Colaborador Invitado

Venezuela, petróleo y volatilidad financiera: lo que observan los mercados

Una eventual reintegración de Venezuela al mercado energético podría incluso aliviar presiones de precios, aunque de forma marginal y gradual. Ese escenario, sin embargo, depende de estabilidad política

El reciente cambio político en Venezuela ha reactivado la atención de los mercados internacionales. Sin embargo, desde una perspectiva financiera, la pregunta clave no es si Venezuela puede provocar un shock de oferta petrolera, sino cómo este episodio incrementa la volatilidad y afecta la formación de expectativas en los mercados globales.

En términos de producción, el peso de Venezuela en el mercado mundial del petróleo es hoy limitado. Años de sanciones, desinversión y deterioro institucional han reducido de forma drástica su capacidad productiva.

Incluso en un escenario de estabilización política relativamente rápida, la recuperación de la producción sería gradual y requeriría inversiones significativas, tecnología y marcos regulatorios creíbles. No es un fenómeno de corto plazo.

No obstante, los mercados de energía no reaccionan únicamente a los volúmenes físicos de oferta. Reaccionan, sobre todo, a la incertidumbre. Cambios políticos en países productores generan dudas sobre la continuidad de exportaciones, el futuro del régimen de sanciones y la orientación de la política económica.

Esa incertidumbre se traduce en una prima de riesgo geopolítico que eleva la volatilidad de los precios del crudo, incluso cuando la oferta efectiva no se ve alterada.

Este mecanismo es particularmente relevante en el contexto actual. El mercado petrolero ya opera bajo múltiples tensiones geopolíticas y financieras, desde conflictos en regiones productoras hasta ajustes de política monetaria en las principales economías.

En este entorno, episodios políticos en países con menor peso productivo pueden amplificar movimientos de precios al reforzar un clima general de riesgo.

Para economías importadoras de energía, como México, el impacto principal no proviene de una escasez de petróleo, sino de la transmisión de volatilidad hacia la inflación, los costos de transporte y las expectativas macroeconómicas. Movimientos relativamente acotados en el precio del crudo pueden influir en la inflación importada, en la política monetaria y en el comportamiento de los mercados financieros.

Desde el punto de vista de los inversionistas, la volatilidad asociada al riesgo geopolítico afecta flujos de capital y valuaciones de activos en mercados emergentes.

Episodios de inestabilidad política tienden a elevar primas de riesgo, encarecer el financiamiento y aumentar la sensibilidad de los mercados a noticias externas, aun cuando los fundamentos internos se mantengan estables.

El caso venezolano también refleja un cambio estructural en el funcionamiento de los mercados de commodities. En el pasado, los precios respondían principalmente a shocks de oferta y demanda.

Hoy, responden en mayor medida a factores financieros, expectativas y riesgo político. Los participantes del mercado reaccionan menos a la producción presente y más a señales sobre estabilidad futura, sanciones y alineamientos geopolíticos.

En el corto plazo, es probable que el impacto del episodio venezolano se manifieste más en una mayor volatilidad que en una tendencia sostenida de precios al alza. Los mercados incorporan escenarios, ajustan posiciones y luego corrigen a medida que la información se vuelve más clara.

En el mediano plazo, una eventual reintegración de Venezuela al mercado energético podría incluso aliviar presiones de precios, aunque de forma marginal y gradual. Ese escenario, sin embargo, depende de estabilidad política, reformas institucionales y acceso a financiamiento internacional.

Para empresas, inversionistas y autoridades económicas, la lección es clara. Más que anticipar shocks de oferta, resulta fundamental gestionar la volatilidad asociada al riesgo geopolítico.

En un entorno donde política y mercados están cada vez más entrelazados, entender cómo se forman las expectativas es tan importante como analizar los fundamentos tradicionales.

Venezuela ya no define el mercado petrolero global. Pero su situación recuerda que, en los mercados actuales, la volatilidad nace muchas veces de la política, no de los barriles.

Gustavo Pessoa

Gustavo Pessoa

Economista e investigador en finanzas, especializado en macroeconomía, mercados financieros, energía y economías emergentes.

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