Eduardo Guerrero Gutiérrez

Consejos al oído para gobernadores noveles (segundo, de dos)

En Zacatecas habrá que iniciar pronto la creación de un grupo de operaciones especiales, análogo al creado en Tamaulipas, para implementar una estrategia disuasiva exitosa.

1. Samuel García (Nuevo León): una de las peores herencias de su antecesor fue el abandono de la Policía Estatal. Una policía que, de ser la mejor del país hace ocho años, luce hoy débil y vulnerable; una policía con deserciones frecuentes y numerosas, desmotivada y falta de disciplina. En la agenda de mediano plazo, el fortalecimiento de la Policía Estatal debe ser una prioridad. Por lo que respecta a la violencia criminal, las autoridades acaban de apagar un fuego que amenazaba con convertirse en incendio: entre marzo y julio pasados, las ejecuciones en la Zona Metropolitana de Monterrey pasaron de 32 a 74, un crecimiento del 131 por ciento en sólo cuatro meses. Afortunadamente, las autoridades ya reaccionaron y la ola de violencia se disipó. Debe ponerse mucha atención en la reducción del narcomenudeo y el consumo de drogas.

2. Mauricio Kuri (Querétaro): el estado sigue siendo un destino seguro, pero no hay que confiarse. Las denuncias por extorsión, secuestro, golpizas y ataques sexuales exhiben un crecimiento preocupante. En ocho municipios de la zona sur ya hay presencia estable del CJNG; en siete de ellos también se encuentran Los Maldonado (una mafia que pelea fuerte contra el CJNG), y en cinco municipios ya está activo el Cártel Santa Rosa de Lima. Debe contenerse la expansión de estas organizaciones a otras regiones del estado, antes de que sea demasiado tarde.

3. Ricardo Gallardo (San Luis Potosí): desde hace casi tres años la violencia no había dejado de crecer en el estado. Sin embargo, después de las elecciones, las ejecuciones cayeron 30 por ciento. Pero no hay que cantar victoria; hay desafíos en varios frentes. No sólo han aumentado los homicidios, sino también varios tipos de robo: a transportistas, de vehículos, a negocios y en el transporte público. Además, se han incrementado los secuestros y los ataques sexuales. Las organizaciones que se disputan el estado son de alto perfil: escisiones de Los Zetas (Cártel del Noreste, Los Talibanes y Zetas Vieja Escuela), del Cártel del Golfo (Los Ciclones) y el CJNG. De ahí que deba crearse a la brevedad una Policía Estatal como la de Nuevo León, Coahuila o Tamaulipas, con equipamiento y entrenamiento militar, y con capacidades de inteligencia. Dados sus antecedentes profesionales, el nuevo secretario de Seguridad sabe muy bien cómo poner de pie una policía de esta clase.

4. Rubén Rocha (Sinaloa): en esta entidad las autoridades formales cogobiernan con una poderosa autoridad informal, el Cártel de Sinaloa. Combatir esa organización criminal no está en el radar del gobierno federal, menos en el caso de ustedes. Sin embargo, no puede descartarse del todo alguna intervención militar que derive de presiones del gobierno estadounidense. No obstante, nuestros vecinos del norte parecen mucho más interesados en debilitar al CJNG, de modo que las autoridades de Sinaloa pueden dormir, por ahora, tranquilas. En materia de incidencia delictiva aparentemente no hay focos rojos en el estado, con excepción del secuestro, delito en el que Sinaloa ocupa el quinto lugar a nivel nacional.

5. Alfonso Durazo (Sonora): arriban ustedes en un momento candente. Un estado que solía ser tranquilo se ha tornado velozmente en una colección de infiernitos. Ciudad Obregón (cabecera municipal de Cajeme) es el caso más penoso: lleva más de tres años con una violencia que no para. Sin duda esta es la ciudad donde urge una intervención (federal y estatal) bien calculada. Pero los problemas están lejos de acabarse ahí: Guaymas, Empalme, Hermosillo, Caborca y San Luis Río Colorado, todos estos municipios enfrentan una compleja crisis de seguridad, en la que están involucrados cárteles y organizaciones locales muy agresivas, como el nuevo Cártel de Caborca. Ojalá que la reciente experiencia del gobernador, como secretario federal de Seguridad, le sirva para domar a estas fieras.

6. Lorena Cuéllar (Tlaxcala): la entidad sigue manteniendo buenos niveles de seguridad, aunque algo le ha afectado su vecindad con Puebla. El robo de gas, el robo a transportistas y el robo de vehículo son los tres más importantes desafíos que la nueva administración enfrentará en su fase temprana. Sigue pendiente una intervención quirúrgica (pero contundente) contra las organizaciones que, en algunos municipios, se dedican a la trata de personas. Habrá que realizar un paciente trabajo de inteligencia, junto con agencias federales, antes de echar esa intervención a andar.

7. David Monreal (Zacatecas): muy difícil se ve la situación actual en importantes municipios de la entidad. Esta epidemia de violencia es una de las peores en el país. En Fresnillo, los cárteles de Sinaloa y Jalisco libran una batalla sin cuartel. Sólo para ilustrar: en agosto de 2019 se registraron ahí cuatro ejecuciones; en febrero de este año hubo 68. También los municipios de Zacatecas (capital) y Guadalupe enfrentan una ola de ejecuciones, en la que son actores centrales organizaciones que se escindieron de lo que fueron Los Zetas. Dado el tamaño del reto, como lo indiqué también para el caso de SLP, habrá que iniciar pronto la creación de un grupo de operaciones especiales, análogo al creado en Tamaulipas, para implementar una estrategia disuasiva exitosa.

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