Colaborador Invitado

Cuando el algoritmo decide: el papel de la IA en las decisiones financieras personales

La evidencia disponible confirma que la inteligencia artificial ya influye en cómo las personas ahorran, presupuestan y planifican su futuro financiero.

La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta experimental para convertirse en un apoyo cotidiano en la gestión de las finanzas personales. Chatbots, asistentes virtuales y aplicaciones basadas en algoritmos ya acompañan a muchas personas en tareas como organizar gastos, planear el ahorro o explorar decisiones financieras de largo plazo. Este avance abre oportunidades relevantes, pero también plantea preguntas clave cuando se analiza desde la economía del comportamiento.

La evidencia muestra que el uso de estas herramientas va en aumento. Una encuesta de LendingTree en Estados Unidos en 2025 señala que 26% de las personas que utilizan chatbots los emplean para obtener información financiera. En la misma línea, el U.S. Banking Intelligence Study de J.D. Power identifica que, entre quienes usan inteligencia artificial con fines financieros, 45% consulta estrategias de ahorro, 41% temas relacionados con tarjetas de crédito y calificación crediticia, y 36% información sobre inversiones, presupuestos y educación financiera.

El atractivo de estos sistemas radica en su capacidad para procesar grandes volúmenes de información y traducirlos en respuestas simples y personalizadas. De acuerdo con Arturo Bernal, profesor de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, en un artículo en Conecta, la IA analiza millones de datos en tiempo real y facilita decisiones más rápidas y mejor informadas en la gestión del dinero, particularmente a través de aplicaciones de banca móvil y plataformas digitales basadas en machine learning.

Estas aplicaciones aprenden de los patrones de comportamiento de los usuarios para organizar gastos, anticipar riesgos y ofrecer recomendaciones prácticas, desde alertas por consumos elevados hasta escenarios de ahorro o inversión. En este contexto, los chatbots se consolidan como una puerta de entrada accesible para quienes buscan apoyo inicial en la elaboración de presupuestos o en la definición de metas financieras.

El impacto resulta especialmente visible en la planeación del ahorro. Un estudio académico publicado en ScienceDirect en 2026, basado en una encuesta a 2,170 adultos en Corea del Sur, encontró que 48.2% de los usuarios de modelos de lenguaje como ChatGPT los utiliza para planear el ahorro y 47.6% para gestionar su presupuesto. Los participantes describen estas herramientas como tutores financieros bajo demanda, útiles para comprender conceptos, comparar productos y evaluar escenarios.

En la práctica, esto se traduce en acciones concretas: solicitar la creación de un presupuesto mensual, simular metas de ahorro progresivas o analizar ajustes en categorías de gasto. Plataformas como ChatGPT, Google Gemini y Meta AI aparecen de manera recurrente en este tipo de usos.

Desde la economía del comportamiento, este acompañamiento puede ayudar a reducir fricciones habituales. La complejidad percibida de las finanzas, la falta de atención o el temor a equivocarse suelen frenar la acción. Erika Rasure, directora de bienestar financiero en Beyond Finance, señala que la IA permite hacer preguntas en cualquier momento y sin miedo al juicio, lo que facilita una relación más abierta con el dinero.

No obstante, existen límites. Investigaciones sobre sesgos algorítmicos, como las difundidas por The Decision Lab en su Reference Guide, advierten que los sistemas de IA no son neutrales y pueden reproducir errores si los datos de entrenamiento resultan incompletos o sesgados. En la misma línea, Bernal subraya que estas herramientas no deben sustituir el juicio humano ni la educación financiera básica, sino complementarlas.

La evidencia disponible confirma que la inteligencia artificial ya influye en cómo las personas ahorran, presupuestan y planifican su futuro financiero. El reto no consiste en rechazar estas herramientas, sino en usarlas con criterio. En un entorno donde la planeación de largo plazo resulta cada vez más relevante, la combinación entre tecnología, educación financiera y decisión informada se perfila como el verdadero diferencial. La pregunta ya no es si los algoritmos participan en nuestras decisiones financieras, sino bajo qué condiciones y con qué nivel de conciencia lo hacen.

Juan Manuel Valle

Juan Manuel Valle

Director General de Afore Coppel

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