Las auditorías de desempeño
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Las auditorías de desempeño

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Las auditorías de desempeño

17/07/2020

El autor es el Auditor Superior de la Federación

Las auditorías de desempeño son un instrumento preventivo de la corrupción, al revisar y analizar las diferentes políticas públicas; sus evaluaciones consisten en una revisión objetiva y confiable que nos permite conocer si las mismas, incluidas la política económica y la política social, funcionan con base en los principios de eficacia, eficiencia y economía. La ASF cuenta desde 2001 con una Auditoría Especial de Desempeño, que opera de acuerdo a los estándares definidos por la INTOSAI, esto es con base en una revisión objetiva y confiable que permita conocer si las políticas gubernamentales de los tres órdenes de gobierno en un país federal como el nuestro, en función de los principios básicos de eficacia, eficiencia y economía.

De ahí la oportunidad que tuve de participar en el conversatorio sobre perspectivas y retos de la evaluación del desempeño en el contexto de Covid-19, organizado por la Comisión de Vigilancia y la UEC, esto es la Unidad de Evaluación y Control.

Interesantes las presentaciones de las dos panelistas, Gabriela Pérez Yarahuán, del CREAR-LAC, y la maestra Ivory Villanueva Lomelí, de la Oficina de Evaluación y Supervisión del BID. Igual que la del diputado Mario Alberto Rodríguez, presidente de la Comisión de Vigilancia, y la moderación de David Villanueva Lomelí, titular de la UEC.

Las auditorías de desempeño de la ASF han estado en línea con los estándares definidos por el INTOSAI, que en suma consisten en una revisión objetiva y confiable que permite conocer si las políticas públicas operan bajo los principios de eficacia, eficiencia y economía.

Para mejorar las políticas públicas se requiere una valoración objetiva del impacto de los programas, proyectos y acciones gubernamentales, en el contexto de las metas establecidas en la normativa y los documentos de planeación nacionales y locales.

La pandemia hizo evidente las debilidades de las políticas públicas en nuestro país desde su creación, como altos índices de pobreza, más de la mitad de los municipios con marginalización alta, ubicados fundamentalmente en el sureste; desempleo, disfrazado desde los ochenta con el eufemismo de “ocupados en el sector informal”, la vigencia histórica de una estructura nacional de la desigualdad derivado de políticas económicas preocupadas más por la contención social, que por la solución de la desigualdad, la marginalidad y la pobreza, como en algún momento en los congresos del Colegio Nacional de Economistas de los ochenta, se hizo evidente. Bajos niveles recaudatorios en las haciendas estatales y municipales y en la colaboración administrativa en materia fiscal, principalmente en relación a las auditorías fiscales.

Las auditorías de desempeño no son vinculantes, sin embargo, la atención a las observaciones de las mismas, sobre temas estratégicos como las política y operación de los sistemas nacionales y regionales de salud, evitarían que en las transiciones se hereden chatarras estructurales, como fue el caso de los hospitales, muchos construidos con los llamados excedentes petroleros.

Existen ya mecanismos para vincular al desempeño con cumplimiento financiero, uno de esos mecanismos son las auditorías integrales, conjuntas sin confundir sus ámbitos de revisión, entre cumplimiento financiero y desempeño.

Es evidente que en una situación de emergencia sanitaria como la que enfrentamos, por ejemplo, el Fonden no contemple como desastre a la misma. Por ello la propuesta que hemos presentado en otros foros de la propia Cámara de Diputados, respecto a la incorporación en ese Fondo de las pandemias y epidemias, como ya se hizo con las inundaciones y los incendios forestales en otro tiempo.

La tecnología nos empieza a ayudar con mayor intensidad, la fiscalización superior se fortalece con el uso de big data, las auditorías digitales, la georreferenciación, etcétera.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.