Coordenadas

Sí, la extensión del plazo a Zaldívar tiene que ver con el 2024

Enrique Quintana está convencido de que el ministro Arturo Zaldívar abandonará la presidencia de la Suprema Corte de Justicia en los tiempos establecidos por la Constitución.

Estoy convencido de que el ministro Arturo Zaldívar abandonará la presidencia de la Suprema Corte de Justicia en los tiempos establecidos por la Constitución.

La maniobra que el jueves pasado se presentó en el Senado de la República tiene, a mi juicio, tres facetas. La primera es colocar a Zaldívar en la tesitura de enfrentarse a la 4T o someterse a un cambio anticonstitucional y perder legitimidad. La segunda fue el lanzamiento de un ‘globo sonda’, con objeto de calibrar la reacción que se produciría en la sociedad y en la clase política en caso de una extensión de mandato. Y la tercera, un interesante experimento para observar si era posible, a través de una maniobra legislativa tomar fuera de posición a senadores de oposición y meterles gol. Permítame explicarle cada una de estas facetas.

1-La trampa a Zaldívar.

Es claro que la autoría del artículo transitorio de la Ley Orgánica del Poder Judicial provino de la 4T y se usaron los servicios de un senador del Verde para formularla, uno que quiere hacer méritos para contender en el futuro por la gubernatura de Oaxaca, Raúl Bolaños-Cacho Cue.

Si el viernes pasado, tras conocer el contenido, Zaldívar hubiera denunciado públicamente el intento de violentar la Constitución, se hubiera enfrentado frontalmente a la 4T, cosa que él ha eludido en estos años.

Pero, tampoco puede aceptar la reforma porque eso implicaría la destrucción de su legitimidad.

Un presidente de la Corte enfrentado al gobierno tendría probablemente como resultado inmediato que reviviera la propuesta de aumentar el número de ministros, que fue planteada por el senador Monreal, para que AMLO pudiera controlar también el Poder Judicial.

La trampa de la que tiene que salir Zaldívar es rechazar la reforma a la Ley pero sin enfrentarse al gobierno.

Un reto nada sencillo y con alto riesgo.

Sin embargo, es tan burda la violación constitucional que no tendrá de otra.El viernes pasado, la asociación de Jueces y Magistrados de Circuito expresó claramente la existencia de dicha violación.

2-Calibrar la reacción pública a la extensión del periodo de mandato.

Una de las principales motivaciones para presentar la reforma fue probar el efecto social y político de una extensión del plazo del mandato de un alto funcionario.

Previamente, ya se había hecho un primer experimento en el caso de la duración del periodo del gobernador de Baja California Jaime Bonilla. La reacción en contra fue tan abrumadora y la Corte de manera unánime lo rechazó, que pareció un asunto descartado por entero.

Eso ocurrió hace 21 meses. Probablemente hay el interés por parte de Morena de verificar si los ánimos han cambiado en este momento, lo que, de acuerdo con las reacciones que se han producido en los pocos días que siguieron a la iniciativa, visiblemente no ha ocurrido.

La única expresión pública relevante favorable a la extensión del mandato de Zaldívar fue… la del presidente López Obrador, pues ni siquiera en Morena han defendido públicamente el cambio.

3-El gol al ‘bloque de contención’.

Algunos han mostrado su confianza en la existencia del llamado ‘bloque de contención’ en el Senado. Es decir, la suma de los legisladores de oposición que asegura que Morena y sus aliados no tengan mayoría calificada en la cámara alta, lo que impide que pueda realizar reformas constitucionales unilateralmente.

Pero resulta que una moción imprevista, redactada de manera ininteligible, que no se presentó por escrito sino solamente se leyó, permitió, en la distracción, un gol de Morena.

Votaron 109 senadores. Fueron 80 a favor. De esos votos, cuatro fueron de opositores. Hubo 4 abstenciones, también de opositores. Y 25 en contra.

Es decir, el 74 por ciento voto a favor. La fragilidad del ‘bloque de contención’, se mostró en el hecho de que aún si toda la oposición hubiera votado en contra, Morena y aliados habrían tenido el 69 por ciento de los votos de los senadores asistentes, suficientes para pasar una reforma constitucional.

Obviamente el tema de fondo con todo este asunto tiene que ver con la duración del mandato del presidente López Obrador.

Me parece que por ahora, el escenario base del presidente de la República es abandonar su cargo en el plazo constitucional, tal y como lo ha dicho.

El propósito es que, antes de que eso suceda, se realicen reformas constitucionales que, de acuerdo con López Obrador, van a preservar los cambios realizados en estos años, para asegurar la continuidad de la Cuarta Transformación.

Esto también se podría garantizar si, hacia el año 2024, hay una ventaja considerable en la intención del voto favorable a Morena.

En ese caso, la continuidad del proyecto dependería exclusivamente de la selección del sucesor o sucesora, que haga López Obrador.

Pero, si se percibe que hay riesgo de ser derrotados en las urnas y si se considera que podrían revertirse los cambios realizados por el actual gobierno, entonces uno de los escenarios, hoy poco probable pero no imposible, podría ser buscar una reforma para lograr una extensión del mandato.

Todas las fuerzas de la 4T saben que la no reelección es parte del ADN de los mexicanos y sería intolerable incluso para la gran mayoría de los partidarios de Morena.

Pero la extensión de mandato es una figura diferente a la reelección y que quizás no tuviera un rechazo tan grande de los partidarios de Morena o de aquellos que no tienen simpatía por ningún partido.

Aunque pareciera que estos escenarios están aún muy distantes, la realidad es que ya desde hace tiempo el presidente de la República está pensando en el 2024.

Y en ello, le lleva una gran ventaja a sus contrincantes, que están enfocados solo a las elecciones de este año.

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