Perspectiva Bursamétrica

La política monetaria mexicana rota

Banxico estimó la tasa neutral en un rango entre el 1.7% al 3.3% real, con lo que al incluir la inflación del 4.60% nos lleva a una tasa del 7.2% nominal anual, por lo que una tasa del 6.75% nos lleva a determinar que la política monetaria se encuentra en una zona expansiva.

The Economist publicó un artículo titulado “la Economía Rota de Mexico”. La desaparición del Estado de derecho, la economía informal creciente, el retroceso en la productividad y la contrarreforma del sector energético y la destrucción de las instituciones son los principales factores que los economistas de la publicación enuncian como los principales factores que explican la falta de inversión y el raquítico y crónico estancamiento de la economía de México, a pesar de ser el socio comercial más importante de la potencia económica más grande del mundo.

Ahora, también la política monetaria está “rota”. La Junta de Gobierno del Banco de México anunció el jueves pasado que, en una decisión dividida, se optó por reducir nuevamente el objetivo de la tasa de referencia (la tasa para operaciones overnight a un día), en 25 puntos base para llevarla al 6.75%. ¿Porque ha generado tanta crítica esta decisión?

Ya de por sí, los últimos recortes en la tasa, en un entorno en el que la inflación ha ido claramente al alza, y en el que la inflación subyacente se encuentra casi 50% arriba del objetivo del 3%, ya había generado críticas por parte de analistas e instituciones internacionales, la decisión de la semana pasada raya en lo ridículo y más al revisar el contenido del comunicado.

El contexto es el siguiente: La inflación general al consumidor en Estados Unidos en febrero subió al 2.7% y la inflación al productor se fue al 3.4%, siendo el objetivo de inflación el 2%. Esto antes de la guerra con Irán. De aquí que la Reserva Federal, a pesar de las fuertes presiones del presidente Trump para bajar las tasas, que incluyen denuncias penales contra Jerome Powell y otros miembros del Comité Federal de Mercado Abierto, han optado por mantener las tasas, a pesar de una contracción del empleo de 92 mil plazas en el mercado laboral en febrero y del doble mandato que tiene la FED: controlar los precios y procurar el pleno empleo.

La inflación en México ha confirmado su tendencia al alza desde hace varios meses. En la primera quincena de marzo, la inflación general subió hasta el 4.63% –una desviación pequeñita de solo el 54% respecto del objetivo del 3%–.

El boletín dice abiertamente que la inflación ha ido al alza, que las propias expectativas subieron, y que el balance de riesgos es al alza. El día de la reunión ya se sabía lo que ha sucedido en Medio Oriente, en donde se ha destruido parte importante de la infraestructura de la industria de hidrocarburos. Ya se sabe el incremento del petróleo, de las gasolinas, del gas natural y de los fertilizantes a nivel mundial. Y también ya se conoce hasta donde ha subido el diésel y la turbosina en México. Entonces, ¿cómo se explica que 3 miembros de la Junta de Gobierno hayan votado por bajar nuevamente la tasa de referencia? El colmo del comunicado es que deja la puerta abierta para una reducción adicional en el costo del dinero.

Para ubicarnos en donde estamos ubicados en la política monetaria aquí y en Estados Unidos, déjenme señalar en dónde se estima la tasa neutral en ambas economías. La tasa neutral es un concepto teórico, que significa el nivel de tasa de interés que permite que la economía crezca sin generar presiones inflacionarias. Aquel nivel de tasa en donde la política monetaria no es ni expansiva, ni restrictiva.

En el caso de la Reserva Federal se estimó en el 2022 en 1% real, que equivale al 3.7% nominal, dada la inflación vigente. Hoy la Tasa de Fondos Federales se ubica en 3.75%, por lo que podría afirmarse que la Tasa de la Fed se encuentra en la zona de la política neutral.

En el caso de México, Banxico estimó la tasa neutral en un rango entre el 1.7% al 3.3% real, con lo que al incluir la inflación del 4.60% nos lleva a una tasa del 7.2% nominal anual, por lo que una tasa del 6.75% nos lleva a determinar que la política monetaria se encuentra en una zona expansiva.

En el análisis debe destacarse que el otro brazo de la política económica, la política fiscal, en ambos países se encuentra en una fase muy expansiva. En el caso de Estados Unidos el déficit fiscal autorizado por el Congreso antes de la guerra, se ubica en el 6% del PIB. En el caso de México el déficit fiscal se ubica en 4.5% del PIB.

Tener una política monetaria expansiva, cuando la política fiscal es expansiva, y cuando la tendencia de la inflación es creciente, es una aberración monumental. La credibilidad del Banco de México se ha destruido por completo. Tres de los cinco miembros de la Junta de Gobierno no reúnen los requisitos que exige la Ley para ocupar el puesto. De esto es culpable tanto el Ejecutivo como los legisladores que han aprobado estos nombramientos.

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