Coordenadas

Las consecuencias políticas de la recesión

El saldo sexenal del gobierno de López Obrador en materia económica sería el peor desde que hay registros.

En el mundo económico y financiero la discusión que prevalece hoy ya no es tanto si tendremos o no recesión en un futuro próximo.

El debate ahora se concentra en cuándo podrá estallar, de qué profundidad será y cuánto tiempo va a durar.

La semana que termina se reunieron en Sintra, Portugal, representantes de instituciones financieras multilaterales y algunos banqueros centrales.

En ese encuentro se reiteró la decisión de que se van a ir con todo para evitar que la inflación elevada se arraigue, incluso a costa de frenar la actividad económica.

Es decir, destacaron que no hay terceras vías. Van por alzas de tasas de interés hasta los niveles que claramente marquen un cambio de tendencia en la inflación.

Respecto a la fecha en la que podría presentarse el freno económico, la mayor parte de los expertos considera que bien podría ser el año 2023.

En Estados Unidos, las familias aún tienen una cierta reserva de liquidez derivada de los estímulos fiscales y monetarios que se entregaron durante la pandemia y meses posteriores.

El hecho de que, a pesar de que haya un alza en las tasas, la gente tenga ahorro suficiente para financiar sus gastos actualmente retrasaría el comienzo de la recesión todavía por algunos meses.

En cuanto a la duración de ésta, no se considera que vaya a ser una recesión prolongada.

Las recesiones que más han durado son aquellas que traen consigo una profunda disrupción del sistema financiero y eventualmente quiebras de instituciones importantes.

Por ejemplo, la de 2008-09, se prolongó por 18 meses.

En el caso de las circunstancias presentes, no se percibe una condición como la que vivimos en esos años, cuando la gran crisis arrasó con muchos bancos y diversas instituciones del sector.

Así que pareciera que podría estimarse su duración quizás en algunos meses, hasta que se genere una caída de la demanda suficiente para cambiar la dirección de la inflación de manera notoria.

Se podría parecer más a la que se presentó en 2001 que duró sólo 8 meses. Respecto a su profundidad, tampoco se anticipa que se vaya a tratar de una recesión que vaya a recordarnos la fuerte caída del 2020 o el desplome que tuvo la economía en el año 2009.

En este caso, se piensa que sería también parecida a la de principios de este siglo, cuando el retroceso del PIB fue de décimas de punto porcentual.

Quizás ahora podría ser mayor pero no mucho más.

¿Cuáles son las implicaciones políticas que esta circunstancia va a traer consigo?

Creo que en Estados Unidos se va a facilitar el triunfo de los Republicanos en las elecciones de medio término, en las cuáles tomarán nuevamente el control de la Cámara de Representantes.

Faltando poco más de 4 meses para que se efectúen, los Republicanos van arriba en las encuestas por alrededor de 2 puntos porcentuales.

En esta circunstancia, los márgenes de acción del gobierno de Biden en los dos últimos años de su gobierno serán todavía más limitados, lo que puede crear un ambiente favorable para el triunfo de algún candidato Republicano en el año 2024, siendo por lo pronto el más probable el el expresidente Donald Trump.

Para México la recesión puede traer también un impacto político.

Si sucede en 2023 probablemente la economía mexicana vuelva a tener números rojos el próximo año y quizás durante los primeros meses del año 2024.

Supongamos que en este año hay un crecimiento de 1.8 por ciento y en el 2023 una caída de 1 por ciento, al quinto año de gobierno el valor del PIB sería inferior en 3.1 por ciento al que se tenía al cierre de 2018.

El saldo sexenal del gobierno de López Obrador en materia económica sería el peor desde que hay registros, incluso por debajo del sexenio de Miguel de la Madrid, que era el de peores resultados hasta ahora.

Sin embargo, si el gobierno lograra endosar a factores externos como la pandemia o como la economía norteamericana la explicación de ese resultado y si se argumenta que pese a ello no hubo un desplome del empleo ni tampoco un aumento dramático de la pobreza, entonces quizás el gobierno actual tenga los argumentos suficientes para decir que no es responsable de ese saldo.

Para que, como en Estados Unidos, la recesión que viene tuviera costos políticos para el gobierno de AMLO, la oposición tendría que contar con los argumentos suficientes para contar otra historia y además ofrecer a los electores una propuesta que sea suficientemente atractiva y convincente.

¿Podrá hacerlo?

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