Colaborador Invitado

#CCE: 50 años construyendo acuerdos

El #CCE no es oficialismo ni es oposición; el #CCE es institución. La base de nuestra visión es sumar esfuerzos y capacidades, construir propuestas y encontrar acuerdos.

“Libertad en lo económico, democracia en lo político y Estado de derecho en todos los ámbitos de la vida nacional”.

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) se fundó en el año 1976, y 50 años después, sigue firme con la visión de defender, desde la unidad, la libre empresa, la democracia y el Estado de Derecho.

El #CCE no es oficialismo ni es oposición; el #CCE es institución. La base de nuestra visión es sumar esfuerzos y capacidades, construir propuestas y encontrar acuerdos. Y todo eso desde la pluralidad, que es la fuente de nuestra legitimidad, pues desde esa pluralidad dialogamos y colaboramos con el gobierno por un fin común: construir un México más próspero y más justo donde nadie se quede atrás.

Partiendo de esa visión y convencidos de que lo que distingue a las sociedades más desarrolladas es el diálogo y colaboración entre el gobierno y el sector privado, desde su fundación, este organismo empresarial ha sido aliado de los grandes cambios y retos del país, saliendo adelante de crisis económicas, devaluaciones, grandes desafíos sociales como los terremotos y la pandemia de COVID-19.

En ese sentido, se ha impulsado la apuesta por el libre comercio desde acuerdos como el TLCAN, así como TLC con Europa y Asia; además de la etapa posterior a la relación comercial con Norteamérica con el T-MEC que se ha extendido 10 años más, hasta el 2036. Cuando concluya la revisión se extenderá por 16 años más con revisiones cada seis. El foco de la negociación ahora es reducir los aranceles de la sección 232 que afectan a los sectores automotriz, acero, aluminio, cobre y componentes.

Hoy el Consejo Coordinador Empresarial lidera los esfuerzos de 14 organismos que representan a todos los sectores, a todas las regiones y a todos los tamaños de empresas en territorio nacional: CONCAMIN, CONCANACO, COPARMEX, CMN, ABM, CNA, AMIS, CaNaCo CDMX, AMIB, COMCE, ANTAD, CAINTRA, AMAFORE, y CNET. La base de esta representación no son solo las grandes empresas, sino también las micro, pequeñas y medianas que generan empleos, pero también forman comunidades y transforman realidades concretas del país.

Como representantes del sector privado estamos convencidos de que el éxito empresarial también debe medirse por el valor que se genera para la sociedad. Por ello, buscamos lograr empresas que sean altamente productivas, plenamente humanas y socialmente responsables. Para lograrlo, una de nuestras apuestas es el Modelo de Desarrollo Inclusivo que defiende el Estado de derecho, la democracia, las libertades, la seguridad, justicia y paz y los derechos humanos. Al mismo tiempo, plantea acciones que desde las empresas se pueden realizar para reducir la pobreza y la desigualdad, empezando por quienes trabajan en ellas, para lograr ser agentes de cambio por un desarrollo económico equilibrado con desarrollo social y cuidado del medio ambiente.

Después de los primeros 50 años de la representación plural del #CCE, nuestra visión ahora es trazar una ruta de trabajo de 50 años más hasta el año 2076, donde sigamos sumando a la construcción de un México competitivo y próspero, con seguridad, justicia y paz; donde nadie se quede atrás.

Para ello, un gran paso serán los foros regionales que realizaremos para escuchar las voces de todos los sectores, de todas las regiones y de empresas de todos los tamaños, integrando así la visión del CCE que México necesitará en las próximas décadas.

Otro gran paso será continuar con grandes prioridades que requiere el país en el presente y para el futuro: una primera prioridad es seguir promoviendo e incentivando las condiciones para la inversión, siendo indispensables la certidumbre jurídica, la seguridad, energía suficiente y competitiva, así como infraestructura y agua de calidad.

Otra prioridad es acompañar al gobierno mexicano en la revisión del T-MEC, trabajando de cerca con nuestras contrapartes de Estados Unidos y Canadá para defender la integración productiva, el libre comercio y el acceso sin aranceles a los bienes que cumplen las reglas de origen, con el firme objetivo de fortalecer la competitividad de la región.

Y una prioridad más tiene que ver con el impulso a las micro y pequeñas empresas, para que tengan más herramientas para crecer e integrarse a las cadenas de valor de las empresas medianas y grandes.

Retos tenemos muchos, pero también oportunidades. Por ello, debemos preservar el grado de inversión, cuidar la estabilidad de las finanzas públicas, combatir la corrupción y la impunidad, fortalecer el Estado de derecho y acompañar a quienes se encuentran en la economía informal para que puedan incorporarse a la formalidad. Sin duda, estos retos deben ser atendidos por empresas, gobierno y sociedad.

En el año 1976, el CCE surgió de la confianza de los empresarios en la posibilidad de construir un mejor país y una sociedad más justa. Ahora nos corresponde renovar esa confianza y demostrarla con diálogo y compromiso conjunto para lograr mayor inversión, empleos y atención a los grandes desafíos del país.

Para que en 2076 tengamos el país que hoy imaginamos, sigamos construyendo acuerdos.

COLUMNAS ANTERIORES

La proteína cárnica: un aliado estratégico para las familias
El diagnóstico que el IMSS ya debía tener

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.