A principios de mes comentaba en este espacio que apenas comenzaban las acusaciones y señalamientos en torno a Cuauhtémoc Blanco, actual gobernador de Morelos. Por esos días había circulado una foto tomada en diciembre de 2018, en la que el exfutbolista aparece acompañado por varios delincuentes, incluyendo a Raymundo Castro Salgado, El Ray, un líder local del CJNG, quien por aquel entonces era una de las figuras criminales más prominentes de Morelos. Meses después de tomarse la foto con el gobernador, El Ray sería detenido; posteriormente sería asesinado, mientras se encontraba recluido en el penal estatal de Atlacholoaya.
Ante la presión que comprensiblemente se le vino encima, Cuauhtémoc Blanco ha ido de tropiezo en tropiezo. Uno de sus errores más graves fue insistir en acusaciones en contra de su antecesor, Graco Ramírez, y de Alberto Capella –quien fuera comisionado estatal de Seguridad de Morelos de 2014 a 2018–. Blanco aseguró que hay “grabaciones” que vinculan a ambos con otro importante líder criminal en el estado, Santiago Hernández Mazari, El Carrete.
Estas acusaciones son un intento poco sutil por desviar la atención. Tampoco es la primera vez que Cuauhtémoc Blanco embiste contra Alberto Capella. En 2018 dedicó su intervención en una reunión de la Conago a difamarlo, e incluso amenazó con meterlo a la cárcel. Posteriormente declaró en público que Capella “todo lo del Fortaseg se lo robó, por eso los policías no tienen equipamiento”.
Ya pasaron tres años, y Cuauhtémoc Blanco no ha probado sus acusaciones que, dicho sea de paso, siempre han resultado bastante absurdas. Cuando fue titular de la Comisión Estatal de Seguridad Pública de Morelos, Capella encabezó uno de los esfuerzos más importantes de profesionalización policial que se hayan realizado en México. Causa en Común, México S.O.S., Alto al Secuestro y el Observatorio Nacional Ciudadano son algunas de las organizaciones que en su momento avalaron la sobresaliente labor de Capella, la cual contribuyó, entre otros logros, a que el estado dejara de ser la capital nacional del secuestro. La animadversión, casi enfermiza, de Cuauhtémoc Blanco contra Capella data de aquel entonces (cuando Blanco era alcalde de Cuernavaca y se resistía a incorporarse al esquema de mando único que Capella instrumentó).
Esta vez, el ataque de Cuauhtémoc Blanco tendrá consecuencias. Capella decidió responder. El pasado martes presentó ante la Fiscalía General de la República una denuncia contra Blanco por delincuencia organizada y delitos contra la salud. A diferencia de lo que ha pasado con los señalamientos del gobernador, dudo que la acción legal de Capella se quede en una anécdota en los medios. Por un lado, además de ser uno de los mandos policiales con una trayectoria más consolidada en el país, Capella es abogado y sabe lo que hace. Por otro lado, Capella no está solo. Mucha gente en Morelos, y seguramente también en dependencias del gobierno federal, está harta de los desplantes de Blanco.
El mal desempeño de su gobierno, al menos en materia de seguridad, tampoco ayuda. Independientemente de la evidencia que ha circulado, y de la que Capella presente como parte de sus acciones legales, es un hecho que, con la actual administración estatal, el CJNG ha podido operar a sus anchas en Morelos. Como en otras entidades federativas, la presencia de dicho cártel ha dado lugar a una espiral de violencia. En 2021, el crimen organizado asesinó a 805 personas en el estado. Sólo en el cuarto trimestre fueron asesinadas 250, un aumento de 37 por ciento respecto al mismo periodo del año previo.
Ya hay distintas voces que se han levantado ante el desastre en Morelos. Apenas hace un par de semanas, el activista Bryan LeBarón mandó una carta abierta al presidente Joe Biden, solicitando que agencias norteamericanas investiguen a Cuauhtémoc Blanco. Esta solicitud va en sintonía con la estrategia de Capella de impulsar la investigación de Blanco tanto en México como en Estados Unidos (donde buscará que se indague la compra de varias propiedades por parte del gobernador). Alberto Capella también mencionó que distintas personas se han acercado a proporcionarle datos, lo que le permitirá robustecer su demanda.
Desafortunadamente, en la política mexicana frecuentemente prosperan las figuras como Cuauhtémoc Blanco que, a pesar de actuar de forma impresentable, logran mantenerse por años en el poder. La norma hasta ahora ha sido que estas figuras rara vez sean investigadas (o, más recientemente, que se les investigue únicamente después de que salen del gobierno, o en la recta final de sus administraciones, cuando el daño está hecho). Es por eso que me parecen importantes las acciones que iniciaron Capella y LeBarón, más las que probablemente se sumarán en los próximos días. Se trata de posicionamientos valientes, frente a una autoridad que, al sentirse arropada por el poder, no duda en cometer todo tipo de abusos y en dañar la reputación de terceros.