Los reportes de inflación en la región del T-MEC para marzo, están evidenciando los primeros efectos del conflicto en Medio Oriente. La inflación en Estados Unidos durante marzo pasado escaló al 3.3% anual (0.9% mensual). Este incremento representó un salto significativo respecto al 2.4% registrado en febrero de 2026, alcanzando su nivel más alto en casi dos años.
El principal detonador del alza fue el precio de los combustibles: la gasolina se disparó un 21.2% en términos anuales, alza que no se había registrado desde 1967. El repunte energético estuvo directamente influenciado por la guerra en Medio Oriente, específicamente el conflicto con Irán, el cierre del estrecho de Ormuz, y los bombardeos a las instalaciones de la industria de hidrocarburos en Irán y en varios países de la región, incluyendo a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, lo que generó una fuerte presión al alza en los precios internacionales de los hidrocarburos. La cifra de 3.3% se sitúa cerca del promedio histórico de EU de muy largo plazo (3.29% desde 1914), pero está 65% arriba del objetivo de inflación del Banco de la Reserva Federal que es 2%.
Por su parte, la inflación subyacente en Estados Unidos (que excluye alimentos y energía) mostró una menor presión subiendo del 2.5% de febrero al 2.6% interanual en marzo. Aunque la subyacente excluye directamente el combustible, el aumento récord del 21.2% en la gasolina comienza a filtrarse indirectamente hacia el costo de otros productos y servicios finales debido al encarecimiento del transporte de mercancías.
El efecto en los precios está impactando en el consumo. El índice de Confianza de los Consumidores de la Universidad de Míchigan, preliminar para abril, mostró una caída a 47.6 respeto a 53.3 de marzo. El nivel más bajo en los últimos 70 años.
Analistas de instituciones financieras –incluyendo el FMI–, están revisando al alza sus expectativas de inflación, y recortando sus proyecciones de crecimiento en la medida en que el conflicto parece complicarse
Para la Reserva Federal, esta brecha significa que la inflación actual es impulsada principalmente por un choque de oferta externo (guerra en Irán) y no por un exceso de demanda interna, lo que complica la decisión sobre mantener o subir las tasas de interés.
En Canadá, la inflación general de febrero se ubicó en 1.8% anual, y la subyacente en 2.3%. Aunque el dato de marzo se publicará este 20 de abril, los principales bancos canadienses anticipan un repunte debido al conflicto con Irán.
Analistas de BMO y TD Economics prevén que el aumento en los precios de la gasolina impulse la inflación general hacia el 3.0% en marzo. Se espera que la inflación subyacente permanezca más estable, cerca del 2.4% anual.
En México, la inflación de marzo registró un repunte significativo, impulsado principalmente por el aumento en los precios de productos agropecuarios y energéticos. Los indicadores clave se situaron de la siguiente manera: la inflación al consumidor (INPC) se ubicó en 4.59%, en su indicador general lo que representa una aceleración desde el 4.02% registrado en febrero (0.86% mensual). Por componente, la inflación subyacente se ubicó en 4.45%, con un incremento mensual del 0.38%. mostrando una tendencia a la baja más lenta que el índice general, aunque sigue ubicada por arriba del máximo tolerable en el objetivo de inflación del Banco de México de 3%.
El componente No Subyacente (que incluye frutas, verduras y energéticos) fue el que más presionó el índice general, con una tasa anual de 5.05%. Los principales productos y servicios que presionaron la inflación fueron el jitomate, el transporte aéreo, la cebolla y el gas doméstico LP. La inflación de servicios sigue arriba del 5% anual. Esto a pesar de la reducción del IEPS en las gasolinas y el diésel.
El Índice Nacional de Precios Productor (INPP) también mostró un repunte considerable debido a las presiones en las cadenas de suministro y costos de materias primas: El índice total (incluyendo petróleo) se situó en 2.77% anual, con un incremento de 1.72% mensual en comparación con febrero de 2026.
Es muy probable que las próximas encuestas entre analistas del sector privado muestren revisiones al alza, en sus estimaciones de inflación por arriba del 4.5% para el cierre de este año. Este repunte por encima del objetivo del Banco de México (3% +/- 1%) sugiere que la Junta de Gobierno tendría que mantener las tasas de interés durante más tiempo de lo previsto para contener los precios, aunque en su último comunicado dejó la puerta abierta para una reducción adicional, golpeando fuertemente su credibilidad.