Disciplina financiera: Comisión Bicameral
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Disciplina financiera: Comisión Bicameral

COMPARTIR

···

Disciplina financiera: Comisión Bicameral

01/03/2019

A David Horacio,

por sus primeros 40.

Esta semana se instaló la Comisión Bicameral en materia de disciplina financiera de las entidades federativas y municipios, comisión integrada por diputados y senadores expertos en el tema, con experiencia curricular como gobernadores, alcaldes o secretarios de Finanzas.

Esta ley tiene un poco más de dos años de operar con los criterios generales de responsabilidad hacendaria y disciplina financiera para el manejo sostenible de las finanzas públicas locales, el uso responsable del endeudamiento, y las atribuciones de la Auditoria Superior de la Federación (ASF) para fiscalizar el cumplimiento de la misma.

La deuda de los estados ha crecido de manera notable desde 2006, cuando era de 160 mil millones de pesos; cuatro años después ya era de 315 mil; en 2014, de 519 mil, y en 2018 prácticamente llega a 600 mil (el dato a septiembre fue de 576 mil millones de pesos).

Las causas son varias: se atraviesa la crisis de 2009, la centralización de las facultades recaudatorias en el gobierno federal y el bajo grado de responsabilidad fiscal de estados y municipios. Incentivos para que los estados, en lugar de cobrar impuestos, buscasen la vía del endeudamiento.

Sigue existiendo una gran dependencia de las participaciones que, ante las debilidades fiscalizadoras de los congresos locales a pesar de contar con los instrumentos para hacerlo, desde 2016 la ASF ya puede fiscalizarlas.

Adicionales son para algunos estados las fuertes presiones presupuestarias después de los cambios en la fórmula de FAEB, de 2008 a 2015, déficits que causaron graves daños financieros a las finanzas estatales.

Por otra parte, están los reintegros en el gasto federalizado determinados por la ASF ante el uso incorrecto de los recursos, como era el pago de los maestros comisionados a las diversas secciones sindicales del SNTE. En suma, ejercicios de gasto público desordenados y opacos.

También los desfalcos en estados como Chihuahua, Veracruz o Quintana Roo incrementaron la necesidad de endeudamiento de los gobiernos estatales, cuyo servicio de la deuda se ha incrementado sustancialmente, rebasando con mucho los recursos disponibles para el desarrollo.

La mayor parte de los nuevos gobiernos entraron con fuertes presiones financieras que no fueron generadas por ellos, pero estarán sujetos a la ley.

De la fiscalización a la gestión de la deuda pública de los gobiernos estatales, se observa la dependencia presupuestaria de los gobiernos locales respecto de los recursos recibidos de la Federación y una limitada recaudación fiscal local.

En los resultados de la cuenta pública de 2017 se observó que se presentaron presiones y restricciones en las finanzas públicas por las obligaciones laborales, debido a la insuficiencia financiera para hacer frente a sus obligaciones en el mediano y largo plazos.

Lo anterior hace que esta comisión bicameral sea un buen instrumento para enfrentar la problemática de la deuda pública local y sus múltiples aristas con actores expertos en diversos temas.

CUARENTA AÑOS

Hace 40 años, el 26 de febrero de 1979, estaba por nacer mi hijo mayor David Horacio, que hoy da clases en la Universidad de Columbia, en Nueva York, mientras yo terminaba de escribir mi primera colaboración editorial para el periódico El Día, en cuyos talleres, por cierto, se harían después las primeras ediciones de El Financiero. Así acabo de cumplir 40 años de escribir cada semana por lo menos una colaboración editorial, en las últimas tres décadas en El Financiero. En ese tiempo, además de mi desempeño profesional, sin interrumpir mis colaboraciones, he sido presidente del Colegio Nacional de Economistas.

Mi agradecimiento al estímulo permanente de Enrique Quintana y de Lucy respecto a mis colaboraciones.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.