Enrique Cardenas

Con pluralidad hay rumbo

La elección del pasado 6 de junio mostró que México prefiere la pluralidad y la división de poderes, que el pensamiento de una sola persona.

La elección del pasado 6 de junio mostró que México prefiere la pluralidad y la división de poderes que el pensamiento de una sola persona. Prefiere que haya un árbitro electoral ciudadano e independiente del poder, en lugar de que el Presidente se erija como la única autoridad por encima de los ciudadanos. Es un gran logro, porque parece que conseguimos conjurar la amenaza de un país de un solo hombre que teníamos hace apenas unas semanas.

Dado ello, afortunadamente hoy podemos vislumbrar un rumbo para el país reconociendo y atesorando la pluralidad que ha quedado en evidencia. Han quedado claros una serie de rasgos que deberían caracterizar el país a futuro, y sobre el cual me parece que hay consensos amplios.

  1. Los mexicanos deseamos tener un país con un sistema democrático, con división de poderes, con contrapesos que limiten el poder a una sola persona. Este sistema democrático debe nutrirse de una serie de derechos que debemos gozar todos los mexicanos. Que todos seamos iguales ante la ley.
  2. Los mexicanos no queremos tolerar desigualdades extremas entre los mexicanos ni la pobreza extrema de ningún ciudadano. Deseamos que todas y todos los mexicanos tengan las mismas oportunidades, desde su nacimiento hasta la muerte. Tener oportunidades iguales significa promover la movilidad social, la justicia y la cohesión social.
  3. Los mexicanos no toleramos la corrupción ni el tráfico de influencias, y mucho menos la impunidad. En realidad, nos lastima verla todos los días y en todos los ámbitos.
  4. Los mexicanos, me parece, deseamos un México que tenga un sistema de protección social universal, que brinde protección desde la primera infancia hasta la edad avanzada, que permita igualar el nivel de bienestar mínimo, que éste sea digno y accesible para todos. En particular, deseamos que haya acceso efectivo a la salud y a la educación de calidad, estar protegido contra eventos catastróficos que trunquen la vida de las personas y de las familias, independiente de donde se trabaje y la edad y género de las personas.
  5. Los mexicanos discriminamos, pero nos molesta la discriminación. Ante esta paradoja, existe consenso de que el Estado debe proteger a todos sus ciudadanos de ser víctimas de todo tipo de discriminación.
  6. Existe consenso general de que el trabajo es la mejor manera de ganarse la vida, que debe ser digno, adecuadamente remunerado, que nadie que trabaje sea pobre. Existe el consenso que las dádivas del gobierno no son la salida de la pobreza (aunque millones de personas las reciban), sino la existencia de oportunidades de empleo digno y de trabajo personal y comunitario.
  7. Existe consenso en que es legítimo querer salir adelante, que haya las oportunidades para hacerlo, y que abusos que lo impidan o que lo faciliten vía ilegalidades sean castigados. Existe consenso en que el Estado debe evitar abusos de personas, de empresas, de organizaciones de cualquier tipo.
  8. Existe consenso en que las personas tienen derecho para emprender actividades productivas, fundar empresas y organizaciones, y que el Estado no debe obstaculizarlas a menos que estén afectando negativamente el bienestar de los demás.
  9. Existe consenso de que el Estado debe brindar seguridad a todos los ciudadanos, sin importar quiénes son, dónde viven y en qué circunstancia se encuentran.
  10. A los mexicanos nos preocupa el medio ambiente y el cambio climático, y estamos dispuestos a seguir una trayectoria para mitigar estos problemas y cuidar nuestro planeta.
  11. Los mexicanos somos solidarios con los demás, pero también queremos que cada quien aporte lo que le corresponde. Es decir, aceptamos que todos debemos pagar impuestos, pero deben pagar más quienes más capacidad tienen para hacerlo.

Estos son algunos rasgos en los que, me parece, existe un amplio consenso en el país. Hay muchas más cosas que nos unen a las que nos dividen. Ahora que parece que hemos conjurado la amenaza de ser un país de un solo hombre, podemos transitar el camino para construir un México que la gran mayoría añoramos.

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