Coordenadas

Nuevas amenazas en la pandemia... misma respuesta

Ante la falta de información sobre la variante Ómicron, probablemente las autoridades mexicanas no harán cambios en las políticas para enfrentar la pandemia, comenta Enrique Quintana.

El día de hoy, en la conferencia mañanera, se informará —si es que no se hizo ya cuando usted lea este texto— acerca de la situación de la nueva variante del Covid-19: ómicron.

Le puedo asegurar que se dirá o habrá dicho, que las autoridades mexicanas están atentas a la evolución de esta variante en el mundo, pero que por lo pronto no existen evidencias para cambiar ninguna de las políticas que se han llevado adelante para enfrentar la pandemia.

No veremos ningún giro en las estrategias que se han aplicado hasta ahora.

A lo sumo podría haber un llamado a extremar precauciones y no mucho más.

Si usted está esperando, por ejemplo, que se anuncie la suspensión del informe que el presidente López Obrador dará en el Zócalo el día de mañana por la tarde, olvídelo, no va a ocurrir.

Igualmente, es altamente probable que no se impongan restricciones a viajes ni tampoco medidas para limitar la movilidad o cerrar de alguna manera la actividad económica.

Los dilemas en los que está el gobierno mexicano los tienen casi todos los del mundo, que necesitan actuar aún sin tener información suficiente.

De acuerdo con lo poco que sabemos respecto a ómicron hasta este momento, esta variante se distingue de otras por la gran cantidad de mutaciones genéticas que tiene, se estima que son cerca de 50.

Además, el tipo de mutaciones hace pensar que pueda ser aún más fácilmente transmisible que la variante delta.

En Sudáfrica, primer país en el que se reconoció aunque no haya surgido en sus fronteras, se pasó de 273 nuevos casos el 16 de noviembre a 3 mil 220 el sábado pasado. Un crecimiento de 12 veces en un par de semanas y ya es dominante ómicron.

Sin embargo, otra hipótesis que existe respecto a este disparo de contagios es que la gran cantidad de mutaciones que tiene puede permitir al virus evadir la inmunidad de las vacunas, lo que aumenta la población suceptible de contagiarse.

Esto no significa necesariamente que se tenga que dar una mayor mortalidad o que nuevamente se vayan a saturar los hospitales. De hecho, el número de fallecidos en Sudáfrica sigue siendo menor a 10 por día.

Debe recordarse que la función esencial de las vacunas no es tanto evitar el contagio como impedir el desarrollo de una enfermedad grave o la muerte.

No se descarta, no obstante, que pudiera aumentar nuevamente la ocupación de los hospitales o la mortalidad, debido a la existencia de franjas muy amplias de la población que no están vacunadas.

En Sudáfrica, el porcentaje de la población total que al menos ha recibido una dosis es de 29 por ciento. En México es el 60 por ciento. Faltan muchos.

¿En qué medida ómicron puede afectar los escenarios para la economía, además de provocar zozobra en los mercados financieros?

Todo dependerá de la información que surja en el curso de las próximas semanas.

Los expertos dan por un hecho que esta variante se va a esparcir por casi todo el mundo. Algunos piensan que es cuestión de días para que se detecten los primeros casos en Estados Unidos y no será nada raro que antes de que termine este año también ya esté en México.

Como le he comentado en este espacio, estamos en un momento en el que caben todas las posibilidades, desde una severa reactivación de la pandemia hasta el hecho de que se trate de una variante que se pueda controlar ampliando la vacunación e intensificando su ritmo.

La falta de información, sin embargo, no nos puede llevar a quedarnos con los brazos cruzados.

Sería muy conveniente para nuestro país homologarse con una buena cantidad de naciones y empezar a exigir pruebas a quienes llegan de lugares expuestos a esta variante así como establecer más controles en la movilidad doméstica y una mayor exigencia en el uso del cubrebocas en espacios públicos.

Ojalá se trate de una variante controlable, pero no pueden formularse políticas apostando a que así será.

El mero riesgo de que pueda ser una cepa que evada la inmunidad y contagie con mayor rapidez debiera hacer sonar todas las alarmas.

Lamentablemente, creo que no veremos ningún cambio de política, así que no habrá más remedio que cuidarnos nosotros mismos.

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