Colaborador Invitado

Del efectivo a la IA: seis rumbos que definirán a la banca

El desafío no es menor: implica transformar infraestructuras, procesos y modelos mentales, manteniendo la confianza del usuario en un entorno cada vez más híbrido.

Mientras los pagos digitales crecen de forma acelerada en América Latina, el uso del efectivo se polariza, en ciertas situaciones desaparece y en otras continúa aumentando su presencia en la economía. Esta aparente contradicción resume uno de los principales desafíos que enfrentan bancos e instituciones financieras en este 2026: gestionar simultáneamente digitalización, inclusión financiera y eficiencia operativa, sin perder de vista la seguridad ni la sostenibilidad del modelo.

La discusión ya no gira en torno a si la banca debe transformarse, sino cómo hacerlo sin romper el equilibrio entre canales físicos y digitales; en un contexto donde los clientes demandan inmediatez, confianza y menor costo.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en la publicación Más allá del dinero en efectivo: La revolución de los pagos digitales en América Latina y el Caribe, cita que los gobiernos desempeñaron un papel clave al promover la interoperabilidad entre sistemas de pago y utilizar programas sociales e incentivos fiscales para impulsar la adopción masiva de pagos digitales.

En América Latina y el Caribe menos del 50% de las personas afirman preferir los pagos digitales al efectivo en 16 de los 17 países de la región de los que se dispone de datos. Esta revolución digital en materia de pagos encierra un gran potencial para impulsar la eficiencia, la inclusión financiera y el crecimiento económico.

Derivado de la anterior, desde Auriga se han identificado los seis retos mencionados dentro de esta evidente evolución bancaria que ocupará 2026:

1. Hacia un modelo sostenible para el efectivo

El efectivo sigue siendo un servicio esencial para millones de personas, pero su gestión resulta cada vez más costosa. En este contexto, la eficiencia operativa será un factor clave. Experiencias como la de los Países Bajos demuestran que existen modelos viables para mejorar la sostenibilidad.

2. Tarjetas físicas vs contactless: un estándar aún pendiente

Aumentan los usuarios que desean utilizar cajeros sin tarjeta física; buscan utilizar teléfonos móviles, tarjetas virtuales o credenciales digitales. La demanda es clara, pero todavía no existe un estándar global unificado que permita una adopción segura y homogénea.

3. Modernización tecnológica sin interrupciones

Los sistemas legacy son uno de los principales frenos del sector financiero. Es regular que la banca en la región dependa de plataformas heredadas difíciles de actualizar, pero críticas para la operación diaria. La transición hacia arquitecturas cloud, APIs abiertas y sistemas componibles será prioritaria, aunque plantea un reto complejo: modernizar sin interrumpir el servicio, garantizar la integridad de los datos y controlar los costos de la transformación.

4. Inteligencia artificial: del piloto a la escala real

La IA ya ha demostrado su capacidad para mejorar ingresos, eficiencia operativa y experiencia del cliente. Sin embargo, su adopción a gran escala implica retos significativos, entre ellos: gobernanza del dato, cumplimiento regulatorio, ciberseguridad, mitigación de sesgos y protección de información sensible. La banca deberá avanzar con estrategias claras, capaces de equilibrar innovación, control y responsabilidad.

5. Ciberseguridad en un entorno cada vez más complejo

El sector financiero es uno de los más atacados escala mundial. La digitalización y el crecimiento de ecosistemas cloud y Fintech amplían considerablemente las superficies de ataque. Entre los principales riesgos destacan el ransomware, el fraude potenciado por IA y los ataques a infraestructuras críticas. Al mismo tiempo, los marcos regulatorios en pagos, identidad digital y ciberseguridad se están endureciendo. Para la banca, esto implica reforzar controles, mejorar la gobernanza de la información y garantizar la resiliencia operativa frente a cualquier amenaza.

6. Sostenibilidad: del reporte a la acción

Las exigencias regulatorias en materia de sostenibilidad son cada vez más estrictas y requieren métricas claras y verificables. Los bancos deberán identificar y mitigar los riesgos climáticos —tanto propios como de sus clientes— y adaptar sus productos y servicios financieros para apoyar la transición energética, sin comprometer la estabilidad financiera ni incrementar el riesgo de morosidad.

Mirando hacia delante

La banca que avance con éxito este 2026 será aquella capaz de equilibrar cliente, costos, seguridad e inclusión, combinando evolución tecnológica con una gestión responsable del riesgo.

El desafío no es menor: implica transformar infraestructuras, procesos y modelos mentales, manteniendo la confianza del usuario en un entorno cada vez más híbrido. En ese equilibrio se jugará la competitividad del sector financiero en América Latina durante los próximos años.

Martín Espinel

Martín Espinel

Vocero de Transformación Bancaria y Digital de AURIGA Latam

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