Coordenadas

Persisten secuelas de la pandemia… aunque nos cansen

Las consecuencias económicas de la pandemia seguirán impactando, principalmente a través de las presiones inflacionarias y los problemas de suministro.

El número de contagios del COVID-19 a nivel global llegó a su mínimo de este año el pasado 8 de mayo, con cerca de 517 mil nuevos casos diarios (promedio móvil de siete días).

Desde hace poco más de una semana ha mostrado un leve incremento.

Es temprano para determinar si es simplemente un paréntesis en la tendencia clara a la baja que experimenta desde finales de enero o si se trata de un repunte de los casos.

En Estados Unidos, el país que ha experimentado el mayor número de casos y fallecidos a escala mundial, el mínimo ocurrió a principios de abril con poco más de 26 mil nuevos casos por día. Desde entonces, se ha incrementado a poco más de 91 mil casos diarios.

Las señales de alerta han empezado a producir algunas reacciones. La ciudad de Nueva York restableció esta semana el uso obligatorio de cubrebocas en espacios públicos cerrados.

Esta semana, igualmente trascendió una crisis de contagios en Corea del Norte, un país que no ha hecho públicas sus cifras y en donde se presume que puedan existir miles de casos ante la ausencia de vacunación.

Quizá, sin embargo, el caso más grave por sus impactos económicos en las semanas recientes es el de China. Hacia la tercera semana de abril se presentó un pico de más de 30 mil nuevos casos por día. Para China fue el peor momento de toda la pandemia.

Lo impactante para la propia economía china, y en cierta medida para la economía global, fue la respuesta: el mayor confinamiento desde los primeros meses de la pandemia con más de 100 millones de personas confinadas.

La política de ‘cero COVID’ que ha establecido el gobierno chino conduce a que cada brote sea enfrentado con cierres parciales o totales de centros urbanos, lo que impacta severamente a la economía.

La actividad industrial de China en abril cayó en 2.9 por ciento a tasa anual y las ventas minoristas descendieron en 11 por ciento por la misma causa.

Quizá la buena noticia, por lo menos en el corto plazo, es que, a lo largo de mayo, se ha presentado una baja persistente del número de contagios para llegar cerca de 7 mil nuevos casos al día el pasado 16.

También se han levantado gradualmente los confinamientos en ciudades tan importantes como Shanghái, lo que anticipa que quizá hacia junio la actividad económica podría empezar a normalizarse.

Aunque el porcentaje de vacunación es elevado, del orden de 86 por ciento, el tipo de vacuna aplicada aparentemente es menos eficiente que las vacunas tipo MRNA como Pfizer o Moderna, para contener la variante ómicron, lo que explica el repunte de contagios.

El problema con China es la dificultad del gobierno para aceptar que el mejor de los escenarios es que la pandemia de COVID-19 se convierta en una endemia y se pueda convivir con el virus –como se convive con otros– de manera regular, con vacunación y medidas sanitarias adecuadas, sin causar un impacto mayor en la actividad económica y en la vida pública.

El problema es que reconocerlo implicaría reconocer una falla en la estrategia por parte del gobierno de Xi Jinping. Puede usted apostar a que no va a suceder.

En el caso de México, la tendencia sigue marcadamente a la baja, con un nivel de poco más de 800 casos por día, una cifra comparable solo con la que teníamos en abril de 2020, al comenzar la pandemia.

Esa trayectoria parece validar la idea de que la pandemia ya no es un factor que vaya a incidir en el comportamiento de la economía en este año… siempre y cuando no haya alguna variante que genere un rebrote.

Esperemos que no. Pero, aunque no queramos, a nivel global, las consecuencias económicas de la pandemia seguirán impactando, principalmente a través de las presiones inflacionarias y los problemas de suministro. Ambos, directa o indirectamente fueron detonados por el COVID-19.

Nos cansa la pandemia, pero de una u otra forma, no se ha ido.

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