Coordenadas

Con los resultados del domingo, ¡hay tiro para 2024!

Los resultados del PREP a nivel federal muestran que si se perfilaran alianzas para respaldar a candidatos presidenciales, habría una competencia cerrada.

Imagine por un momento que, en las elecciones del domingo, en lugar de diputados federales se hubiera elegido presidente de la República.

Imagine también que cada una de las dos grandes alianzas que se conformaron hubieran respaldado a un solo candidato cada una de ellas.

La que encabeza Morena hubiera sido la ganadora, con 42.6 por ciento de los votos; pero la de la otra alianza (PAN-PRI-PRD) hubiera obtenido 39.8 por ciento de los sufragios, solo 2.8 puntos porcentuales menos.

Pero, ahora considere que la alianza opositora hubiera integrado también a Movimiento Ciudadano (MC), que obtuvo 7 por ciento de los sufragios. En ese caso, la alianza opositora hubiera ganado la elección con 46.8 por ciento de los sufragios, 4.2 puntos por arriba que Morena y sus aliados.

Estas cifras, construidas con los resultados del PREP a nivel federal, muestran dos cosas.

La primera es que, si se perfilaran alianzas para respaldar a candidatos presidenciales, habría una competencia cerrada.

A diferencia de lo que sucedía en las elecciones anteriores, no hay una ventaja visible de ninguna fuerza política, si se mantiene la alianza opositora.

Lo segundo que aparece sobre la mesa es que la importancia de Movimiento Ciudadano va a crecer en el caso de que este partido decida respaldar a un candidato presidencial en alguna alianza.

Por las cifras de hoy, si decidiera alinearse con la 4T, le podría dar una ventaja decisiva. Si, por el contrario, se sumara a los opositores, podría ser determinante para el resultado.

Es temprano desde luego, pero las cifras observadas muestran un panorama político-electoral mucho más parejo para los siguientes años.

Ayer, se reafirmó que la alianza entre PRI-PAN-PRD se convertirá en una alianza legislativa.

Pero, igualmente, el presidente López Obrador señaló en la conferencia mañanera que la 4T buscará el respaldo del PRI o de otros partidos para obtener la mayoría constitucional en la Cámara de Diputados.

Los siguientes meses van a ser un tiempo de negociaciones intensas.

Los resultados electorales deberán verse con lupa para entender el mensaje de los electores y lo que éste representa para el futuro del país.

Un hecho que debe destacarse es lo que refleja la encuesta de salida de El Financiero.

En 2018, el 45 por ciento de los entrevistados se declararon apartidistas. Y de ellos, 48 por ciento votaron por López Obrador. Es decir, los ciudadanos sin identificación partidista le dieron casi 22 puntos a López Obrador.

En las elecciones del domingo pasado, 48 por ciento se declaró apartidista, y solo 37 por ciento de este grupo votó por Morena y sus aliados. Es decir, le dieron a esta alianza 18 puntos porcentuales de su votación total, 4 menos que en 2018, puntos que podrían ser críticos en una competencia cerrada.

En el caso de la otra alianza (PRI-PAN-PRD), aproximadamente 21 puntos de los casi 40 que obtuvieron provinieron de ciudadanos sin identificación partidista.

La 4T perdió apoyo entre ciudadanos que no tienen partido, aunque quienes respaldan a Morena son de los más fieles a cualquier partido.

Un tema adicional que debe ponerse sobre la mesa es que Morena será puesto a prueba en los gobiernos estatales.

Al haber ganado (muy probablemente) 11 entidades y tener por primera vez un gobernador o gobernadora morenista en 10 de ellas, el desempeño que tengan será determinante para 2024.

Una gestión deficiente de los gobiernos que encabezan le puede costar mucho a Morena y perder respaldo en un plazo de tres años.

Si realizan gobiernos eficaces y honestos, pueden darle puntos cruciales a Morena y sus aliados para 2024.

Como lo dijimos para esta elección, podemos anticipar que ¡hay tiro para 2024!

COLUMNAS ANTERIORES

¿Podrá decirle ‘no’ Ramírez de la O al presidente?
¿Quién ganó y quién perdió con la consulta?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.