La Cuarta Transformación

Los moderados se canibalizan

La ya exsecretaria de Economía estaba auténticamente agobiada por factores externos e internos que al final terminaron por reventarla.

LAS ÚLTIMAS FUERON semanas infernales para Tatiana Clouthier. La ya exsecretaria de Economía estaba auténticamente agobiada por factores externos e internos que al final terminaron por reventarla.

En lo externo, la presión de las consultas en materia energética con Estados Unidos, que irremediablemente se perfilan a la invocación de un panel que nuestro país ya tiene perdido.

El perfil que decida Andrés Manuel López Obrador del sustituto o sustituta de Clouthier, activará como gatillo de pistola el siguiente paso de la administración de Joe Biden.

En lo interno, la hija de “Maquío” fue arrollada por dos compañeros de gabinete: el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, y el canciller Marcelo Ebrard.

El mayor agobio provino del secretario de Relaciones Exteriores. Y es que la animadversión hacia Clouthier inició desde el día uno en que asumió la Secretaría de Economía.

Ebrard siempre ha creído que esa dependencia debe desaparecer y que sus funciones de comercio internacional bien pueden ser fusionadas en una pequeña área a la Cancillería.

Extendió sus tentáculos a temas de inmigración, compras de vacunas y negociaciones del T-MEC, arrebatándoselas a Olga Sánchez Cordero, Jorge Alcocer y Tatiana Clouthier, respectivamente.

Ramírez de la O no solo le recortó para el año próximo el presupuesto de la Secretaría de Economía, sino que le negó recursos para administrar las consultas en materia energética.

La exfuncionaria declinó hace unos tres meses el apoyo del Consejo Coordinador Empresarial, que preside Francisco Cervantes, que le ofreció ponerle un “cuarto de junto” con abogados y asesores económicos.

El de Hacienda también la desplazó de las negociaciones con el sector empresarial en el diseño e implementación del PACIC (Paquete contra la Inflación y Carestía), que por competencia le correspondía.

Y por si lo anterior no fuera suficiente, le hizo un vacío mediático, político y, otra vez, presupuestario, a su estrategia que apenas presentó a principios de septiembre, “Rumbo a una política industrial”.

Con la renuncia de la “Tía Tatis” el exjefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, se queda sin ningún interlocutor de confianza en el gobierno de la Cuarta Transformación.

“La honestidad intelectual y la decisión de contribuir a construir un mejor país no es ingenuidad”, decía ayer otro cercano a Romo cuando le reprochamos que eran unos ingenuos por creerle a López Obrador.

LUEGO QUE SE supo ayer temprano de la renuncia de Tatiana Clouthier a la Secretaría de Economía, las siguientes fueron horas de hermetismo en los círculos de Palacio Nacional. El secretario particular de Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Esquer, se tuvo que aplicar en la preparación de varios perfiles para su jefe. Muchos nombres se seguían revisando hasta altas horas de la noche. Desde el subsecretario de Egresos, Juan Pablo de Botton, hasta el Coordinador General de Programas para el Desarrollo, Carlos Torres, pasando por el embajador en Washington Esteban Moctezuma y la Jefa del SAT Raquel Buenrostro. Ésta última, cuyo nombre nos revelaron ayer dos fuentes de alto nivel, viene sonando desde el 26 de septiembre, día en que Clouthier entregó al Presidente su renuncia. Otro funcionario de primerísima importancia en el gobierno de la 4T que ya renunció, pero que López Obrador simplemente no se la aceptó, es el secretario de Hacienda Rogelio Ramírez de la O. Se quiere ir por las mismas razones de Clouthier: ya no se siente cómodo por los desaires del primer mandatario. Y ya la cantó: “a la primera grosería que me hagan, me voy”. Conste que sobreaviso no hay engaño.

“SI YO HUBIERA sido gobernador de Tabasco el procurador del estado hubiera sido Rosendo Gómez Piedra”, le dijo el flamante Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, a Bernardo Bátiz, cuando éste armaba hace 22 años su equipo en la Procuraduría de Justicia capitalina. Al entendedor pocas palabras, y el todavía panista de esos ayeres incorporó al ahora titular de la Oficina de Investigación y Litigación del caso Ayotzinapa como su subprocurador de Procesos. Era el año 2000, pero antes, en 1982, los priístas Gómez Piedra y López Obrador trabajaban codo a codo en la campaña de Enrique González Pedrero que lo llevaría a la gubernatura en 1983. Rosendo Piedra no es gente ni del secretario de Gobernación Adán Augusto López, ni del subsecretario Alejandro Encinas, ni mucho menos del Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero. Es una pieza que colocó el propio inquilino de Palacio Nacional para seguir de cerca la indagatoria y el proceso legal de los cinco miembros del Ejército detenidos.

AUNQUE EL RELEVO es a finales de año, la carrera por la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ya inició. Yasmín Esquivel, Alberto Pérez Dayán, Alfredo Gutiérrez Ortiz-Mena y Javier Laynez son los suspirantes a relevar a Arturo Zaldívar a partir del 1 de enero de 2023. Sin embargo, vaya descartando a los dos primeros porque la contienda realmente se dará entre el ex Jefe del SAT y el ex Procurador Fiscal. No se olvida que Ortiz-Mena recibió el respaldo del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, para alcanzar dicha posición tras haber apoyado, en abril, la constitucionalidad de la Ley de la Industria Eléctrica de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo ese apoyo, y el que le dispensa el propio Zaldívar, juegan en su contra. Por su parte Laynez, que lleva el sello de no pro 4T, carga con el negativo de su cercanía con el ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

LA APROBACIÓN DE la minuta para que el Ejército permanezca en las calles hasta el 2028 se vio en Palacio Nacional como una victoria para el secretario de Gobernación, Adán Augusto López. El tabasqueño gana terreno en la carrera por la candidatura presidencial. Sus bonos crecieron esta semana entre gobernadores, incluso de la oposición, que claman por la presencia de militares en territorios cooptados por el crimen organizado y podrían ser cruciales en la definición del abanderado, si se confirma que su operación puso el último clavo al ataúd de la alianza PRI-PAN-PRD. El salto puede llegar hasta la aprobación de la otra iniciativa de gran calado que empuja Andrés Manuel López Obrador: la Reforma Electoral.

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