amenaza de la automatización.
La inteligencia artificial es capaz de realizar cada vez más tareas de forma eficiente. Esto nos hace reflexionar acerca de la posibilidad de que los humanos perdamos nuestros trabajos al ser reemplazados por agentes de IA. Diversos estudios han buscado evidencia de esto y no han encontrado pérdidas de trabajo de forma significativa. Sin embargo, la amenaza es real y hay que tomarla con seriedad.
La historia económica nos muestra que es prácticamente imposible detener el uso de los avances tecnológicos, pero se pueden mitigar sus efectos negativos. Un punto importante es que nuestra capacidad de adaptación a los cambios requiere tiempo. La automatización puede ser inevitable, pero será menos dañina si nos da tiempo de adaptarnos. El problema es que en México estamos haciendo exactamente lo contrario: subir el costo del trabajo justo cuando las máquinas se están volviendo más baratas.
Los sistemas fiscales necesitan reformarse para adaptarse a la era de la IA. Un par de investigadores de la universidad de Virginia proponen reformar los sistemas fiscales con el objetivo de reducir la carga impositiva que recae en el trabajo debido a los riesgos que implica la IA para el trabajo. Los autores mencionan que muchos sistemas fiscales han privilegiado los impuestos al trabajo sobre los de capital porque este último se puede mover más fácilmente entre fronteras, minando la capacidad de recaudación de los países. Sin embargo, en la era de la IA, esto se vuelve perverso porque puede acelerar el proceso de automatización.
Contratar a alguien en México no cuesta solo su sueldo. El aguinaldo, las vacaciones, el IMSS y otras obligaciones añaden un 44% adicional sobre el salario, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Dicho de otro modo: por cada cien pesos que recibe un trabajador, la empresa paga 144. En el mismo estudio, se menciona que el costo del trabajo asalariado se duplicó entre 2013 y 2023. A pesar de ello, sigue uno de los más bajos de Latinoamérica.
Este incremento en el costo del trabajo asalariado está relacionado con los aumentos al salario mínimo y otras reformas como aumentos en vacaciones, aumentos en cuotas patronales al IMSS, entre otras. Algunos de estos cambios han tenido efectos mayoritariamente positivos: la reducción reciente de la pobreza en México ha sido impulsada, en parte, por los aumentos recientes en los salarios. Sin embargo, el avance en la inteligencia artificial agrega un elemento importante de complejidad a la evaluación de beneficios y costos de este tipo de reformas.
Por ejemplo, un estudio reciente en Estados Unidos muestra que los aumentos en el salario mínimo están relacionados con una mayor adopción de tecnologías de automatización en el sector industrial. Específicamente, esta investigación encuentra que un aumento del 10 por ciento en el salario mínimo, incrementa la adopción de robots en aproximadamente 8 por ciento con respecto al promedio.
La población ocupada informal en México es el 55 por ciento del total como consecuencia del alto (y creciente) costo del empleo formal. Además de este efecto negativo del alto costo del empleo formal, la inteligencia artificial ha venido a complicar el balance de riesgos en el mercado laboral. El aumento en el costo laboral no solo tendrá un impacto en la informalidad, sino que implica una amenaza creciente de pérdida de empleos debido a la automatización.
Proteger a los trabajadores es una obligación. Pero hacerlo encareciendo el trabajo formal, en el momento en que la automatización está al alcance de las empresas, puede terminar perjudicando a los mismos trabajadores que se quiere proteger. México necesita una discusión seria sobre el costo del empleo formal en la era de la IA.
¹Vea, por ejemplo: Bharat Chandar. “Tracking Employment Changes in AI-Exposed Jobs” 3 de junio de 2025. http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.5384519 y Maxim Massenkoff y Peter McCrory. “Labor Market Impacts of AI: A New Measure and Early Evidence.” Anthropic, 5 de marzo de 2026. https://www.anthropic.com/research/labor-market-impacts
²Korinek, Anton, y Lee Lockwood. “Preserving Fiscal Stability in the Age of Transformative AI.” The Digitalist Papers vol. 2. 11 de diciembre de 2025. https://www.digitalistpapers.com/vol2/korineklockwood
³ Alaimo, Veronica, Álvaro Altamirano Montoya y Auri Melissa Minaya 2026. “Salaried Labor Costs in Latin America and the Caribbean: A Ten - Year Update”. Febrero de 2026. https://doi.org/10.18235/0013935
4 Brynjolfsson, Erik, J. Frank Li, Javier Miranda, Robert Seamans y Andrew J. Wang, “Minimum Wages and Rise of the Robots,” NBER Working Paper 34895 (2026), https://doi.org/10.3386/w34895.