La Tremenda Corte
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La Tremenda Corte

10/12/2018
Actualización 10/12/2018 - 10:00

La semana pasada hubo dos hechos relevantes que pavimentan la ruta hacia el próximo relevo de Luis María Aguilar en la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el 2 de enero.

Por un lado, el envío al Senado de la terna de candidatos de Andrés Manuel López Obrador de los que saldrá el sustituto de José Ramón Cossío, quien cumplió su ciclo el 30 de noviembre pasado.

No se equivoque: el próximo ministro de la Corte va a ser Juan Luis González Alcántara, el que fuera presidente del Tribunal Superior de Justicia de la CDMX cuando el tabasqueño fue Jefe de Gobierno.

La línea que trae el equipo de éste, encabezado por el consejero jurídico, Julio Scherer Ibarra, es que los cambios sean respetando el género. Así que por la ministra Margarita Luna, que se va en febrero, la sustituiría una mujer.

Bajo esa premisa, tanto Loretta Ortiz como Celia Maya van como relleno en esta terna y Jazmín Esquivel, la esposa del asesor 'carnal' de AMLO, lideraría la terna que el presidente enviaría a finales de febrero entrante.

El segundo movimiento es todavía más relevante. Aquí se lo anticipamos el 8 de noviembre:

“Esta semana podría ser determinante para el futuro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los ministros decidirán si desafían a Andrés López Obrador o se doblan. La rifa se la sacó Alberto Pérez Dayán, que admitió a trámite la acción de inconstitucionalidad de la Ley de Remuneraciones de Servidores Públicos. Las siguientes son horas de consultas entre los integrantes del Pleno, pues si se deciden, el ministro puede dejar en el limbo la entrada en vigor de ese ordenamiento y con ello abrir la puerta a una avalancha de nuevos amparos”.

Pues sí, Pérez Dayán se la hizo a los Lopezobradoristas y con ello se mete fuerte a la pelea por la sucesión de Aguilar en la presidencia de la SCJN. Este ministro que llegó a la máxima instancia del Poder Judicial a propuesta del expresidente Enrique Peña Nieto, no tenía posibilidades.

La pelea estaba centrada básicamente entre los ministros Arturo Zaldívar, el candidato del nuevo gobierno, y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, la apuesta de quienes pugnan por una Corte autónoma.

El otro candidato, Jorge Mario Pardo, siempre ha aspirado a la presidencia, pero su deseo fue minado tras ser denunciado de nepotismo y corrupción por tener a su hija trabajando dentro de la Corte.

Los cuatro, Pérez Dayán, Pardo, Gutiérrez Ortiz Mena y Zaldívar se inscribieron el viernes para contender. Dos semanas atrás la carrera estaba muy pareja entre Arturo Zaldívar y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena.

El primero tenía asegurado los votos de los ministros externos, léase Norma Piña, Javier Laynez, Fernando Franco, además de su propio voto y del nuevo ministro que imponga AMLO. Cinco votos.

El segundo, los votos de los ministros de carrera. A saber, Luis María Aguilar, Jorge Pardo, Margarita Luna, Alberto Pérez Dayán y el suyo propio. También cinco votos. Un empate.

Bajo ese escenario el voto de calidad, nos aseguran, lo va a tener el ministro Eduardo Medina Mora, quien todavía no se ha comprometido con nadie. No en balde el exprocurador está teniendo una fuerte presión de poderes fácticos para inclinar en uno u otro sentido su voto.

Pero la jugada de Pérez Dayán de mandar a la congeladora de Ley de Remuneraciones de Servidores Públicos lo mete en la carrera por la presidencia de la Corte, en perjuicio de Ortiz Mena, quien se veía como el ministro que pintaría la raya con el nuevo gobierno.

A partir de hoy empieza un cabildeo más intenso para lograr las simpatías y votos de cara al 2 de enero. Pérez Dayán empezó semanas atrás con encuentros privados a los que han asistido personajes claves, como Carlos Slim y la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, exministra y con las manos bien metidas en este proceso.

MÁS ALLÁ DE las bravuconadas de los coordinadores morenistas de diputados y senadores, Mario Delgado y Ricardo Monreal, respectivamente, los legisladores mejor deberían estar asistiendo al secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, en cuadrar el Presupuesto del año próximo. Y es que el freno a la Ley de Remuneraciones de Servidores Públicos abre ooooootro hoyo, ahora, de al menos, 110 mil millones de pesos en las cuentas alegres del nuevo gobierno. El próximo sábado es la fecha que el jefe de las finanzas públicas se planteó para entregar el Paquete Económico y las dudas de que sea inercial siguen creciendo. El costo de la austeridad republicana es altísimo.

A PROPÓSITO DE autonomías, vaya zape el que los consejeros independientes le acaban de dar al nuevo director de Pemex, Octavio Romero. Resulta que le vetaron a quien propuso para dirigir Pemex Transformación Industrial. El designado, Miguel Breceda, es un economista que trabajó en el área de Planeación de Pemex con Francisco Rojas. Para esta nueva posición lo recomendó el secretario de Comunicaciones, Javier Jiménez Espriú. Pero los consejeros independientes, o sea María Teresa Fernández, Carlos Elizondo Mayer Serra, Felipe Duarte y Octavio Pastrana rechazaron su nombramiento.

EL AÑO PRÓXIMO la marca Bancomer saldrá del mercado. El nombre de Banco de Comercio, fundado en 1932 por Manuel Espinosa Yglesias, dejará de incluirse en la papelería, marquesinas, campañas publicitarias y demás documentos legales. Es una decisión que ya adoptó el flamante CEO del BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria), Carlos Torres, como parte de una unificación de marca corporativa global. Aquí le avisaron al director, Eduardo Osuna, a quien no le gustó mucho la idea. BBVA-Bancomer se emplea desde el año 2000, tras de que los españoles compraran el banco a FEMSA, entonces de Eugenio Garza Lagüera.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.