Economía empresarial

Las lecciones de la crisis de 1995 para los retos económicos actuales

Una lección importante de la crisis de los noventa en México para el tema que vive actualmente Estados Unidos con el SVB es el de la reacción que deben tener las autoridades para contener la crisis.

Recientemente, tuve el gusto de terminar la lectura del libro La otra cara de la moneda. La debacle económica de los noventa en México. El libro me permitió conocer más a fondo la crisis económica de 1995 en México. Pero, sobre todo, me ha llevado a reflexionar acerca de las lecciones que puede tener ese evento histórico para temas actuales como son el tema del llamado súper peso o los problemas que presenta el sector financiero de Estados Unidos derivados del colapso del Silicon Valley Bank (SVB).

El libro fue escrito por Javier Guzmán Calafell, quien hasta hace poco se desempeñó como subgobernador de Banco de México. El autor también fue representante de México en el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la crisis económica de 1995, lo que le dio una posición privilegiada para conocer los pormenores de ese evento al interior de una de las instituciones con mayor relevancia en el manejo de dicha crisis.

Una lección importante de la crisis de los noventa en México para el tema que vive actualmente Estados Unidos con el SVB es el de la reacción que deben tener las autoridades para contener la crisis. Se considera que después de la devaluación del peso hubo una sobrerreacción de los mercados financieros. Los fundamentos económicos del país parecían ser sólidos, pero la incertidumbre agravó la crisis.

Javier Guzmán afirma en su libro que la gravedad de la crisis tiene su origen en varias fuentes. Aquí destaco algunas que considero más relevantes para la situación actual en Estados Unidos. Guzmán destaca la percepción de un ajuste fiscal insuficiente en respuesta a la crisis, incertidumbre acerca de si habría un programa de ajuste con el FMI y, ya que se iniciaron las negociaciones con esta institución, “dudas bien justificadas respecto al tamaño final del paquete de financiamiento externo que resultaría de los acuerdos con el FMI y el gobierno de Estados Unidos”.

De lo anterior considero que se pueden sacar dos lecciones para el manejo de la turbulencia actual en el sector financiero norteamericano. Por un lado, la necesidad de contar con un plan claro y consistente de forma que se elimine, lo más posible, la incertidumbre acerca de la respuesta de política económica.

Por otro lado, se deben comprometer recursos que excedan la posible magnitud de los problemas financieros para tranquilizar a los mercados. Si se percibe que las cantidades comprometidas para enfrentar la crisis pueden ser insuficientes, la respuesta puede ser de pánico lo que agrava considerablemente la situación.

En medio de una crisis, si se comprometen recursos mayores a los necesarios lo más probable es que no se necesiten usar, pero pueden ayudar a disminuir la gravedad y el costo final de la crisis para los contribuyentes. La velocidad de reacción y el compromiso de las autoridades es muy importante para contener una crisis. Cuando no se tienen estos elementos las consecuencias pueden resultar muy costosas, como lo demuestra la crisis de los noventa en México.

En otro orden de ideas, la crisis de 1995 también nos permite poner en perspectiva la reciente apreciación del peso mexicano. El origen de la crisis de los noventa está en un tipo de cambio sobrevaluado y en una devaluación abrupta del peso. En México se aprendió una lección importante y el peso ha flotado libremente desde entonces.

La apreciación reciente del peso frente al dólar ha sido algo bueno para algunos mexicanos y malo para otros. Pero es el hecho mismo de que su valor cambie constantemente de acuerdo a las condiciones de mercado lo que realmente constituye el mayor acierto de política cambiaria en México.

Además, la devaluación de diciembre de 1994 se dio cuando las reservas internacionales fueron insuficientes para mantener el valor del tipo de cambio. México ha ido acumulando reservas internacionales desde entonces y hoy cuenta con más de 200 mil millones de dólares. Esta es una fortaleza importante de la economía mexicana que se ha ido construyendo a lo largo de varios sexenios.

La historia económica nos ha dado importantes (y costosas) lecciones. Hay que aprovecharlas. En el plano nacional, debemos recordar que las reservas internacionales y un tipo de cambio flexible son elementos importantes para evitar una crisis como la que tuvimos en los noventa. Por su parte, la turbulencia económica actual en Estados Unidos requiere de una respuesta rápida y convincente por parte de las autoridades económicas de ese país para evitar una sobrerreacción de los mercados y que los problemas se salgan de control.

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