Enrique Cardenas

La mitad de muertos que en la Revolución

La pandemia por Covid-19 ya rebasa con creces la mortandad de la influenza española a principios del siglo XX; es una tragedia demográfica de magnitudes históricas.

Universidad Iberoamericana de Puebla, Puebla contra la Corrupción e Impunidad.

De acuerdo con las cifras oficiales de fallecimientos por el Covid-19 (321 mil al 27 de marzo) y el excedente de fallecimientos durante este año de pandemia (alrededor de 520 mil a la fecha), los muertos de la pandemia llegan ya a aproximadamente la mitad de los muertos causados por la Revolución mexicana durante 10 años de conflicto armado. Sí, en solamente un año han fallecido más de 500 mil personas, que son la mitad de todos los muertos caídos por el conflicto bélico de la Revolución entre 1910 y 1921. De ese tamaño es la tragedia demográfica que estamos viviendo.

La estimación más aceptada por historiadores sobre los muertos de la revolución es la de Robert McCaa publicada en su artículo “Missing Millions: The Demographic Costs of the Mexican Revolution” (Mexican Studies / Estudios Mexicanos, Vol. 19, No. 2, Summer, 2003, pp. 367-400). Tras un análisis de diversas estimaciones previas y con una metodología estadística sofisticada tomando en cuenta los censos de población más confiables, así como fuentes norteamericanas del número de migrantes temporales y definitivos a los Estados Unidos causados por la Revolución, McCaa concluye que el número de muertos por la guerra civil se aproxima a un millón 100 mil personas. Esta cifra descuenta ya los muertos por la influenza española y la emigración de mexicanos expulsados por el conflicto.

McCaa concluye su artículo señalando que la Revolución mexicana es una de las más mortíferas en la historia de las guerras en los últimos dos siglos a nivel mundial. Se encuentra en el noveno sitio, similar a la guerra civil española, y la rebasan solamente la primera y segunda guerras mundiales, la Revolución rusa, las guerras de Corea y Vietnam, las guerras napoleónicas (1803-1815), la guerra sino-japonesa (1937-1941) y la guerra soviética afgana. La Revolución mexicana es la más mortífera en el continente americano durante el siglo XX (p. 397).

Así, la pandemia de Covid-19, que ya rebasa con creces la mortandad de la influenza española a principios del siglo XX, es ya una tragedia demográfica de magnitudes históricas. Los muertos en Estados Unidos por la pandemia rebasan ya a los norteamericanos fallecidos en la primera y segunda guerras mundiales, lo que coloca a México, también en estos parámetros, como los de mayor mortalidad a nivel mundial.

Eso ya lo sabemos por las cifras comparadas del número de muertos oficialmente reconocidos por Covid-19 (México es el segundo país con más decesos, sólo detrás de Estados Unidos), uno de los países con mayor letalidad (9 por ciento), y con más muertes de personal médico a nivel mundial (3 mil 679 al 29 de marzo).

Ante esta tragedia, vuelve a ser indispensable saber cuántas de estas muertes se pudieron haber evitado en México, en Estados Unidos y en otros países que es sabido manejaron mal la pandemia. Ante la magnitud de la tragedia, que alcanza ya dimensiones históricas, es indispensable saber quién o quiénes son los responsables de que ello haya ocurrido. Y es necesario porque la vida de las personas cuenta, una a una, y muchas muertes no sucedieron simplemente porque las personas tuvieron la mala suerte de contagiarse y no salir vivos de la pandemia. En la Revolución muchos murieron por un ideal; hoy, muchos han muerto por negligencia propia o de alguien más.

En el caso de México, se ha documentado ya de diversas maneras la cadena de equivocaciones, malas decisiones, negación de la realidad, decisión de no rectificar la estrategia fallida, la oposición al uso de las instituciones establecidas ex profeso para estos casos y un largo etcétera. Se ha señalado por diversos especialistas y organizaciones la importancia de cada uno de estos yerros de nuestras autoridades, que empiezan por el presidente de la República y le siguen el secretario de Salud y el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud. Esas son las tres personas directamente responsables de las decisiones tomadas y de la estrategia seguida. No hay duda y eventualmente serán llamados a rendir cuentas por muchas, seguramente decenas de miles de muertes durante la pandemia. No sé si será un juicio legal frente a un jurado, no sé si a nuestro país le alcance para llevarlos a rendir cuentas durante su mandato o función actual, pero de lo que no tengo duda es que no escaparán al juicio de la historia.

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