Ayer, la Secretaría de Hacienda entregó al Congreso el Paquete Económico 2027. Quizás su rasgo más notorio es que resulta lo bastante realista para que el mercado y los inversionistas lo consideren creíble.
Revisemos las cifras propuestas en cuatro terrenos: déficit, crecimiento, inversión pública y recaudación.
Empecemos por el déficit. Los Precriterios de abril planteaban reducir los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) de 4.1 por ciento del PIB en 2026 a 3.5 por ciento en 2027. La cifra que finalmente propone Hacienda es 3.9 por ciento, entre la de abril y la que anticipaban analistas como Citi, con 3.7. El déficit presupuestario pasaría de 3.6 a 3.4 por ciento del PIB y el superávit primario sería de 0.6 por ciento, frente al 1.1 previsto en abril.
El documento lo reconoce: en 2027 “se realizará un esfuerzo financiero adicional para atender las prioridades de gasto e inversión”. El recorte real de 6.8 por ciento del gasto programable que anticipaban los Precriterios ya no aparece; el gasto programable propuesto crece 1.0 por ciento real respecto de lo aprobado para 2026. Con la inercia del gasto, ese recorte probablemente se habría visto como poco realista.
La consolidación fiscal, entonces, se vuelve más gradual, pero continúa. La trayectoria de mediano plazo lleva los RFSP a 3.1 por ciento del PIB en 2032, y la deuda amplia (SHRFSP) sube de 54.0 por ciento del PIB este año a 55.0 en 2027 y a 56.5 en 2031, nivel en el que se estabiliza.
El salto de este año, de 52.3 a 54.0 por ciento, es sobre todo efecto de la revisión del PIB del INEGI: en la nueva base, el 52.3 aprobado equivale a 54.5, y en pesos el saldo es incluso 197 mil millones menor al aprobado. En 2027, en cambio, la deuda crecería 8.0 por ciento nominal frente a un PIB nominal de 6.1 por ciento.
En materia de crecimiento, el ajuste es a la baja. El rango para 2026 pasa de 1.8-2.8 por ciento a 1.0-2.0 por ciento, y para 2027 se ubica en 1.5-2.5 por ciento, cuatro décimas por debajo de lo previsto en abril. El punto medio, 2.0 por ciento, se acerca al consenso del mercado.
Para 2027 se prevé inflación de 3.0 por ciento, Cetes en 6.0 y un tipo de cambio de 18.0 pesos. El supuesto que más cambia es el petróleo: de 78.4 dólares por barril en 2026 a 61.8 en 2027, lo que implica una caída real de 14.4 por ciento en los ingresos petroleros.
Tercer terreno: la inversión pública. Para 2027, la inversión física presupuestaria sube 3.5 por ciento real, a 1.03 billones de pesos, 2.6 por ciento del PIB. Pero en el mediano plazo el propio documento señala que la inversión física “se ajusta para alcanzar los objetivos de déficit” y la lleva a 1.8 por ciento del PIB en 2028 y a 1.5 en 2032, mientras las pensiones pasan de 4.7 a 5.1 por ciento. Es decir, después del próximo año la variable de ajuste vuelve a ser la inversión. Para sostener el crecimiento a partir de 2027, la inversión privada tendrá que crecer con más fuerza.
El cuarto terreno es la recaudación. Este año los ingresos tributarios cerrarán en 15.4 por ciento del PIB, pero 107.7 mil millones de pesos por debajo de lo programado, por la caída real de 6.0 por ciento del ISR hasta julio y por el estímulo al IEPS de gasolinas. El IVA, con un crecimiento de 9.9 por ciento real, compensó una parte. Para 2027 se proyecta un récord de 15.9 por ciento del PIB, un crecimiento real de 5.9 por ciento sobre el cierre de 2026: 7.2 por ciento en el ISR, 10.5 en el IEPS y 2.6 en el IVA.
Aquí aparece la novedad. Sin nuevos impuestos ni aumentos en las tasas del ISR o del IVA, el Paquete propone acotar las deducciones de las empresas: un tope equivalente a 96.67 por ciento de los ingresos acumulables, un límite menor a la deducción de intereses netos, la amortización de pérdidas hasta la mitad de la utilidad y la eliminación del régimen opcional para grupos de sociedades. Hacienda argumenta que en 2025, de 524 mil empresas con ingresos positivos, 60.7 por ciento no pagó ISR. Los Criterios no cuantifican estas medidas, pero el ISR explica casi dos terceras partes del aumento tributario esperado, lo que sugiere un impacto considerable.
Un quinto elemento atraviesa a los anteriores: el costo financiero. Este año cerrará 207.6 mil millones de pesos por debajo de lo aprobado, ahorro que en buena medida permite cumplir la meta de déficit pese al faltante tributario. Para 2027 vuelve a 1.57 billones de pesos, 4.0 por ciento del PIB, un aumento real de 11.8 por ciento; equivale a la cuarta parte de la recaudación tributaria y a una vez y media la inversión física. Otro supuesto bastante realista.
En suma, el Paquete 2027 opta por una consolidación más lenta que la prevista en abril, sostiene la inversión un año más y apuesta a que se amplíe la base del ISR. Hacienda evitó proponer metas inalcanzables y apostó por el realismo, que por lo pronto se reflejó en un mercado cambiario que no se movió tras conocer las cifras.
Seguiremos analizando.