Coordenadas

¿Recesión? ¿Cuál recesión?

La economía se ha comportado de manera diferente que en el pasado y las previsiones, tanto de las autoridades como de los analistas, están chocando con la realidad.

En la medida que se acumulan los indicadores económicos de 2023, crecen las evidencias que indican que no viene una recesión cercana en Estados Unidos.

Ayer, el INEGI dio a conocer los datos del comercio exterior al mes de enero.

Las exportaciones no petroleras de México crecieron a una tasa de 22.7 por ciento anual.

Las exportaciones manufactureras lo hicieron a un ritmo de 23.7 por ciento y en particular, las automotrices despegaron al crecer a 58.2 por ciento, todo con cifras desestacionalizadas, con Estados Unidos como principal mercado.

Las ventas de vehículos en EU están incrementándose desde el último trimestre del año pasado y en particular, en enero crecieron en 4.2 por ciento anual.

De hecho, algunos productores de autopartes en México, que son los principales exportadores, reportan que sus pedidos están a tope para los siguientes meses, lo que significa que los productores de autos en EU no están viendo un freno a la vista.

Las ventas minoristas totales en nuestro vecino del norte crecieron en enero a un ritmo de 3.9 por ciento, lo que implica que tampoco en esta variable se hacen visibles síntomas de una recesión. La gente sigue comprando.

Se ha hablado insistentemente de recesión debido a que parece imposible que un alza de las tasas de interés tan agresiva como la que se ha dado, y tan prolongada como parece que será, no conduzca a un freno e incluso un retroceso de la economía.

Nuestra referencia es el pasado.

El ciclo alcista de las tasas que comenzó en marzo de 2016 y las llevó desde prácticamente cero a 2.4 por ciento en 2019, junto con la pandemia, propició una recesión en 2020.

Previamente, el ciclo alcista que duró de marzo de 2004 a mediados de 2007, pasando de 1 a 5.25 por ciento, fue uno de los factores que detonó la recesión de 2008-09.

Podríamos encontrar muchos otros casos en el pasado.

Lo que es visible es que ahora la economía se ha comportado de manera diferente que en el pasado y las previsiones, tanto de las autoridades como de los analistas, están chocando con la realidad.

Las tendencias positivas no solo están presentes en Estados Unidos sino también en la economía mexicana, cuyos primeros resultados de 2023 anticipan un crecimiento superior al consenso de 1.1 por ciento que el pasado 21 de febrero dio a conocer la encuesta quincenal de Citibanamex.

Los datos no son para hacer fiesta, pero confirman que el mejor desempeño de la economía mexicana no está asociado al nearshoring.

De hecho, los datos de inversión extranjera directa (IED) reportados por el Banco de México el viernes pasado, indican un registro de apenas 1 mil 548 millones de dólares en el último trimestre del año para la inversión foránea realizada en México y se trata apenas de la mitad de lo efectuado en el mismo periodo del 2021.

El desempeño de las exportaciones mexicanas no está registrando aún el efecto del proceso de relocalización industrial. Con éste se irían aún más arriba.

Pronto tendremos más información, pero es probable que por lo pronto sea el mercado interno el que dé más impulso a la economía.

Nada asegura que no tengamos una recesión, quizás en 2024. No lo sabemos.

Pero lo que sí puede observarse por ahora es que no se ve esta amenaza para los próximos meses.

Buenas noticias de Tesla

Hay un acuerdo entre la empresa de Elon Musk y el gobierno federal. No se vetará la inversión en Nuevo León, y todo parece indicar que Tesla desarrollará inversiones también en otros puntos.

Que bueno que hubo reconsideración del gobierno federal así como flexibilidad de la empresa, y que no se ahuyentó un proyecto de enorme magnitud y trascendencia. Entre hoy y mañana conoceremos los detalles.

COLUMNAS ANTERIORES

El impacto económico de la reforma judicial
¿Qué va a hacer Lázaro Cárdenas?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.