Enrique Cardenas

Signos Vitales a la mitad del camino

Muchos de los problemas no han sido resueltos, siguen agravándose y nos presentan un futuro muy incierto.

Universidad Iberoamericana de Puebla, Puebla contra la Corrupción e Impunidad.

La organización Signos Vitales nació ante la falta de información fidedigna, la pérdida de información oficial, y la creciente cantidad de datos falsos y equivocados surgidos de las conferencias matutinas del presidente. Fiel a su origen y misión, Signos Vitales publicó el martes pasado su más reciente reporte México: acumulación de rezagos para un futuro incierto (https://signosvitalesmexico.org.mx/reportes/). Se trata de una radiografía de la situación del país en prácticamente todos los frentes, gobernanza, economía, social, energía, medio ambiente, ciencia y tecnología, política exterior. Es un diagnóstico, no propone medidas específicas para resolver los problemas. Hay otras organizaciones para ello. Este es un ‘informe’ sobre la situación del país que se caracteriza por la acumulación de problemas que ya arrastrábamos, pero que no han sido atendidos con eficacia, y a los que se le han sumado nuevos. Ante la notoria escasez de resultados, los pasivos se siguen acumulando. Van algunos destacables documentados en el reporte mencionado.

La erosión constitucional y del marco legal ha sido extensa. En tan sólo tres años se han violado al menos 40 leyes y reglamentos y se han llevado a cabo 55 reformas constitucionales, muchas presuntamente inconstitucionales. Lamentablemente, en su gran mayoría la Suprema Corte no ha emitido sentencia, por lo que dichas reformas que nos han arrebatado derechos y permiten la operación militar de la seguridad interna, por ejemplo, están vigentes en tanto la Corte no resuelva. Cada vez será más difícil echar para atrás lo que se está afianzando, como regresar a los militares a sus cuarteles.

Los ataques a los pilares de nuestra democracia han sido variados y constantes. En este proceso electoral se registraron mil 66 delitos cometidos en contra de personas políticas, 38 por ciento más que en el proceso electoral anterior, y hay muchas elecciones presuntamente determinadas por el narco. De continuar en este camino, las próximas elecciones, lamentablemente, podrían estar determinadas por el crimen organizado. La presión y estigmatización desde Palacio Nacional a los medios, a periodistas y a líderes de opinión se recrudeció. Sólo en 2020 se contabilizaron 692 agresiones a periodistas y medios de comunicación, una cada 13 horas. El presidente continúa con la militarización del país, así como sus embates en contra de nuestros órganos constitucionales autónomos que acotan el poder presidencial, como el INE, el INAI, la Cofece y el IFT, al proponer su desaparición para transferir sus responsabilidades a la administración pública federal y al Poder Judicial de la federación, o bien remover a miembros de sus órganos de gobierno que han sido calificados como ‘adversarios’.

Con motivo de la pandemia, el gobierno cayó en la trampa de cerrar la economía sin apoyar a las familias ni a las empresas, generando pérdida de empleos y cierre de establecimientos productivos. México figura como el país emergente que menos apoyos discrecionales ha asignado: 0.65 por ciento del PIB. El estancamiento económico ya es notorio y se estima que el PIB per cápita de 2018 sólo se alcanzará nuevamente hacia el final del sexenio. Ello se debe a la contracción de la inversión total, que se encuentra en el mismo nivel que en 2011. Si bien el empleo contabilizado por las personas aseguradas en el IMSS se ha venido recuperando, los salarios promedio siguen muy por debajo de los niveles de 2018. El loable aumento del salario mínimo no ha evitado el aumento de la pobreza, que pasó de 41.9 por ciento de personas en 2018 a 43.9 por ciento en 2020, casi 60 millones de personas. En dos años perdimos lo avanzado en el último lustro. Al día de hoy, tenemos cerca de un millón de personas más con rezago educativo y otro tanto sin acceso a una alimentación nutritiva y de calidad.

La pésima gestión de la pandemia ha generado que el exceso de muertes en México ya sobrepase las 600 mil personas (https://covid19.healthdata.org). Esta cantidad es mucho mayor al número de muertos que tuvimos anualmente en la Revolución mexicana. Las muertes que pudieron evitarse sobrepasan las 200 mil (https://globalhealthsciences.ucsf.edu/), la pandemia sigue fuera de control pues el proceso de vacunación va muy lento. Se calcula que 28 por ciento ha sido vacunado con dosis completas y 21 por ciento con una sola dosis. La pérdida de acceso a los servicios de salud de 15 millones de personas en los últimos dos años por la cancelación del Seguro Popular y la pésima implementación del Insabi, junto con el desabasto de medicamentos (se cuadruplicaron las recetas no surtidas en el IMSS) y la reducción de consultas externas a la mitad en 2020 muestran un sistema de salud que, en lugar de tener más apoyo, especialmente durante la pandemia, ha sido totalmente rebasado.

Apostar por fortalecer a Pemex y a la CFE ha sido un grave error en términos económicos y ambientales. La energía proveniente de combustibles fósiles genera la mayor contaminación y representa 84 por ciento de la producción total, y es 252 por ciento más cara que las energías renovables producidas por la CFE. Nuestra competitividad disminuye lastimosamente. La contaminación del agua, aire y suelo están contribuyendo de manera progresiva a un mayor deterioro ambiental. Tan solo por contaminación del aire, se atribuyen cerca de 49 mil muertes al año, mayor a la cifra de homicidios.

Quedan muchos otros temas, pero estos datos dan cuenta de los signos vitales de un paciente, nuestro país, que se encuentra en dificultades. Lamentablemente, muchos de los problemas no han sido resueltos, siguen agravándose y nos presentan un futuro muy incierto.

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