Colaborador Invitado

98 años de historia de un puente colgante

Inaugurado en 1928, el Puente Internacional de Suspensión Miguel Alemán-Roma no es solo una proeza de la ingeniería civil de principios del siglo XX, sino también el símbolo máximo de la hermandad entre Texas y Tamaulipas.

El pasado 1 de marzo, el Puente Internacional de Suspensión Miguel Alemán-Roma alcanzó un hito admirable: 98 años de mantenerse como guardián de acero y madera sobre el río Bravo. Inaugurado en 1928, esta estructura no es solo una proeza de la ingeniería civil de principios del siglo XX, sino también el símbolo máximo de la hermandad entre Texas y Tamaulipas.

Durante más de cinco décadas, desde su apertura hasta el 31 de octubre de 1979, este puente fue la arteria vital por la que fluyó el comercio, la cultura y, sobre todo, la vida de miles de familias que cruzaban diariamente para trabajar o estudiar. Representó la conectividad regional. Funcionaba como un punto estratégico para el tránsito de productos agrícolas, ganado y bienes de consumo que alimentaban la economía de ambos lados de la frontera, y también fue el sendero clave del comercio binacional de la época.

Aunque la modernidad trajo consigo un nuevo cruce internacional, el “Puente Viejo”, como se le conoce, se negó a desaparecer, convirtiéndose en un monumento artístico que nos define.

Unicidad histórica: Es el único puente de suspensión de su tipo que sobrevive en toda la frontera entre México y Estados Unidos, lo que lo convierte en un tesoro patrimonial invaluable.

Identidad binacional: Su estructura representa una era en la que la conectividad física comenzó a forjar la identidad compartida de dos naciones. La reciente develación de una placa lo define como una “obra adelantada a su tiempo” y destaca su papel como símbolo esencial de la identidad colectiva entre Miguel Alemán, Tamaulipas, y Roma, Texas.

Promesa de futuro: Con proyectos de restauración en marcha, respaldados por autoridades de ambos países y fondos federales, el objetivo es claro, devolverle su esplendor para el uso peatonal y turístico hacia su centenario en 2028.

En 1979, la economía entre Miguel Alemán y Roma estuvo marcada por un cambio histórico en su infraestructura de conexión, que facilitó el flujo de mercancías y personas en una época de transición económica para México. A dos años de cumplir su primer siglo, el Puente Colgante nos recuerda que, a pesar de las corrientes del río o los cambios políticos, los lazos que nos unen son más fuertes que el acero que los sostiene. Honrar este 98 aniversario es honrar nuestra propia historia de unidad.

Ramiro Cortéz Barrera

Ramiro Cortéz Barrera

Integrante de la Alianza Internacional para el Desarrollo del Noreste de México y Texas y alcalde de Miguel Alemán, Tamaulipas.

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