¿Mercado alcista desbocado o burbuja a punto de estallar? Después de un magnífico año en la bolsa mexicana, se espera que uno de estos dos escenarios se materialice en 2026. Sin embargo, se prevé que el ritmo de las ganancias se ralentice y que las acciones suban de manera irregular, por lo que los más pacientes se verán recompensados. Si bien es previsible que la rentabilidad bursátil mundial supere su promedio a largo plazo del 10%, quedará por debajo de la media del 22% de los mercados alcistas. Asimismo, las acciones no estadounidenses volverán a liderar los resultados.
A principios de 2025, dije que el exceso de pesimismo abonaba el terreno para sorpresas positivas y copiosas ganancias. Y así fue: el índice de la BMV se disparó un 35%, mientras que las acciones europeas avanzaron un 17%. La bolsa estadounidense, por su parte, quedó rezagada con un leve repunte del 1%. Es cierto que la fortaleza del peso, sobre todo frente al dólar, moderó los buenos resultados del índice MSCI All-Country World al 6%, pero superemos el marco local, ya que la diversificación global es esencial para invertir.
Para muchos analistas, la burbuja tecnológica y de la inteligencia artificial oculta la debilidad general del mercado estadounidense. Se equivocan, pues cinco de los siete magníficos (el grupo de gigantes tecnológicos de Estados Unidos) se rezagaron frente al S&P 500 en 2025 y Estados Unidos también fue a la zaga con respecto de la bolsa internacional. Entretanto, los mercados donde la tecnología brilla por su ausencia, empezando por México y siguiendo por Italia, Austria o España, se revalorizaron con fuerza. De hecho, los sectores bancario e industrial mexicanos repuntaron, respectivamente, un 31% y un 30%. En Europa, un 70% y un 22%.
¿Qué deparará 2026? Las sustanciosas ganancias de 2025 han caldeado los ánimos hasta cierto punto. De 69 pronósticos de profesionales, solo en dos se espera que las acciones estadounidenses caigan más de un 1% este año (en USD). Las previsiones se agrupan en torno a la mediana, del 9.6%.
Con todo, las opiniones de consenso nunca llegan a materializarse, ya que las acciones lo dan por descontado. Lo más probable es que 2026 depare uno de estos dos escenarios: que las acciones caigan o que cosechen ganancias de dos dígitos. Es cierto que los indicadores fundamentales favorecen la segunda hipótesis. De hecho, la pendiente de la curva de tipos mundial, un factor decisivo que expliqué en junio, se ha pronunciado, lo cual impulsa la concesión de préstamos.
Los préstamos están creciendo a un robusto 5.8% interanual en Estados Unidos, el doble que hace un año. En la eurozona, se han acelerado hasta el 3.6% interanual y, en México, hasta noviembre, el crecimiento ha sido del 7.1%. Toda esta actividad crediticia acabará redundando en crecimiento económico, lo que apunta a que se superarán las expectativas pesimistas en todo el mundo.
En el plano político, fuera de Estados Unidos, la situación estará tranquila. La renegociación del T-MEC dará mucho de qué hablar y, al margen de esto, no habrá muchas citas electorales importantes que eleven los riesgos. El Gobierno francés podría caer a causa de las disputas presupuestaria, aunque es una noticia más que descontada por la bolsa y que, por consiguiente, carece de capacidad de sorpresa. Las elecciones anticipadas en Japón generan cierta incertidumbre a corto plazo, pero su desenlace —y la consiguiente claridad— no se hará esperar demasiado.
El evento político más relevante del año serán las elecciones estadounidenses de mitad de mandato en noviembre. Al principio de la campaña electoral, la excesiva retórica suscitará inquietud y hará mella en la renta variable, como casi siempre. No obstante, el partido del Presidente suele perder fuelle en estos comicios, lo que se traduce en un bloqueo que favorece a los mercados. Esto se debe a que las grandes reformas suelen provocar sacudidas bursátiles que avivan la incertidumbre y el riesgo, lo que acaba pesando en las cotizaciones. Las elecciones de mitad de mandato despejan el peligro y espolean las acciones. Los analistas con un mayor sesgo político no lo ven venir, pero es una tendencia que denomino el milagro de las elecciones de mitad de mandato.
En resumen, la bolsa estadounidense ha subido en el 84% de los cuartos trimestres de los años de mitad de mandato y en el 88% de cada uno de los dos trimestres posteriores. Además, los buenos resultados se globalizan por la estrecha correlación que el mercado estadounidense mantiene con el resto del mundo. Su correlación con México es de 0.68; una cifra elevada si consideramos que 1.00 implica movimientos idénticos de las bolsas y -1.00, completamente opuestos; aunque no tanto si la comparamos con el dato del resto del mundo, un impresionante 0.83.
La geopolítica, la incertidumbre sobre el próximo gobernador de la Reserva Federal, la imprevisibilidad de Donald Trump y otros factores pueden agravar la inestabilidad. Ahora bien, 2026 requerirá armarse de paciencia y mantener una actitud moderadamente positiva.
