Impuesto ecológico en los estados
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Impuesto ecológico en los estados

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Impuesto ecológico en los estados

15/02/2019
Actualización 15/02/2019 - 14:33

Un dilema que hay que resolver es cómo mejorar los ingresos propios de las entidades federativas, en virtud de la evidente dependencia de las trasferencias federales, unas de libre disposición, que son las participaciones, ingresos propios derivados de la adhesión de los estados al Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, en 1980, y otras transferencias condicionadas.

Lo real es que casi 40 años después el riesgo de una crisis fiscal en los estados sigue latente, en virtud del bajo nivel recaudatorio de la mayoría de ellos, hay excepciones muy honrosas en seis o siete entidades, sin embargo, la mayoría depende de las transferencias. El mejor ejemplo es lo que pasó a fines del año anterior, cuando varias pidieron anticipos de recursos, en emergencia financiera. No era frecuente y puedo decir que yo no vi durante más de 12 años de participar de ambos lados en la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales, como estado y como funcionario federal, solicitudes de emergencia para pagar incluso gasto corriente.

Es notoria la concentración de potencial recaudatorio en el nivel central, mayor que el de la mayoría de los países que formamos parte de la OCDE, donde hay naciones federales y centrales o unitarias.

Se les han transferido algunas responsabilidades recaudatorias, como han sido los impuestos a la nómina, los de anuncios, los de hospedaje, derechos de bebidas alcohólicas y el impuesto a la tenencia.

Se crearon impuestos cedulares que no fueron aprovechados, excepto por dos o tres estados, al no ser acreditables, como lo pidió Nuevo León hace diez años, y lo más relevante, el impuesto a la tenencia, que ya cobraban como un acto de colaboración administrativa, pero que a partir de 2012 ya era potestad de los estados el crear un impuesto con características similares o reducir su gasto…

Inicialmente 26 legislaron. Sin embargo, muchos lo desaparecieron por razones político-electorales y luego sus gobernadores andaban pidiendo “apoyos financieros extraordinarios” por montos equivalentes a lo que dejaron de cobrar al eliminar este impuesto, que era fácil de cobrar y que como contribuyentes estábamos acostumbrados a pagar.

Algunos como Nuevo León o la CDMX, hicieron concesiones; sin embargo, hoy reciben importantes recursos por la recaudación del impuesto a la tenencia, pero un gran número está sin esos ingresos y la época de las transferencias “sin destino” ya se acabaron.

Tendrán que planear bien su gasto, aprovechar las fuentes impositivas de que disponen, homologar el impuesto a la tenencia respecto al que está más alto, incentivar el cobro del impuesto predial por parte de los municipios y desarrollar la imaginación para crear nuevos impuestos que no contravengan el pacto fiscal.

Por ello es plausible la resolución de la Suprema Corte, al reconocer el cobro de impuestos ecológicos a las empresas en el estado de Zacatecas, que podrán también cobrar los demás estados. Un buen logro.

Evidentemente trataron de impedirlo algunas empresas mineras y cerveceras, por el tema de la remediación ambiental, por extracción de materiales, por emisión de gases a la atmósfera, contaminación al suelo, subsuelo y agua, y al depósito o almacenamiento de residuos. Pero la Corte ya falló positivamente. Según Moody’s, significan casi el 10 por ciento de sus ingresos propios, estiman mil 300 millones de pesos que son importantes para una economía local. Según esto, los ingresos propios de Zacatecas, en 2017, significaron el 7.4 por ciento de sus ingresos totales, por debajo de la media nacional.

El incremento por estos ingresos puede significar más de la mitad de lo recaudado en 2018. Otro dato importante a considerar son los 11 mil millones de pesos de participaciones estimadas para este año en ese estado.

Deben aprovechar sus facultades y no depender sólo del esfuerzo recaudatorio del SAT.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.