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La amenaza de la variante delta plus

En nuestro país, esta variante se ha detectado en la Ciudad de México, Baja California Sur y Quintana Roo.

La semana pasada, la científica-jefa de la Organización Mundial de la Salud, Suomya Swaminathan, explicó que la llamada variante delta, predominante en India, ha tenido una nueva mutación a la que se denominó por lo pronto delta plus.

La característica es que es aún más contagiosa que la variante original, que a su vez es más transmisible que las primeras cepas del SARS-Cov-2.

La escasa realización de análisis de la secuencia genética del virus impide saber el grado de difusión de estas variantes en muchos lugares del mundo. Sin embargo, se tiene la certeza de que está presente en 98 países totales, de ellos hay 14 países de nuestro continente, incluyendo México.

En nuestro país, la variante delta se ha detectado en la Ciudad de México, Baja California Sur y Quintana Roo.

Es muy factible que se vuelva la variante dominante en pocas semanas en los países cuyo índice de vacunación es todavía relativamente bajo, por la simple razón de que su velocidad de contagio es mayor.

La buena noticia es que, hasta ahora, las vacunas disponibles parecen ser efectivas contra esta variante también.

La amenaza en nuestro país es que el rebote que hemos visto en los contagios avance con mayor velocidad que el proceso de vacunación.

Vea usted los siguientes datos y saque sus conclusiones.

1-El promedio de 7 días de los nuevos contagios fue de 4 mil 690 el 2 de julio. Esta cifra es superior en 130 por ciento al mínimo registrado el 25 de mayo y en 55 por ciento a la cifra de hace un mes. Si ese ritmo de crecimiento se mantuviera, llegaríamos al 1 de agosto con poco más de 7 mil nuevos casos por día y al 1 de septiembre con más de 11 mil nuevos casos diarios, aunque es factible que el contagio se acelere y las cifras resulten aún más elevadas.

2-Solo hay dos caminos para poner un alto a una tercera ola en México. O se acelera el proceso de vacunación o se vuelven a tomar medidas de distanciamiento social. Y, en México no parece estar al alcance ni una ni otra opción. En el mes de junio se aplicaron en el país 15.4 millones de dosis, lo que implica un ritmo de 514 mil dosis por día. En mayo, fueron 416 mil por día. Si usted proyecta estas cifras hacia delante, observará que podríamos vacunar plenamente al 80 por ciento de la población solo hasta el primer trimestre de 2022. El gobierno federal no va a dictar nuevos confinamientos salvo que tengamos una nueva crisis en los hospitales.

3-Al 2 de julio, había en México 19.68 millones de personas vacunadas con el esquema completo y 12.27 millones con una sola dosis en esquemas en los que se requieren dos. Si se quisiera que en el mes de octubre estuvieran vacunados con esquema completo 80 millones de personas, que representan apenas el 64 por ciento de la población, sería necesario que el promedio diario de dosis aplicadas fuera de 850 mil, lo que no ha sucedido en México. Si el objetivo fuera conseguirlo al término de este año, el promedio tendría que ser de 600 mil, lo que tampoco se ha conseguido.

4-El problema es que mientras más tiempo transcurra, más probabilidades hay de que surja alguna variante del virus frente a la cual las vacunas conocidas ya no sean eficaces y que, por lo tanto, obligue a un nuevo proceso de vacunación.

Existe la coincidencia de que el escenario menos deseable es realizar un nuevo confinamiento. Sin embargo, para evitarlo necesitaríamos hacer una mayor cantidad de pruebas, con objeto de identificar dónde debe romperse la cadena de contagios.

Entre los primeros 25 países con el mayor número de contagios en el mundo, México es el que ha realizado el menor número de pruebas por millón de habitantes apenas 57 mil frente al millón y medio, por ejemplo, realizado en Estados Unidos, en donde el número de pruebas supera al de la población.

Como en otras etapas de la pandemia, estamos a ciegas. Podemos correr con suerte y la tercera ola que ya ha comenzado, ser menos agresiva que las anteriores, especialmente porque ahora los contagios son sobre todo entre población de menor edad, quienes en una menor proporción requiere atención hospitalaria.

Pero también podríamos tener la mala fortuna de que surgiera una variante más agresiva que volviera a producir una crisis hospitalaria.

Como siempre le he referido en este espacio, como la autoridad no va a hacer gran cosa, más nos vale cuidarnos a nosotros mismos.

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