Perspectiva Bursamétrica

EU creció menos que lo esperado, pero más que México

El PIB de EU al segundo trimestre creció a un ritmo de 1.62 por ciento. El repunte trimestral del PIB oportuno de México al mismo periodo fue de 1.5 por ciento.

De acuerdo a los indicadores oportunos, la economía estadounidense creció 6.5 por ciento anualizado en el segundo trimestre mientras que la mexicana aumentó en 19.6 por ciento anual. A primera vista pareciera que México está creciendo a una tasa mucho mayor, en más de tres veces el ritmo de crecimiento de la Unión Americana. Pero en realidad México está creciendo a un menor ritmo que su vecino y socio.

El estimado del PIB de México en 19.6 por ciento anual implica un IGAE para de junio de 11.7 por ciento, anual, mientras que tanto el Indicador Oportuno de la Actividad Económica como la estimación de nuestro Indicador IBAM tienen una estimación para el IGAE de junio de 14.7 y 14.9 por ciento anual respectivamente, lo que nos podría llevar a una variación del PIB del segundo trimestre de 20.2 por ciento anual.

En Estados Unidos los datos anualizados del PIB se calculan multiplicando la variación trimestral por 4. Esto quiere decir que el PIB de EU al segundo trimestre creció a un ritmo del 1.62 por ciento trimestral. El crecimiento trimestral del PIB oportuno de México al mismo trimestre fue del 1.5 por ciento. El 19.6 anual que proporcionó el INEGI como su estimación oportuna, es la comparación del valor del PIB contra el valor del PIB de mismo trimestre del año anterior.

El crecimiento del 6.5 por ciento anualizado en EU se ubicó muy por debajo de las previsiones del consenso de los analistas internacionales que estimaban 8.5 por ciento anual. El gasto de consumo personal creció 11.8 por ciento; en servicios aumentó en 12.0 y en bienes no soportables 12.6 por ciento. El gasto en Inversión Fija no residencial subió 8.0 por ciento, las exportaciones aumentaron 6.0 y el gasto de los gobiernos estatales y locales 0.8 por ciento. En tanto, la desaceleración se generó por las contribuciones negativas provenientes de la inversión privada en inventarios, la inversión fija residencial que cayó 9.8 por ciento, el gasto del gobierno federal que bajó 10.4 y por las menores importaciones -7.8 por ciento. La rápida propagación de la variante Delta del coronavirus, las interrupciones de la cadena de suministro, la escasez de trabajadores y el enfriamiento del mercado de la vivienda se ven pesando en el crecimiento para el resto del año.

La ligera mejora reflejó la mayor reapertura del importante sector servicios entre abril y junio, ya que el programa de vacunación del país y los factores estacionales permitieron una relajación de las medidas de salud pública para detener la propagación de Covid-19. El gobierno también publicó que el PIB estadounidense se contrajo 3.4 por ciento anual en todo 2020, en lugar del 3.5 estimado antes, mostrando su mayor baja desde 1946. La recesión pandémica que comenzó en febrero de 2020 terminó en abril de 2020. Una de las más profundas y más cortas al unísono. Normalmente una recesión tarda cinco trimestres en terminarse. Esta última solo duró un trimestre en pasar de datos negativos a datos positivos, formando un patrón de ‘V’.

El crecimiento de 6.5 por ciento anualizado implica que el nivel de actividad logrado es superior en 0.71 por ciento al del cuarto trimestre de 2019, antes de la aparición de la pandemia. Cinco trimestres para recuperar la actividad mientras que en la gran recesión la recuperación fue mucho más gradual ocupando un total de 15 trimestres para restablecer totalmente el nivel previo a la crisis. Janet Yellen escribió en su cuenta de Twitter que “Esto no estaba contemplado a suceder. Nuestra recuperación es el resultado de decisiones políticas inteligentes y de un gobierno que puede ejecutarlas”, con lo que se refiere tanto a los programas monetarios de la Fed como a los programas de políticas fiscales impulsados por ella y el presidente Biden.

La desaceleración que muestra EU en los últimos dos meses son ahora una excelente noticia, en lugar de ser una mala. Esto porque menor actividad económica aleja el riesgo de un sobrecalentamiento de la economía, y por lo mismo, también aleja la eventualidad de que la Reserva Federal tenga que anticipar el tapering (cerrar la válvula de la creación de dinero).

Los mercados financieros están reaccionando positivamente a estas circunstancias. El rendimiento de los bonos del Tesoro a largo plazo ha bajado hasta 1.22 por ciento anual, mientras que hace dos meses se encontraba en 1.70 por ciento anual. El dólar se volvió a debilitar contra la mayoría de las monedas y los mercados accionarios retornaron a su tendencia alcista.

Se espera que la expansión se mantenga sólida durante el resto de este año, aunque hay riesgos que podrían desacelerar a la economía, los cuales se relacionan con el resurgimiento de las infecciones por la variante Delta del coronavirus, la mayor inflación y las continuas interrupciones de la cadena global de suministros atribuibles a cuellos de botella con diversos orígenes.

El autor es presidente de Bursamétrica.

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