Vicerrector de la Universidad Panamericana, Campus México
Estamos a dos meses del inicio del Mundial. Y esta edición es especial por al menos tres motivos: (1) será la competencia con el mayor número de países contendientes con 48 y 104 partidos, (2) será la primera vez que la organización recaerá en tres países y, lo más importante, al menos para nosotros como mexicanos, (3) será la primera ocasión que un país, México, reciba por tercera ocasión esta justa deportiva.
Para este 2026, incluyendo a Canadá, sumarán únicamente 19 los países de las 211 federaciones miembros afiliadas a la FIFA, que habrán tenido el honor de organizar este evento. Sin embargo, lo que será único y difícil por superar en muchos años más, es que el Estadio Azteca vivirá un momento histórico ya que será el único estadio en el mundo que presenciará un partido inaugural del Mundial en 3 ocasiones (1970, 1986 y 2026). Si bien Brasil, Alemania y, ahora Estados Unidos, serán los otros tres países que habrán vivido dos copas mundiales en su territorio, en esos países, el partido inaugural fue en distintas sedes.
De acuerdo a un caso que documentó la Escuela de Negocios de Harvard, se estima que el Mundial se transmite en más de 350 canales o plataformas del mundo. Por su parte, el portal Inside FIFA reporta que 5,000 millones de personas vieron el Mundial de Catar 2022, con 1,500 millones de televidentes para el partido final. Se estima que para el Mundial 2026 se llegará a 6,000 millones de espectadores.
Si bien la modalidad de que más de un país organice el Mundial no es nuevo (ya sucedió en el 2002 cuando Corea y Japón tuvieron la organización), conviene recordar que los tres países seleccionados para esta edición conforman un bloque de más de 500 millones de habitantes y, de acuerdo al Banco Mundial, suman un PIB conjunto de 33 billones de dólares, equivalente a aproximadamente el 30% de la riqueza mundial. Lo anterior nos invita a considerar aspectos más allá de los deportivos y sociales, que no son menores, sino reflexionar sobre algunos puntos que impactarán a la economía de nuestro país.
Para México, su principal socio comercial son los Estados Unidos con más del 80% de sus exportaciones. Para Canadá, también el vecino del norte es su principal socio con más del 60% de sus exportaciones. Y para Estados Unidos, México es su principal socio comercial, seguido de Canadá. En comparación internacional, el comercio interno de Norteamérica representa 1.6 billones de dólares, lo que supera al de la Unión Europea con 0.8 billones de dólares y al de Asia oriental con 0.6 billones de dólares.
Hace algunas semanas escuché de Mikel Arriola, Presidente de la Federación Mexicana de Fútbol y Vicepresidente de la Comisión de Competencias de Clubes Masculinos de la FIFA, algunos otros elementos relevantes del mundial para México. Mencionó que la FIFA proyecta ingresos globales de 11 mil millones de dólares para el ciclo 2023–2026, casi el doble de Brasil 2014 (5.7 mil millones), 80% más que Rusia 2018 (6.4 mil millones) y más del 70% por encima de Catar 2022 (7.6 mil millones). Estimó que las inversiones asociadas al Mundial sumarán casi 8,500 millones de dólares en CDMX, Guadalajara y Monterrey, las tres sedes mundialistas en México, incluyendo transporte público, aeropuertos, estadios y proyectos urbanos.
Dicho por el directivo de la FEMEXFUT, el gusto por el futbol en México alcanza 63.5% de la población, con un aumento de 5.5 puntos respecto a 2022 y 8.2 puntos respecto a 2020. En Estados Unidos hay 59 millones de aficionados (17% de la población), y sólo el mercado hispano representa el quinto PIB más grande del mundo, con un crecimiento de consumo digital de 17% y una edad promedio de 28 años, diez menos que el promedio estadounidense.
Durante junio y julio de este año, podremos recibir 5.5 millones de visitantes adicionales, cifra equivalente al total de turistas internacionales recibidos en México entre enero y julio de 2024. La derrama económica proyectada supera los 3,000 millones de dólares, 235% más que un fin de semana de Fórmula 1, además de 1,000 millones de dólares potenciales en turismo y 200 millones de dólares de inversión directa en estadios. El evento generará alrededor de 24,000 empleos. Tendrá un impacto directo al turismo, a los comercios y a las familias en general.
En un estudio elaborado por KPMG, se proyecta que, gracias al Mundial, el PIB del país crecerá entre 0.42 y 0.62 puntos porcentuales. Si bien esto será sólo para el 2026, el efecto sigue siendo muy positivo pues las inversiones realizadas se quedan para el beneficio del país y de sus habitantes para los próximos años, además del posicionamiento que nuevamente se le dará a México en materia de turismo, lo que también se verá en los años venideros.
Seguramente no todo será miel sobre hojuelas ni dejarán de existir críticas antes, durante y después del evento. Sin embargo, es un año en el que se percibe unidad nacional y la siempre esperanza de que nuestro equipo tenga una participación digna e histórica. En ello no siempre hemos tenido el mejor de los resultados, pero en lo que sí, es la oportunidad de ser dignos anfitriones de un evento en el que los ojos del mundo estarán en nuestro país. Ojalá que como mexicanos sepamos capitalizar esta oportunidad y que pongamos en alto el nombre de México.