La evolución de los metales preciosos hacia el cierre del año, obliga a hacer un comentario al respecto. Hemos visto nuevos máximos históricos tanto en el oro como en la plata. La fiebre ya se ha contagiado a otros metales como el cobre o el platino, que también está registrando nuevos máximos históricos.
Al alcanzar 4,584 dólares la onza, nuevo máximo, el oro está logrando un incremento del 73.57% en este año, hasta el viernes pasado. Con el nuevo máximo histórico del mismo viernes, a 79.70 dólares en la onza de plata, se registra un incremento del 172.57% en lo que va del año.
El cobre alcanzó 5.95 dólares la libra en abril de este año; el máximo histórico, y el viernes pasado tocó 5.89 dólares por libra. Lo que representa un incremento del 38.80% en el año. El platino acumula también un rendimiento del 168% en el año al alcanzar un máximo histórico de 2,510 dólares hace unos días y cerrar en 2,491 dólares el viernes pasado.
Recordemos el diagnóstico de Bursamétrica sobre lo que ha estado sucediendo en los mercados financieros globales en los últimos tres años, lo que catalogamos como una megaburbuja global, en donde hemos visto nuevos máximos históricos en distintas clases de activos que normalmente actúan en forma antagónica, a pesar de las disrupciones que se generan con la desglobalización y el proteccionismo del presidente Trump.
Aunado a un exceso de liquidez que ha prevalecido en el mundo desde la inyección de billones de dólares a la circulación, efectuada por los distintos bancos centrales del mundo durante la pandemia, se tienen los recortes a las tasas de referencia realizadas por los mismos bancos centrales, y los enormes déficits fiscales insostenibles de los gobiernos.
El dólar sufre una devaluación en el año del 9.36% en el índice del dólar DXY contra las 6 principales monedas del mundo. Lo destaco aquí porque es la contraparte del auge de los precios de los metales preciosos y de otros activos como las acciones.
Los déficits fiscales y el elevado nivel de la deuda de los gobiernos están afectando la credibilidad y la confianza en el sistema monetario internacional. No es el fin del sistema monetario del dólar, pero si es una sacudida a la estructura misma del sistema.
Lo que ha estado incentivando la demanda de los metales preciosos puede atribuirse a los siguientes factores:
Los conflictos geopolíticos: El conflicto entre Rusia y Ucrania, la amenaza de una intervención en Venezuela, la situación en Nigeria, y los conflictos en Medio Oriente son eventos que propician la demanda de metales preciosos.
El desarrollo de los ETFs indizados a los metales, ha hecho mucho más seguro y sencilla la inversión en los metales preciosos, con lo cual se están canalizando muchos más recursos que nunca hacia el mercado de metales preciosos.
Los mercados de derivados y la escasez de metal físico para la liquidación de los mismos. Los derivados permiten realizar operaciones de cobertura, pero también de especulación apalancada. Estos contratos han disparado los recursos globales involucrados en el mercado de los metales preciosos y de otros metales.
La posibilidad del establecimiento de aranceles en la plata, cobre y el platino. De acuerdo a la ley americana, la imposición de aranceles puede realizarse por el Ejecutivo después del resultado de un estudio que realice el Departamento de Comercio. La expectativa de que el estudio no solo recomiende las tarifas arancelarias, sino que termine considerándolos estratégicos para Estados Unidos ha generado una especulación adicional en los mismos.
Incremento de la demanda de los bancos centrales: Los metales preciosos han ido ganando participación en los portafolios de inversión de las reservas monetarias de varios bancos centrales.
Saturación y deficiencias técnicas en las plataformas de trading. Otro factor que ha contribuido a los incrementos de precios.
Bursamétrica considera una alta probabilidad de ver un ajuste técnico al empezar el año, pero no avizora ninguna intención de los bancos centrales de dejar de flexibilizar su política monetaria, o de retirar liquidez del mercado, ni se ve por parte de los gobiernos ningún interés en corregir sus déficits fiscales, por lo que las condiciones para que los mercados de metales y otros mercados como las acciones continúen en auge prevalecerán, aunque con riesgos crecientes de ajustes más fuertes.