Telón de Fondo

Por si fuera poco, el empeño del futuro, la educación

Estamos ante un gobierno que toma decisiones de corto plazo para cuidar sus intereses, para evitar ser exhibido internacionalmente.

Al deterioro de la vida institucional del país, con todo el conjunto de evidencias que día a día se incrementan respecto a la colusión entre el crimen organizado, políticos y funcionarios públicos con altos niveles de responsabilidad, se le suma el poco aprecio de quienes hoy gobiernan sobre el futuro del país.

Sí, me refiero en particular a lo que tiene que ver con las políticas asociadas a la educación, ya que si en algo se juega la viabilidad de una sociedad es en la tarea de formación de las futuras generaciones que pronto se harán cargo de la conducción de la misma.

El reciente anuncio del titular de la Secretaría de Educación Pública en torno a suspender clases de manera anticipada y extender el periodo vacacional de alumnos y profesores de educación básica, sin más consideración pedagógica, sino solamente pretextando los partidos de futbol del mundial y las altas temperaturas, deja al desnudo que se trata de un cálculo político y que el futuro del país no importa y menos aún el respeto que la ciudadanía merece.

Una de las primeras iniciativas que impulsó López Obrador fue una reforma educativa que denominó “Nueva Escuela Mexicana”, la que trató de sustentar en la necesidad de promover “valores comunitarios y humanistas… incorporar contenidos de identidad, historia y civismo… y sustituir la evaluación punitiva (SIC)” que, según él, implicaba el sistema anterior.

Se trató de una iniciativa centrada en su visión particular sobre la “Historia Patria”, con alto contenido ideológico, sin sustento pedagógico y carente de consideraciones sobre el desempeño de alumnos y profesores.

Sobre esa base, procedió de inmediato a reformar los planes y programas de estudio de educación básica y al cambio de los contenidos de los libros de texto gratuitos, en donde los argumentos fundamentales estaban asociados a ideas preconcebidas, ideologizadas, sobre la historia nacional, con escasos contenidos aritméticos y de manejo del lenguaje, herramientas fundamentales en la educación básica para poder pensar que un egresado de estos ciclos escolares pudiera tener mayores oportunidades de acceso a los mercados laborales para su beneficio, para el de sus futuras familias y con todo ello, para darle competitividad internacional a nuestro país.

López Obrador, dejando ver su pobre idea de lo que la educación significa, dejó esa delicada tarea en manos de personas que no contaban con la formación y la trayectoria para poder plantear nuevos horizontes educativos para el país, con la calidad que el mundo hoy en día totalmente entrelazado requiere y demanda en cualquier sociedad. El proyecto impulsado por la 4T es estrictamente ideológico, bajo la consigna de generar las condiciones para reproducirse.

Hoy, quien tiene una de las mayores responsabilidades de Estado, la educación, es quien encabezó Morena en el periodo de 2020 a 2024, justo en elecciones sobre las que se acumulan pruebas del financiamiento ilegal de las campañas políticas, ya sea por recursos provenientes del llamado “huachicol fiscal” o de la injerencia directa del crimen organizado en los comicios.

Parece inconcebible que se deje en manos de uno de los principales operadores políticos de tan desaseados procesos —al margen de la ley y sin el mayor respeto a la democracia, por no hablar de la más elemental ética— la responsabilidad de formar niños y jóvenes… Parecería que el mensaje es: todo se vale si de sobrevivir se trata. Pobre futuro les, nos, espera.

El pretexto se desvanece; no es la primera vez que México organiza un mundial. Estamos ante la tercera ocasión de ello y en las dos previas nunca se suspendieron las actividades educativas. Hemos pasado, en años anteriores y en otras décadas, por ciclos de altas temperaturas que tampoco ameritaron suspender las actividades.

Parecería más bien que se trata de un intento por desmovilizar a la sociedad para atenuar las protestas que podrían acompañar la organización del mundial. Ya la jefa de gobierno de la Ciudad de México semanas antes había deslizado la idea de proponerles a los empresarios que se impulsara el trabajo desde casa para “facilitar” la movilidad durante el mundial.

Lamentable la situación: por un lado, crece la evidencia documentada de la coalición entre el crimen organizado y quienes hoy gobiernan la mayor parte del país y, por el otro, se trastoca algo de lo más sensible, que es la educación. Cuestión que se agrava si tomamos en consideración que no existe infraestructura para proteger a niñas y niños de los peligros que hoy se viven en el espacio público y de cuidar el empleo de padres y madres de familia.

Estamos ante un gobierno que toma decisiones de corto plazo para cuidar sus intereses, para evitar ser exhibido internacionalmente y al que no le preocupa lo que tiene que ver con el sustrato más sensible para pensar en la viabilidad de un país.

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