Coordenadas

COVID: la cuarta ola ya estalló

La pandemia es compleja y aún no tenemos suficiente conocimiento para anticipar con suficiente certeza cuál será su comportamiento en el futuro inmediato.

¿Ya nos despreocupamos de la pandemia?

A veces, pareciera que el COVID ya es un asunto del pasado y que ya no representa un riesgo ni para la salud ni para la economía.

Lamentablemente no es así. El virus SARS-CoV-2 sigue siendo un elemento de riesgo del que no podremos olvidarnos por un tiempo prolongado. Y, de hecho, hay algunas naciones en las que la cuarta ola ya está declarada.

Para verificarlo, lo invito a ver las siguientes cifras.

1-El pasado 15 de octubre tocamos piso en cuanto al número de nuevos contagios a escala global, con alrededor de 403 mil 300 (promedio móvil de 7 días). Desde entonces, se ha presentado un leve pero constante incremento y el registro del 21 de octubre marca 412 mil 400.

2-Los niveles actuales son comparables a escala global con los que teníamos a mediados del mes de febrero de este año, cuando todavía existía una amplia preocupación por la enfermedad, aunque la tendencia era entonces decreciente. Hoy, ya no lo es.

3-Hay algunos países en los que ya se presentó claramente la llamada “Cuarta Ola”. El caso más notorio es el de Rusia. En ese país se llegó al piso a mediados de septiembre con cerca de 17 mil nuevos contagios diarios y ahora están en el máximo de toda la pandemia con poco más de 33 mil. Es decir, en un par de meses se duplicó el número de casos al punto que el gobierno ha decretado vacaciones, cierres de negocios salvo los esenciales y suspensión de eventos masivos entre el 28 de octubre y 7 de noviembre, para tratar de frenar los contagios. El caso de Rusia no es el único. El incremento es grave en el Reino Unido, con poco más de 47 mil nuevos casos por día cuando llegaron a tener 29 mil a mediados de septiembre. Y hay otros casos notorios en Europa central.

4-En el caso de México, sigue la tendencia a la baja de los nuevos contagios diarios. El promedio de 7 días es de 3 mil 900 casos, pero aún está por arriba del nivel más bajo al que se llegó antes de que apareciera la tercera ola pues en mayo llegamos a cerca de 2 mil.

5-El avance del proceso de vacunación no ha sido suficiente para observar el repunte de los casos. Por ejemplo, en el Reino Unido, el 67 por ciento de su población ya está vacunada con esquema completo y 72 por ciento con al menos una aplicación, y eso no impidió el repunte. En Rusia, el porcentaje de vacunados con esquema completo es de 32 por ciento.

6-En México, pese al avance de la vacunación, solo el 41 por ciento de la población tiene el esquema completo y el 54 por ciento al menos una dosis. No es un porcentaje que nos elimine el riesgo de un repunte, pues existe aún un 46 por ciento de la población que no ha recibido ni una sola dosis.

La pandemia de COVID es compleja y aún no tenemos suficiente conocimiento para anticipar con suficiente certeza cuál será su comportamiento en el futuro inmediato.

Hay países que padecieron contagio intenso, como India, con niveles bajos de vacunación (apenas 21 por ciento con esquema completo) pero en donde los nuevos contagios diarios se han mantenido a la baja, con cifras de 15 mil actualmente cuando en mayo llegaron a 400 mil. Y hay casos como Chile en el que el 75 por ciento de la población ya tiene esquema completo y 85 por ciento, al menos una dosis, pero en los que el número de nuevos contagios ya se ha multiplicado por más de tres veces tras llegar a un mínimo a mediados de septiembre.

No sabemos a ciencia cierta cuál pueda ser el comportamiento de los nuevos contagios cuando entremos de lleno a la temporada de frío en el hemisferio norte ni tampoco cómo influirá en la mayor difusión de la enfermedad la mayor movilidad y contacto físico que seguramente van a presentarse en las fiestas de fin de año.

Por esa razón, me parece que debemos ser suficientemente prudentes para no suponer que la pandemia ya quedó atrás.

Debemos encontrar los mecanismos para proseguir con la “nueva normalidad”, pero sin desconocer el riesgo que aún existe, pues de lo contrario podríamos llevarnos una sorpresa desagradable en los siguientes meses.

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